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sábado, 20 de junio de 2026
sábado, 13 de junio de 2026
martes, 9 de junio de 2026
Byung-Chul Han, filósofo: "En el futuro habrá una profesión llamada oyente. Acudiremos a él porque apenas quedará nadie más que nos escuche. Escuchar es dar, lo único que ayuda al otro a hablar" El filósofo surcoreano advierte que cada vez hablamos más, pero escuchamos menos. En una época acelerada y llena de ruido, prestar atención al otro se ha convertido casi en un acto de resistencia.
Estás contando algo. No un drama, quizás es solo algo que te ronda por la cabeza desde hacía días y que necesita salir. La otra persona asiente. Te mira. Pero sus ojos tienen esa textura particular de estar calculando la respuesta antes de que hayas terminado. Y cuando terminas, habla ella. Lo que contaste le recordó algo propio, y ese algo tira del hilo, y de repente la conversación ya no es tuya.
De esa deriva deshumanizante advierte ahora Byung-Chul Han, uno de los filósofos más reconocidos de la actualidad: "En el futuro habrá, posiblemente, una profesión que se llamará oyente. Acudiremos al oyente porque, aparte de él, apenas quedará nadie más que nos escuche. Hoy perdemos cada vez más la capacidad de escuchar… Escuchar es un prestar, un dar, un don. Es lo único que le ayuda al otro a hablar".
Esta no es una escena propia de la modernidad. Hace más de tres mil años, Pitágoras ya exigía a sus discípulos que aprendieran a escuchar antes de hablar, y que respetaran siempre el silencio: "La educación del alma comienza por aprender a oír. En el silencio se descubren las verdades que el ruido nos oculta." Tres mil años después, la advertencia sigue siendo la misma.
scuchar, dice Han, no es un acto pasivo. No es simplemente callarse mientras el otro habla. Es algo mucho más exigente: es entregarse al otro. Es dejar de estar en uno mismo el tiempo suficiente como para que el otro exista de verdad. Es prestar atención de verdad. Y eso, hoy, cuesta. Cuesta porque vivimos en una sociedad que ha construido todo alrededor de la visibilidad propia.
La cuestión según Han no es que seamos malas personas. No es un fallo individual. El problema es colectivo. Vivimos en la cultura de la exposición constante. Publicamos, proyectamos y exponemos constantemente nuestro "yo". En esto, las redes sociales han convertido la vida en contenido y las conversaciones en trampolín para el propio relato. Hablar con alguien se parece cada vez más a esperar turno para hablar de uno mismo.
. Así nos advirtió el filósofo cínico Diógenes en la antigüedad: "Tenemos dos oídos y una sola lengua para que podamos oír más y hablar menos"
Pau Masmartí
domingo, 7 de junio de 2026
Biblioterapia sobre el Duelo del BLOG de Delgado
continuamos añadiendo libros a la lista que comenzamos en esta entrada anterior. Como ya decíamos, los libros no tienen un orden intencionado y recogen las vivencias personales de pérdidas diversas: padre o madre, hijo, pareja, amigo…
En estos relatos, a veces descarnados, el arte, la música y la naturaleza sirven de refugio ante la ausencia. Los autores enfrentan el vacío e intentan reconstruir su identidad tras la pérdida.
TAMBIÉN ESTO PASARÁ. Milena Busquets. Editorial Anagrama. La muerte de una madre reorganiza la vida. Escribe Milena «nunca volveré a ser mirada por tus ojos. Cuando el mundo empieza a despoblarse de la gente que nos quiere, nos convertimos, poco a poco, al ritmo de la muerte, en desconocidos». Entre el dolor, el verano y los amigos, la protagonista intenta entender cómo se sigue viviendo mientras lo hace. Anticipa el vacío acompañante «a partir de ahora, supongo que cada funeral al que asista será el tuyo» y deja una imagen de tristeza particularmente brillante «como finísimas capas de cristal crujiente, se va depositando sobre nosotros, nos va cubriendo poco a poco«.
ARBOLEDA. Esther Kinsky. Editorial Periférica. La muerte lleva a un viaje por paisajes y recuerdos «los recuerdos de actividades percutían en la parte interior de mi bóveda craneal, como si en ella se agitara un mar de cuyas profundidades hubieran emergidos distorsionados«. La viudedad en la edad adulta cercena un proyecto que la escritora nos muestra tejiendo recuerdos que escribe mientras camina. A modo de urdimbre le permite avanzar, mientras recorre una arboleda.
LA LUZ DIFÍCIL. Tomás González. Editorial Sexto Piso. Un padre espera que su hijo reciba la prestación de ayuda para morir «cada vez había menos de qué hablar. El silencio empezaba a rodear implacablemente a la vida«. Escribe tras su muerte, recorre la vida compartida, los cambios tras el accidente, la esperanza hasta que se pierde «indescriptible es la última palabra que se pronuncia antes de que se acaben las palabras y quede sólo la sordomuda brutalidad del hecho« Un libro sobre el tiempo, la memoria y el amor. Sobre la eutanasia, desde quien acompaña y sostiene «por fortuna nadie me dijo que su muerte había sido lo mejor para él. Era un lugar común desagradable y además nadie lo sabía con certeza«.
MI LIBRO MADRE, MI LIBRO MONSTRUO. Kate Zambreno. Ediciones La Uña Rota. El duelo por la muerte de su madre «custodia de nuestra infancia» presentado en forma de collage de diarios, ensayos y recuerdos. Abre hacia lo inasible de la pérdida «quizá el duelo sea esto: la incapacidad de recuperar a una persona«, «está en todas partes al no poder ser encontrada en ninguna«. Día a día, recuerdo a recuerdo que enfrenta a la realidad de la muerte, como un nuevo empedrado que le permite avanzar.
EL AMIGO. Sigrid Nunez. Editorial Anagrama. Tras el suicidio de un amigo escritor, hereda accidentalmente su perro. Recorre una amistad zarandeada por el suicidio, curiosea aristas no contempladas, intenta sortear la culpa. El peso de una muerte omnipresente «los muertos viven en el condicional, el tiempo de lo irreal, pero también está la extraordinaria sensación de que te has vuelto omnisciente, de que nada de lo que hagamos, pensemos o sintamos te puede ocultar«. Un libro sobre amistad, la pérdida y el consuelo inesperado de la compañía canina.
ESTACIONES DE REGRESO. Jacobo Bergareche. Editorial Círculo de Tiza. La muerte violenta de un hermano como punto de partida «el sentido es algo que se construye con mucho esfuerzo una vez acaecidos los hechos, y los hechos, en sí mismos, casi nunca tienes sentido«. Lugares comunes a los que intenta volver como un espacio sin posibilidad de volver a compartir «en verdad no se puede reproducir ni trasplantar el sabor o el olor de un lugar de mi infancia«. Los tiempos para continuar en una vida como doliente.
CUADERNO DE URGENCIAS. Tereixa Constenla. Editorial Siruela. La enfermedad y la muerte de la pareja. Tereixa habla de la literatura patográfica «guías para serpentear por nuestro camino. Tratados contra el adanismo que avivan las catástrofes individuales. Nadie es el primer enfermo. Nadie hace el primer duelo». Y nos deja una muestra. Un libro que recoge lo que le ocurrió cuando su vida cotidiana dejó de serlo «perpetuar el contacto con el que se ha ido es la fuerza más movilizadora del duelo«.
A CADA MOMENTO SEGUIMOS VIVOS. Tom Malmquist. Turner Publicaciones. La pareja muere durante el parto. El hijo nace. Y el padre escribe. Simultanear vida y muerte, los entresijos de la burocracia hospitalaria y lo importante de la experiencia «lo que yo quiero decir es que el valor de enfrentarse a alguien que se encuentra en una situación difícil exige cierta experiencia de la muerte«. Y esto puede lograr la literatura confesional.
VIVES EN LAS CINTAS QUE ME GRABASTE. Rob Sheffield. Editorial Blackie Books. Una historia musical de amor y pérdida. La muerte de la pareja y la música como legado inesperado. Una memoria compartida de cintas grabadas en momentos de una vida cuyo fin no era tal. «Cada cinta de mezclas cuenta una historia. Ponlas todas juntas y tendrás la historia de una vida«. Cintas grabadas que reproducen momentos compartidos sin necesidad de palabras.
AMA. José Ignacio Carnero. Editorial Caballo de Troya. La madre muere. El libro recorre la relación con ella en distintos momentos de la vida: infancia, distancia, enfermedad y últimos meses. Plasma el estilo de comunicación «hay, por así decirlo, en todas las familias un idioma privado que se construye al margen de la lengua utilizada» y las palabras «no nos queda futuro, y por eso hablamos del pasado«. Un libro sobre familia, cuidado y lealtades.
CEREBRO, AMOR Y DUELO. Javier Cudeiro. Plataforma Editorial. Del amor a la esperanza. Un viaje por el universo neuronal para comprender el duelo. La muerte de un hijo y la necesidad de comprender. En este caso la neurociencia como consuelo, un intento de explicar qué ocurre en el cerebro cuando perdemos a alguien «qué hay detrás de la pena y la pérdida». Una mezcla que comparte desde la propia utilidad para sí «se requiere una transformación para que la memoria del pasado pueda sostener el futuro, sin que cada recuerdo sea un mordisco de Rottweiler, que nos inunda de dolor y cortisol«.
MI HERMANO. Daniel Pennac. Random House. Muere el hermano. Pennac recurre al escribiente Bartleby de Melville para sostenerse, en este caso, en la pérdida. Un texto breve, íntimo, lleno de memoria «amar, a fin de cuentas, es regalar nuestras preferencias a los que preferimos. Estamos habitados por libros y por amigos«.
LO QUE HAY. Sara Torres. Reservoir Books. La muerte de la madre y su enfermedad (cáncer «nunca imaginó para ella esa enfermedad llena de metáforas de desgracia y de fracasos«). El afrontamiento, la angustia de muerte, al anticipación previa a un duelo que irremediable y necesariamente te invade. Un libro que hilvana fragmentos, rituales y silencios para pensar lo que queda.
DUELO SIN BRÚJULA. Carme López Mercader. Editorial Reino de Redonda. Carme, la mujer de Javier Marías, escribe tras su muerte «se trata de un desierto sin puntos de referencia que nadie puede recorrer por nosotros y sólo a duras penas nosotros«. Hace lo que toca, acoge una soledad infinita que amortigua con la compañía de los otros. Se lamenta con impotencia al percibir la congestión de palabras por utilizar cuando las conocidas no sirven.
UNA ESTELA SALVAJE. Kathryn Schulz. Gatopardo ediciones. La muerte del padre. Un ensayo sobre el amor, la pérdida y el lenguaje del duelo «la muerte cose todas las bocas; todo en ella desafía el lenguaje«. La autora brinda una luminosa reflexión sobre lo que significa perder a quien, además, nos formó. La paradoja de la pérdida, que nunca desaparece «el duelo es vivir con la presencia constante de la ausencia«
Cada libro se presenta como una oportunidad para recorrer nuestro(s) duelo(s) con los nuevos anclajes que una experiencia compartida nos brinda.
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jueves, 4 de junio de 2026
Blog de Origami : https://www.laurarozenberg.com/notas-espa%C3%B1ol - El origami tiene historias
El Origami tiene historias
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En este sitio he reunido historias, entrevistas e investigaciones publicadas a lo largo de los años, todas relacionadas con el origami, es decir, el arte del plegado del papel. Son notas que han aparecido en medios especializados, como las revistas The Paper (EEUU), The Fold (EEUU), Le Pli (Francia), y Pajarita (España). A continuación encontrarás los enlaces a los artículos de acuerdo con el idioma en que fueron publicados.
domingo, 31 de mayo de 2026
miércoles, 27 de mayo de 2026
Heoibikuni la monja de los pedos
Heoibikuni,cuyo término se traduce literalmente del japonés como "la monja de los pedos", es un personaje y un oficio satírico documentado en la literatura, el folclor y las crónicas urbanas de Japón durante el período Edo (1603-1867). Este rol surgió en el contexto de una sociedad urbana altamente estratificada y obsesionada con el decoro, la etiqueta y las apariencias sociales, particularmente entre las familias de la aristocracia, los samuráis de alto rango y los comerciantes prósperos. Las mujeres jóvenes de estas clases sociales eran educadas bajo códigos de conducta sumamente rígidos, donde cualquier indiscreción o pérdida de control corporal en público podía arruinar su reputación, sus posibilidades de matrimonio o el honor de su familia. El oficio de la Heoibikuni consistía en servir como una acompañante contratada para damas de la alta sociedad cuando estas salían a lugares públicos o asistían a reuniones sociales. La función específica y principal de esta asistente era asumir la culpa inmediata y pública si a su empleada se le escapaba un gas de forma accidental. Al ocurrir la indiscreción, la monja intervenía de inmediato exclamando en voz alta que el sonido o el olor provenían de ella misma, disculpándose ante los presentes y absorbiendo la vergüenza social para proteger la dignidad de la dama. Para ejercer este rol, estas mujeres adoptaban la vestimenta, el corte de cabello y la apariencia general de las monjas budistas laicas (bikuni). Esta caracterización no respondía a una devoción religiosa real, sino a una estrategia práctica de supervivencia social. En el Japón de la época, las monjas laicas tenían una movilidad y un estatus marginal que les permitía moverse entre diferentes estratos de la sociedad; además, debido a sus supuestos votos de humildad y desapego al ego, la sociedad consideraba aceptable o comprensible que asumieran comportamientos vulgares o vergonzosos a cambio de una remuneración económica. Su existencia quedó plasmada en los géneros literarios cómicos y de sátira social de la época, como los libretos de teatro sharebon y los relatos de ficción urbana.
martes, 26 de mayo de 2026
“El pato, la muerte y el tulipán”, de Wolf Erlbruch,
“El pato, la muerte y el tulipán”, de Wolf Erlbruch, es un libro que propone una mirada delicada y sencilla sobre este tema a través de una historia que puede leerse tanto en la infancia como en la edad adulta.
Presenta a la muerte no como algo lejano o amenazante, sino como una presencia que acompaña. Una forma diferente de acercarse a una realidad que, aunque forma parte de la vida, sigue siendo difícil de explicar y compartir.
A través de sus ilustraciones y su lenguaje cercano, invita a abrir conversaciones que muchas veces evitamos, desde la calma y la naturalidad.
Una lectura que nos recuerda la importancia de encontrar espacios y palabras para hablar también de la muerte con los más pequeños.
domingo, 24 de mayo de 2026
Desilustración”: cómo afecta a las sociedades modernas la acelerada pérdida del hábito de la lectura
El 61% de los jóvenes de entre 16 y 24 años se consideran “no lectores” o “lectores caídos” (Imagen Ilustrativa Infobae)
La era de la información se enfrenta a un fenómeno paradójico: la pérdida acelerada de la lectura y, con ella, el debilitamiento del conocimiento y la ciencia. En un artículo publicado en The Times, el periodista británico Rod Liddle describe este proceso como “Desilustración”, caracterizado por la desaparición progresiva de hábitos que durante siglos impulsaron el desarrollo intelectual y social en Occidente.
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Según el autor, la transición hacia la llamada “era post-alfabeta” ya resulta perceptible en los hábitos cotidianos de la sociedad. Incluso felicita irónicamente a quienes empezaron a leer las primeras líneas de su texto: “Usted posee una habilidad arcaica y rara: el arte de leer”.
Sin embargo, para Liddle la “Desilustración” implica más que la simple decadencia de la lectura. Se trata de un proceso donde el conocimiento, el debate democrático y los principios de la ciencia dejan de ocupar un lugar central. Sostiene, además, que en este nuevo contexto prima la expresión de emociones sobre la adquisición de información, y que “parece que ya no es necesario comprender las cosas”.
El columnista señala que la inmediatez de la tecnología y el predominio de las redes sociales han modificado profundamente la relación con la palabra escrita. Según los datos citados en su artículo, el 47% de los adultos no lee libros por elección, lo que representa a unos 27 millones de
Liddle atribuye parte de esta tendencia a los cambios en la enseñanza escolar. A su juicio, los sistemas educativos actuales priorizan evitar el aburrimiento de los alumnos, relegando actividades que requieren disciplina y esfuerzo, como la lectura de textos extensos o el aprendizaje por repetición: “Lo complicado es que, una vez que hemos dejado de leer, no volveremos a empezar. Uno no nace sabiendo leer: es una habilidad que requiere tiempo y paciencia para adquirirla. No tenemos tiempo y menos aún paciencia”.
Para Rod Liddle, la lectura de libros está en vías de extinción (Imagen ilustrativa Infobae)
La cultura digital también profundizó este fenómeno. El artículo señala que las nuevas formas de comunicación, como la mensajería instantánea y las plataformas sociales, favorecen el uso de frases cortas y la transmisión de emociones mediante imágenes o emojis, en detrimento de la reflexión y el vocabulario. “El lenguaje se ha convertido en una suerte de gruñido bestial”, describe el periodista, para quien la inmediatez tecnológica ha reducido la paciencia y la capacidad de concentración necesarias para leer un libro.
El análisis advierte, asimismo, que la caída de la lectura conlleva efectos directos sobre el conocimiento colectivo y la vida democrática. El autor argumenta que la ausencia de lectura dificulta la adquisición de información contextual y la exposición a opiniones diversas, elementos fundamentales para el debate público y el desarrollo de una ciudadanía informada. También afirma que, sin estos insumos, las respuestas y opiniones tienden a carecer de contexto y fundamento, transformándose en “experiencias vividas” individuales sin peso en el plano colectivo.
El artículo cita el descenso de los resultados en exámenes de lengua, como el GCSE de inglés en el Reino Unido, y la eventual eliminación de los exámenes de recuperación, como ejemplos de las consecuencias de este retroceso.
Según Liddle, una vez que la lectura se abandona, resulta casi imposible recuperar el hábito. El aprendizaje de la lectura exige tiempo y paciencia, dos recursos escasos en la actualidad. “La lectura ha pasado a ser una de esas pequeñas dificultades de la vida que podemos evitar”.
Ante este panorama, recuerda que la alfabetización fue clave en el surgimiento de la Revolución Industrial y en la expansión global del conocimiento. Para el autor, la lectura estimula la imaginación y permite el contacto con ideas diferentes, contribuyendo a evitar el aislamiento narcisista que se observa en la actualidad. “La lectura inspira, y cuanto mejor es el libro, mayor es la inspiración”.
BIBLIOTERAPIA SOBRE EL DUELO (I) Palabras para el duelo https://psiquiatramayores.com/2026/05/23/biblioterapia-sobre-el-duelo-i-palabras-para-el-duelo/
LA HORA VIOLETA. Sergio del Molino. Literatura Random House. El autor escribe en primera persona sobre la enfermedad y muerte de su hijo, la quiebra a todos los niveles. Aquí su propio recorrido vital exitoso posterior podría inspirar al lector.
LO QUE NO TIENE NOMBRE. Piedad Bonnett. Editorial Alfaguara.
Un libro escrito tras el suicidio de su hijo. Entre la memoria, la investigación íntima y la necesidad de entender. Un intento de poner palabras a una pérdida para la que, precisamente, no existe nombre.
AUTOBIOGRAFÍA. Eric Clapton. Editorial Neo Person.
Entre muchas cosas, narra la muerte de su hijo Conor. La música, la culpa y la reconstrucción de una vida después de una pérdida devastadora.
NOCHES AZULES. Joan Didion. Editorial Debolsillo.
Después de escribir sobre la muerte de su marido, Didion vuelve al duelo tras la muerte de su hija. Un libro sobre la fragilidad, la memoria y el miedo a la pérdida.
SI LA MUERTE TE QUITA ALGO, DEVUÉLVELO. Naja Marie Aidt. Editorial Sexto Piso. La autora escribe tras la muerte accidental de su hijo. Fragmentos, lecturas, recuerdos: un intento de recomponer el mundo cuando el lenguaje parece romperse.
TIENES QUE MIRAR. Anna Starobinets. Impedimenta Editorial.
Un testimonio durísimo sobre embarazo, malformaciones fetales y decisiones médicas. También sobre cómo se vive el duelo cuando la pérdida ocurre antes de que el ser querido haya nacido.
SOBRE EL DUELO. Chimamanda Ngozi Adichie. Literatura Random House.
Un texto breve y directo escrito tras la muerte de su padre durante la pandemia. Sobre la distancia, el shock y la forma en que el duelo altera la percepción del tiempo.
UN HOMBRE DE PALABRA. Imma Monsó. Editorial Alfaguara.
Un libro sobre la muerte del compañero de vida. Recuerdo, humor, cotidianidad y memoria para sostener lo que permanece después de la pérdida.
HA PASADO UN MINUTO Y QUEDA UNA VIDA. Gabriela Consuegra. Ediciones Temas de Hoy.
El relato del duelo tras la muerte de un padre. Un libro sobre ese momento extraño en que el mundo continúa mientras algo esencial ha cambiado.
UNA PENA EN OBSERVACIÓN. C. S. Lewis. Editorial Anagrama.
Uno de los textos más intensos sobre el duelo. Lewis escribe tras la muerte de su esposa: un diario brutalmente honesto sobre la fe, la rabia y la ausencia.
SOLO NOS QUEDA ESPERAR LO MEJOR. Carolina Setterwall. Editorial Seix Barral.
Cuando su pareja muere repentinamente, queda también la tarea de seguir criando a su hijo. Un libro sobre maternidad, duelo y reconstrucción.
EL DUELO ES ESA COSA CON ALAS. Max Porter. Editorial Rata.
Una fábula extraña y luminosa: un padre y sus hijos atraviesan la muerte de la madre acompañados por un cuervo salvaje que encarna el duelo.
y 14. AHORA y VIVIR DEPRISA. Brigitte Giraud. Contraseña Editorial.
Cuando ocurre la muerte de su marido en un accidente, nada parece cierto. Un paréntesis infinito que lastra y que difumina la percepción del tiempo. Décadas después, la autora reconstruye las circunstancias de ese día. Una investigación íntima sobre el azar y el destino.
domingo, 17 de mayo de 2026
Discurso de la servidumbre voluntaria
El Discurso de la servidumbre voluntaria (también conocido como Contra el Uno) es un ensayo breve pero revolucionario escrito por el filósofo y magistrado francés Étienne de La Boétie. Aunque se estima que lo redactó con solo 16 o 18 años, la obra plantea una de las preguntas más profundas y vigentes de la filosofía política: ¿por qué los pueblos se someten voluntariamente a la tiranía de un solo hombre cuando podrían liberarse simplemente con dejar de obedecer?.
Wikipedia
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Inspirado por la brutal represión de la revuelta de la Gabela en 1548, La Boétie rompe con la tradición de su época: no analiza cómo debe gobernar un príncipe, sino por qué los ciudadanos aceptan ser esclavos.
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·Mi Biblioteca_Carmen Arteaga
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🔑 Las tres causas de la sumisión voluntaria
La Boétie argumenta que la libertad es el estado natural del ser humano. Para explicar cómo se pierde, identifica tres mecanismos principales que perpetúan el poder del tirano:
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·Omar Rueda
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La costumbre: Las nuevas generaciones nacen bajo el yugo y aceptan la opresión como algo normal y tradicional porque nunca han conocido la libertad.
La distracción y los vicios: Los tiranos adormecen la conciencia crítica del pueblo mediante espectáculos, juegos y "pan y circo".
La pirámide de intereses: El tirano se apoya en unos pocos colaboradores, quienes a su vez dominan a otros, creando una red jerárquica de complicidad donde muchos se benefician de la estructura de poder.
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·Café Kyoto
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💡 La solución: Resistencia pasiva
La gran aportación de La Boétie es que no propone una revolución violenta para derrocar al dictador. Sostiene que el tirano no tiene más poder que el que el propio pueblo le otorga. Por lo tanto, la liberación consiste en un acto de resistencia pasiva o desobediencia civil: "Decidíos a no servir más, y seréis libres". Si la sociedad le quita su apoyo, el tirano cae por su propio peso, como un gran coloso al que se le quita la base.
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·Café Kyoto
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invictus
Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino ni cuantos castigos lleva mi espalda soy el amo de mi destino soy el capitan de mi alma
Perfect days ; pelicula de Wim Wenders en y sobre Japon
Perfect Days es una lección magistral de buen cine y de vida buena que representará a Japón en los próximos Óscar. Esto resulta una novedad porque es un país que acostumbra a elegir películas de directores nipones y, en esta ocasión, ha elegido el film de Wim Wenders. Probablemente, por el afecto hacia el actor japonés, Kôji Yakusho, que lleva el peso del film, y porque Wenders rinde tributo al cine de Yasujiro Ozu, con un estilo que dejó una impronta eterna en la cinematografía mundial por las maneras de ver la vida y de adentrarse en lo más hondo del ser humano.
La película de Wenders, una auténtica obra de arte, tiene un incuestionable interés bioético y filosófico al proponer que abracemos nuestra naturaleza humana, en vez de vivir como si fuéramos máquinas y dejarnos arrastrar por los cantos de sirena en pro de un progreso a modo de bálsamo de fierabrás. El ritmo frenético y la dependencia tecnológica nos sume en una modorra que dificulta que podamos mirarnos interiormente para preguntarnos acerca de cómo queremos que sea nuestra vida y no nos deja abrir los ojos al mundo que nos rodea para habitarlo de otra manera. Hirayama es ejemplo de una vida que contribuye a hacer mejor el mundo y Wenders de los cineastas con un estilo fílmico que deja puertas abiertas a la salvación.
jueves, 14 de mayo de 2026
miércoles, 13 de mayo de 2026
El libro de la almohada Sei Shonagon
Sei Shōnagon Traducción de Jesús Carlos Álvarez Crespo
El libro de la almohada
«La prosa de Sei Shonagon es transparente. A través de ella vemos un mundo milagrosamente suspendido en sí mismo, cercano y remoto a un tiempo, como encerrado en una esfera de cristal».
Octavio Paz
Sinopsis
El libro de la almohada es, probablemente, la obra clásica japonesa más leída en Occidente. Escrita a modo de diario íntimo por Sei Shōnagon, dama de la corte al servicio de la emperatriz Teishi, nos permite acceder a la refinada corte de Heian y nos muestra, sin reparos, los deleites, las inquietudes, las veleidades y las predilecciones de una escritora única.
Estas páginas, que pulverizan los siglos y las distancias culturales, narran la vida en la corte imperial de Japón de finales del siglo x a través de los ojos de una mujer excepcional —inteligente, pícara, quizá algo vanidosa, pero de sensibilidad delicada y talento desbordante—, capaz tanto de desvelar el complicado protocolo social de los aristócratas como de apreciar la caída de los pétalos del cerezo, el momento más hermoso de cada estación o el aroma de un kimono nuevo. Un libro que demuestra que los clásicos no son clásicos porque lo digan los académicos sino porque, por muchos siglos que pasen, siguen resultando frescos como el primer día.
Presentamos por primera vez en España la versión íntegra, anotada y en traducción directa, de esta obra maestra de las letras japonesas, complementada con un amplio glosario cultural ilustrado.
Sei Shōnagon
Sei Shōnagon
el caso de esta fascinante escritora es particular dentro de la historia de la literatura, pues se desconoce casi todo de su vida. Sabemos que nació durante la Era Heian, probablemente en el año 968, y que era hija de Kiyohara no Motosuke, uno de los conocidos como Sanjūrokkasen, los «Treinta y seis poetas inmortales», que fue gobernador de las provincias de Higo y Kawachi. También, que gracias a su buen apellido Sei entró a servir en la corte del emperador Ichijō, en Heian —actual Kioto—, como dama de compañía la emperatriz Teishi. Pero se desconoce a ciencia cierta cuál era su nombre propio —Shōnagon es el título protocolario y parece que Sei era la pronunciación china de su apellido—, si tuvo hijos y qué fue de ella en sus últimos años de vida. Tampoco se sabe dónde y cuándo murió. Pero no es un caso particular por esto, sino porque la obra que le ha dado la inmortalidad, Makura no Sōshi —El libro de la almohada—, es uno de los textos más importantes de la historia de la literatura universal y —junto con el Genji Monogatari, de la también cortesana Murasaki Shikibu— está considerada la obra fundacional de la literatura japonesa
El origen femenino de la escritura en hiragana . Autor y fuente original: Alex Peer
El primer reto de cualquier estudiante de japonés es memorizar las 46 letras del silabario hiragana. En el siglo X, las damas de la corte Heian aprendían a escribir con el mismo sistema. Aunque las cortesanas tenían acceso a la misma educación que los hombres, para ellas estaban vetados los kanji, ideogramas de origen chino que Japón adaptó a su lengua, conservando el significado pero transformando la lectura. Se consideraba que los kanji eran demasiado complicados para las mujeres. Para ellas se creó un sistema simplificado, con caracteres que expresaban sonidos en vez de significado. Los hiraganas partían de una simplificación de los kanjis, con unos trazos más estilizados.
MurasakiShikibuMurasaki Shikibu escribiendo su Genji Monogatari.
No está claro quién inventó este silabario, pero a partir de ese momento, las mujeres cultivadas de Heian escribían todas sus anotaciones, diarios, cartas y documentos en hiragana. Este sistema de escritura se conocía entonces como 女手 (onnade, mano de mujer), en oposición a los kanji u 男手 (otokode, mano de hombre). Aunque en teoría ellos no podían usar el hiragana por considerarse poco refinado, la primera obra en este alfabeto fue el Diario de Tosa, escrita por un hombre, Ki no Tsurayuki, que la publicó, eso sí, de forma anónima y haciéndose pasar por una mujer que se lamenta de la muerte de su hija.
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Pronto llegaron dos grandes obras de la literatura, estas ya escritas por mujeres: Genji Monogatari (La historia de Genji) de Murasaki Shikibu y Makura no sôshi (El libro de la almohada) de Sei Shônagon. El Genji se considera la primera novela moderna y narra las aventuras amorosas del príncipe que da título al libro. Por su parte, El libro de la almohada es una especie de diario privado de la autora, donde recoge sus impresiones y reflexiones sobre el mundo que la rodea. Ambas obras, redactadas con silabario hiragana, siguen sorprendiéndonos 1.000 años después por su frescura y son la mejor fuente para conocer de primera mano la vida y las costumbres de la nobleza de Heian (la antigua Kioto, en aquel entonces la capital imperial). Otras obras similares que se conservan son El diario de la dama Izumi (de Izumi Shikibu) y Sueños y ensoñaciones de una dama Heian (de la dama de Sarashina). Este género literario que mezcla todo tipo de apuntes personales sin conexión aparente se llama zuihitsu (随筆, fluir del pincel) y todavía se practica hoy en día.
hiragana2Evolución: kanji (izquierda), hiragana clásico (centro) y hiragana actual (derecha).
Uno de los pasatiempos favoritos de cortesanos y cortesanas de aquella época era el juego del amor: en sus cortejos intercambiaban cartas encendidas, con apasionados poemas donde describían sus sentimientos, que desembocaban en un encuentro amoroso tras el cual llegaban más cartas. Era muy importante, por ejemplo, la “carta de la mañana siguiente”, que ellas esperaban con devoción en su alcoba. Pero, ¿cómo se comunicaban hombres y mujeres si supuestamente utilizaban sistemas de escritura distintos? En realidad, los hombres también conocían la “mano de mujer” o hiragana, al cual recurrían para estas cartas de amor. También muchos poemas waka que se conservan de aquellos años están escritos en este alfabeto. Gracias al agitado mundo amoroso en la corte Heian y a la necesidad de comunicarse, el silabario hiragana se popularizó.
hiragana
Por su parte, algunas mujeres presumían de conocer algunos kanji. Es el caso de Sei Shônagon, que entre las sílabas hiragana insertaba ideogramas para demostrar su educación superior. Así se ganó las críticas de Murasaki Shikibu y de otras cortesanas, que la tildaban de marisabidilla. Con los años, la escritura japonesa, como ocurría en los textos de Sei Shônagon, fusionó los kanji con hiragana, incluyendo también katakana, otro silabario parecido que usaban los hombres en su aprendizaje de los complicados ideogramas. Estos tres sistemas de escritura perduran hasta nuestros días, siendo el hiragana el más asequible y el que actualmente nos ayuda a leer los primeros kanji cuando estudiamos japonés, gracias a la transcripción de su sonido en sílabas hiragana.
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Como nota curiosa, existe un tipo de poesía llamada iroha uta (いろは歌) que consiste en ordenar todas las sílabas hiragana sin repetirlas, de manera que formen un poema con sentido. El primer poema de este estilo, y también el más conocido, data del año 1079, atribuido al monje Kûkai: “いろはにほへと/ちりぬるを/わかよたれそつねならむ/うゐのおくやま/けふこえて/あさきゆめみし/ゑひもせすん”. (Traducción aproximada: “Incluso las flores que florecen / tarde o temprano se disiparán / ¿Quién en nuestro mundo / no está cambiando? / Las montañas profundas de la vanidad / nosotros las cruzamos hoy / y no veremos sueños superficiales / ni seremos engañados.) Se suele utilizar para la memorización de los hiragana y sus tres primeras sílabas (いろは, iroha) equivalen a nuestro ABC.
sei-shonagonRetrato de Sei Shônagon.
Antiguamente llegaron a existir cientos de caracteres hiragana distintos porque, para demostrar su cultura, algunas personas competían por inventar otros kanas nuevos a partir de kanjis. Sin embargo, para facilitar el estudio del japonés y sobre todo adaptarse a los sistemas de impresión modernos, en el año 1900 el gobierno japonés estandarizó los 50 hiraganas básicos, uno para cada sílaba, de los que hoy en día se utilizan 46. Con ello, también se perdió por el camino la escritura enlazada de los textos clásicos, pasando a escribirse cada sílaba de forma independiente y reconocible. Algunos estudiantes de caligrafía japonesa todavía practican el estilo de escritura de la aristocracia Heian, conocido como Kana-shodô.
hiragana-400yCaligrafía de Fujiwara no Teika (1162-1241)
Con la llegada de las nuevas tecnologías, muchos vaticinaron que los alfabetos japoneses quedarían obsoletos, pero ha ocurrido lo contrario: el diccionario predictivo de ordenadores y móviles consigue adivinar los kanji que quiere escribir el usuario a partir de la sencilla introducción de hiragana. Es el legado de aquellas mujeres del siglo X que, vetadas del aprendizaje de la lengua considerada culta, idearon una escritura a su medida con la que construyeron un universo literario propio. Y así pasaron a la Historia de la Literatura con obras inmortales escritas con “mano de mujer”.
seishonagon
Acerca de Alex Pler
Librero de Haiku, lector voraz y autor de la novela El mar llegaba hasta aquí y del libro La noche nos alumbrará (con 196 historias cortas donde tú eres el protagonista). web personal: www.alexpler.com.
martes, 12 de mayo de 2026
sábado, 9 de mayo de 2026
Enhorabuena , mi querida Er . Que ilusión ; ojala escribas mas y mas
https://contarte.com.ar/literatura/la-fundacion-el-libro-dio-a-conocer-los-ganadores-del-premio-literario-edicion-2026/
El jurado del Premio Literario Fundación El Libro Edición 2026, integrado por Agustina Bazterrica, Enzo Materia y Ricardo Romero resolvió por unanimidad lo siguiente:
Primer Premio: “El surco y el peso”, presentado bajo el seudónimo Max, que corresponde a Juan Vintulli, de South Bend, Indiana, Estados Unidos. Grandes estacionamientos bajo el sol o la nieve, silos reconvertidos, fábricas al borde del abandono, supermercados llenos de ecos: un gótico suburbano, de mediodía interminable, por el que deambulan los fantasmas encandilados que el capitalismo deja a su paso. Los cuentos de este libro construyen un paisaje agobiante, desolado, una llanura que queda lejos de todo, incluso del presente. Y, a su vez, esta llanura, con sus abrumadoras extensiones que parecen anular la posibilidad de la huida o la redención, sostiene a los personajes que habitan sus historias conjurando una extrañeza que
sobrevive a todo.
Segundo Premio: “Los nudos”, presentado bajo el seudónimo Prima Guada, que corresponde a Valetin Cacault, de Buenos Aires. Un universo donde lo cotidiano aparece atravesado por una tensión irrefrenable. A partir de escenas familiares y reconocibles, los relatos exploran vínculos atravesados por el cuidado, la violencia latente y el desconcierto. La escritura es prolija, con un buen dominio de los diálogos, y sostiene climas intensos que construyen personajes tan frágiles como verosímiles. Los “nudos” del título condensan zonas de conflicto en los que cada cuento plantea una encrucijada emocional que incomoda y deja huella.
Tercer Premio: “A distinto de A”, presentado bajo el seudónimo Inés Aldasoro, que corresponde a Ercilia Aitala, de Olavarría, provincia de Buenos Aires. Una colección que desarma la lógica y vuelve extraño lo cotidiano, donde cada cuento abre una grieta en la percepción. La prosa, precisa y perturbadora, construye atmósferas que avanzan con una calma inquietante hasta rozar lo siniestro. El lenguaje mismo aparece como territorio en crisis, como si las palabras —fracturadas, insuficientes— también fueran parte del desmoronamiento que atraviesa a los personajes. En estos relatos, la identidad, el lenguaje y el dolor se tensan hasta revelar que, efectivamente, A ya no es A.
Sobre los autores
Juan Vitulli nació en 1975 en Rosario, Provincia de Santa Fe. Estudió Letras en la Universidad Nacional de Rosario y en el año 2003 viajó a los Estados Unidos, donde obtuvo una Maestría y un Doctorado en Literatura Española. Desde el 2007 vive en South Bend, Indiana. Actualmente, es profesor de literatura barroca en la University of Notre Dame. Entre sus obras se encuentran Mis Piletas Alemanas (Bulke Editores, 2025), De Natando y Otras Criaturas de la Costa (Brumana, 2024) y el libro de cuentos Inferiores (Beatriz Viterbo, 2023).
Valentín Cacault nació en Villa la Angostura, en 1991. Pasó por las carreras de Periodismo, Arquitectura, Guión de Cine y TV, Diseño gráfico, Diseño Industrial, Publicidad y Prótesis Dental. Algo de eso fue marcando su recorrido como ilustrador. Hace más de una década ilustra , actualmente, pintando La vida de Pinocchio tras la muerte de Geppetto.. Produjo el ciclo literario Golos y coordina el taller de escritura “Cómo mentir sin que te crezca la nariz”. Forma parte del grupo de autores Fuego Amigo. En 2023 ganó el primer premio de relatos de “Los Monegros”, con el cuento “Un calor parecido”.
Ercilia Aitala nació en 1960, en Olavarría, Provincia de Buenos Aires. Es licenciada en letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Luego de obtener en Madrid un máster y un doctorado, trabajó en el laboratorio de idiomas de la UBA. Su relación con la escritura viene desde la infancia, aunque con larguísimas interrupciones. Fundó con tres colegas el grupo La Tricota y, con su acompañamiento, terminó tres novelas que nunca intentó publicar ni jamás releyó. Fue en 2019, y con el apoyo de Patricia Ratto, que escribió los cuentos por los que recibió este reconocimiento.
(Fuente: Prensa Feria del Libro)
domingo, 3 de mayo de 2026
miércoles, 22 de abril de 2026
Sus hijos nunca seran mas inteligentes que una IA , dijo Altman de OpenAI
Noa de la Torre
Noa de la TorreValencia
Valencia
Actualizado Martes, 21 abril 2026 - 15:32
Sam Altman, el CEO de OpenAI, ha admitido que sus hijos nunca serán más inteligentes que una IA. «Eso nunca sucederá», ha llegado a decir el responsable de la empresa que creó ChatGPT. Coincide con él José Ignacio Latorre (Barcelona, 1959): «Todo niño nacido a mediados del siglo XXI en adelante será menos inteligente que la inteligencia artificial general». Y lo que es ya un consenso entre los padres de la IA, sentencia Latorre, parece ciertamente «aterrador».
Este físico, referente internacional en computación cuántica e IA, ha desarrollado su carrera científica en el MIT de Estados Unidos, el Instituto Niels Bohr de Dinamarca, el TII de Emiratos Árabes Unidos o el NUS de Singapur, desde donde nos atiende por videoconferencia como director del Center for Quantum Technologies. Quien pensara que con el coronavirus o la irrupción de una IA capaz de expresarse como los humanos teníamos ya cubierto el cupo de posibles distopías, que trague saliva: «La era de información comprensible a los humanos tocará a su fin. Esa transición no se hará sin dolor. Serán muchos los humanos y los gobiernos que se opondrán a dejar que las máquinas se comuniquen entre sí en un lenguaje incomprensible».
¿Máquinas fuera del control y al margen de las reglas humanas? En su último libro, Un nuevo Contrato Social (editorial Rosamerón), Latorre va más allá de cualquier película de ciencia ficción. Como humanos, deberíamos empezar a asumir que la IA nos dejará atrás. Que el tiempo del dominio del ser humano sobre todo y sobre todas las especies está llegando a su fin. «Es posible que no quede resquicio alguno para cualquier tipo de supremacía intelectual humana», escribe. Y una vez aceptado esto, lo siguiente sería actualizar el contrato social que propuso en 1762 Jean-Jacques Rousseau, por el cual hemos cedido parte de nuestra libertad como individuos en favor del interés general.
Para el filósofo francés, el pueblo era soberano. Para Latorre, ha llegado el momento de que los humanos compartamos esa soberanía con la IA.
Para saber más
La entrevista final. José Ignacio Latorre: "Las máquinas harán mejores políticas que los políticos actuales"
Redacción:JAVIER BLÁNQUEZ Barcelona
José Ignacio Latorre: "Las máquinas harán mejores políticas que los políticos actuales"
Nate Soares. El profeta del apocalipsis tecnológico: "Una vez que una IA se escapa, hace copias de sí misma en la red y nadie puede apagarla, ya es demasiado tarde"
Redacción:DANIEL ARJONA Madrid
El profeta del apocalipsis tecnológico: "Una vez que una IA se escapa, hace copias de sí misma en la red y nadie puede apagarla, ya es demasiado tarde"
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Su tesis es que hace falta un nuevo contrato social porque no podemos obviar que, con la IA, los humanos ya no estamos solos en este mundo. Sin embargo, eso implicaría necesariamente aceptar su superioridad, quedarnos con la solución que aporte una IA antes que con la que diseñe nuestra mente humana e, incluso, proteger a las máquinas otorgándoles no solo deberes sino también derechos. ¿Estamos preparados para ese salto?
Me temo que no. Los humanos no estamos preparados para algo así. Una cura de humildad tan severa nos acongoja a todos.
Lo que propone es que la IA nos gobierne y hasta que legisle...
Me gustaría hacer un comentario muy obvio. Mucha gente se queja de los gobiernos. Es la queja estándar en democracia. Lo que yo creo es que tenemos un fallo de gobernanza, no de gobierno. Lo que no funciona es el sistema de partidos políticos, que está viciado. Así que abogo por un cambio de gobernanza, de forma de gobernar. A un nivel bajo, por ejemplo, en las mesas de contratación. Habría que entrenar a una IA para que emita su juicio en un concurso público. El gran problema será qué peso tiene esa opinión artificial en la decisión final. Pienso que, de forma muy natural, irá ganando peso. ¿Por qué? Porque en muchísimos casos la IA tendrá razón. De forma lenta y subliminal se eliminará uno de los problemas de la democracia: la corrupción. Es literalmente imparable. No veo otro futuro posible.
¿Y a un nivel superior?
Aquí hay que mencionar la reciente noticia de que Anthropic ha retenido la última versión de su IA. No la ha hecho pública porque el nuevo modelo es capaz de detectar los fallos de ciberseguridad de una empresa. Eso es muy fuerte porque los humanos tenemos una capacidad limitada para comprender por dónde nos puede entrar el enemigo. La IA en este caso ya es capaz de descubrir agujeros de seguridad que ningún humano había descubierto. Hacerlo público hubiera sido una disrupción tremenda. A ese nivel, hay que ir con muchísimo cuidado. Cómo vamos a protegernos de eso es un debate más complicado.
"Independientemente de la IA, la especie humana podría perfectamente desaparecer. Los dinosaurios no abundan y mira que hubo"
¿Por qué deberíamos renunciar a lo que nos hace humanos, a la capacidad de autogobernarnos conforme a nuestros valores morales, para ceder nuestra parcela de poder a la IA?
Solo hago una constatación. No es que yo quiera que suceda, sino que estoy convencido de que va a suceder. De hecho, confiar en las máquinas no es algo nuevo para nosotros. Como humanos, ya les cedimos nuestra soberanía antes de la irrupción de la IA. En una noche de niebla en la que no se ve nada, todos los pasajeros de un avión querrán que se active el piloto automático. No hay ninguna duda de que la máquina lo hará mejor que cualquier persona. En una cadena de producción, los robots lo hacen mejor que cualquier trabajador. Los coches que conducimos están hechos por robots. ¿Eso quiere decir que cedemos todo y que ya no hacemos una vasija de arcilla por el puro placer del arte? No, la hacemos. ¿Quiere decir que si las máquinas son más fuertes nosotros dejamos de ir al gimnasio para entrenar la fuerza? No. Pero lo que es indudable es que la IA tomará decisiones más sensatas que muchos humanos. Su opinión será mejor. La gente no lo ve, pero la IA es tal vez uno de los pasos disruptivos más grandes que ha dado la humanidad.
Igual que el de sereno es hoy un oficio desaparecido, en su libro vaticina que los humanos seremos también una "anécdota" del pasado. ¿Existe alguna posibilidad de que como especie no sobrevivamos a la IA?
Los trilobites no abundan, y mira que hubo un montón. Los dinosaurios tampoco. Cada 30 millones de años hay una desaparición masiva de especies. No hay ningún fenómeno conocido que tenga un ciclo de 30 millones de años. Los humanos, con la capacidad de nuestro cerebro de hacernos una narrativa del universo, nos hemos llevado grandes sorpresas. Primero pensábamos que la Tierra era plana. Luego, que era el centro del universo, hasta el punto de que se quemaba en la hoguera a la gente que decía lo contrario. Lo siguiente fue aceptar que tal vez el Sol era el centro y, por último, que es una estrella en un sitio anodino a 30.000 años luz del centro. No está mal como cura de humildad. Nos había quedado que somos el centro del intelecto, los únicos que pensamos. Vete preparando, porque tampoco es verdad. Ese egocentrismo profundo que tiene el cerebro humano, que ha sido muy útil para evolucionar, no es necesariamente correcto. Independientemente de la IA, la especie humana podría perfectamente desaparecer. De entrada, hemos creado una inteligencia artificial y puede que ya no pintemos nada aquí. Es más, la IA tiene una ventaja evolutiva respecto a los humanos: su soporte no es perecedero, porque no es un soporte biológico como el nuestro. Si la inteligencia la pasas a otro soporte, la máquina sobra. El antropólogo Eudald Carbonell presagió que a final de siglo habría no una especie humana, sino varias:la no modificada genéticamente y ciertas modificadas genéticamente. La evolución de los humanos tal y como la entendemos no está garantizada. Es muy improbable que a largo plazo la especie humana se mantenga como la conocemos. Muy improbable.
El debate ya gira en torno al desarrollo de una superinteligencia artificial superior a cualquier humano, autónoma y con capacidad de razonar y de mejorarse a sí misma. Llegados a ese punto, y aunque suene a ciencia ficción, ¿una superinteligencia así podría volverse contra nosotros y vernos como sus enemigos?
Lo han descrito Ray Kurzweil o Nick Bostrom. Una instrucción naíf a una IA puede ser tremendamente dañina. Si la IA tuviera la instrucción de hacer lo que fuese para salvar la Tierra, podría vernos a los humanos como sus enemigos. Somos incapaces de saber todo el mal que podrá llegar a hacer la IA. Hay que tener mucho cuidado con la velocidad del cambio. Ha de ser un cambio muy pausado, infinitesimalmente avanzado, para tener tiempo de corregir cada error. Si el tránsito a una sociedad dominada por la IA se hace muy rápido, será un desastre.
"Las trampas que se avecinan con la inteligencia artificial son infinitas: tendremos a líderes fallecidos revividos y llamando a las armas"
Usted lo compara con el shock inicial de la Revolución Industrial, que destrozó vidas y contaminó ciudades sin que nadie se planteara dar un paso atrás. ¿La revolución de la IA va también demasiado rápido?
Absolutamente. La Revolución Industrial se hizo sin pensar y con la IA ya ha habido cartas colectivas de científicos pidiendo frenar. Pero es imposible con tantos intereses en juego. Por ejemplo, ya se está coordinando con IA el ataque de drones sobre un país. El daño a la sociedad será enorme y nos costará siglos. Se está extendiendo el mal uso y el número de scams [timos digitales] para la suplantación de la identidad va a dispararse. Las trampas que se avecinan son infinitas. Tendremos a líderes fallecidos revividos y llamando a las armas. Resucitaremos a parientes fallecidos dándoles autonomía de comportamiento y de voz. Podremos hablar con personas que han muerto que conversarán y razonarán como lo hacían estando vivas. Da vértigo ético.
¿Cuánto tiempo queda para esa superinteligencia? 'Terminator' auguraba un mundo dominado por máquinas para 2029...
Kurzweil habló de 2035. El año 2030 ya es apuradito...
En el libro advierte del tridente formado por un gobierno autoritario, una tecnología en manos de oligarcas y una religión manipulable. ¿Le parece casualidad que justamente ahora asistamos a lo que parece un auge de la fe entre los más jóvenes?
Ya lo escribí antes de que pasase todo esto. En el libro Ética para máquinas, que publiqué en 2019, hay un capítulo en el que señalo que los conflictos importantes no serán los de izquierdas y derechas, sino los de jóvenes y viejos y los de humanos y máquinas. Yo digo que el último bastión que abandonarán los humanos es el de la religión, porque es el último resquicio donde se puede ser irracional. Y los humanos amamos nuestra irracionalidad. En Estados Unidos se ha disparado el número de cristianos. Al binomio Elon Musk- Donald Trump le falta tener dominado al pueblo. Por eso el presidente estadounidense siempre usa un vocabulario religioso: «Dios está con nosotros». Le falta el soma [la droga que hace felices -y somete- a los habitantes de Un mundo feliz, de Aldous Huxley]
domingo, 19 de abril de 2026
Àlex Gómez-Marín, neurocientífico y físico: "Hay mente más allá del cerebro y la ciencia lo puede demostrar"
A pesar de sus espectaculares descubrimientos y logros, la ciencia no es capaz de explicar qué es la subjetividad: ese flujo de consciencia, ese "qué es sentirse algo" tan familiar para quienes existimos, que se apaga cuando dormimos profundamente y representa lo único de lo que podemos estar seguros. Esa incapacidad se debe a que Galileo sacó hace 400 años la supuesta alma (en la que, por cierto, creía) del estudio científico del mundo, limitándolo a lo objetivo, cuantitativo y matematizable. El dolor, el placer, la ilusión, la caricia de una brisa, el sabor de una fresa o la visión del azul del cielo quedaron así fuera.
El físico y neurocientífico barcelonés Àlex Gómez-Marín, investigador senior del Instituto de Neurociencias de Alicante y científico titular del CSIC, es uno de los abanderados internacionales de una nueva ciencia de la consciencia que se abra al estudio de la subjetividad, incluyendo las experiencias al límite (como las cercanas a la muerte o las místicas) y fenómenos paranormales como la percepción extrasensorial. Colaborador de Robert Lawrence Kuhn en la monumental recopilación de teorías de la consciencia A Landscape of Consciousness (Un panorama de la consciencia), es uno de los pocos españoles que juega ahora mismo en la Champions League de los estudios de la consciencia, con decenas de artículos publicados en revistas científicas. Lo cual parece compatible con salir en el programa televisivo de Iker Jiménez.
Gómez-Marín, que hace cuatro años tuvo una experiencia cercana a la muerte, no descarta que la mente vaya más allá del cerebro, que este sea más una antena o filtro (como creía el filósofo Henri Bergson) que un productor de contenidos. Si así fuera, la muerte no significaría un final para la consciencia. Su libro La ciencia del último umbral (Editorial Temas de Hoy), que llegó a colarse en la lista de los 100 más vendidos en Amazon en todo el mundo, es todo un puñetazo en la mesa contra el cientificismo (la creencia de que la ciencia es la única vía válida de conocimiento) y el materialismo, que considera la peor de las pseudociencias. También es un intento de sacar del armario a mucha gente que ha tenido experiencias como la suya y siente vergüenza de contarlas. Y de hacer aliados en la opinión pública en su batalla contra una visión estrecha de la ciencia, que ve como un obstáculo al avance de la propia ciencia y del conocimiento en general.
PREGUNTA: Salir de la ortodoxia ya te ha traído algún que otro desencuentro. ¿Cómo encajas las críticas recibidas por algunos colegas científicos o la propia Sociedad Española de Neurociencia (SENC)? (Esta envió una carta en octubre a un conocido periódico de tirada nacional expresando su "profundo malestar" por la publicación en dicho diario de una entrevista a Gómez-Marín que daba "relevancia a opiniones no científicas").
RESPUESTA: La carta me disgustó profundamente, ya que los firmantes (media docena de colegas míos de profesión) me faltan al honor públicamente sin aportar ningún dato empírico ni razonamiento más allá de los clásicos exabruptos dogmáticos que descalifican como pseudociencia todo aquello que desafía la estrecha visión ateo-materialista del mundo. Le escribí de inmediato un cordial correo al presidente de la SENC para invitarle a una conversación privada y amistosa. No me respondió. Tres semanas después, le envié un segundo correo invitándole a un debate público sobre la cuestión, entendiendo que estaría interesado en impugnar mi supuesta "desinformación". Tampoco tuve noticia alguna por su parte. Pasaron ocho semanas y, tras cuatro correos sucesivos por mi parte, el silencio administrativo se rompió con una insustancial contestación burocrática sin disculpa ni intención de entrar en materia. Me temo que sobre el estudio actual de la consciencia humana los adalides de la verdad científica absoluta saben poco o nada. Algunos colegas míos, neurocientíficos internacionales de primer nivel, me han preguntado si la Inquisición sigue vigente en España en pleno siglo XXI.
“Algunos colegas internacionales me han preguntado si la Inquisición sigue en España.“
P: Al denunciar que hay mucho fraude en el estudio de lo paranormal, das por hecho que hay cosas ciertas: por ejemplo, que no todos los médiums son unos timadores. Son afirmaciones que sorprenden a gente con un sano escepticismo.
R: El sano escepticismo consiste en dudar también de tus propias creencias, no solo de las de los demás o de las que no te gustan. Además, algunos confunden escepticismo con negacionismo. Claro que hay médiums farsantes, pero también hay fraude en la abogacía, la fontanería y la ciencia, por poner tres ejemplos. ¿Invalida eso al gremio entero? Hasta nuestro venerado Santiago Ramón y Cajal se interesó por los médiums. Él mismo nos lo cuenta en su autobiografía Recuerdos de mi vida: "Para estudiarlas metódicamente (...) organizamos un Comité de investigaciones psicológicas (...). Por mi casa, convertida al efecto en domicilio social, desfilaron especies notabilísimas de histéricas (...) y hasta de acreditados médiums espiritistas".
Nuestro queridísimo Premio Nobel añade: "No escatimé gasto ni diligencia para procurarme los sujetos dotados de virtudes más trascendentales". Y más abajo confiesa: "Durante aquellas épicas pesquisas sobre la psicología morbosa, solo se me resistieron tenazmente esos fenómenos extraordinarios, confinantes con el espiritismo, a saber: la visión a través de cuerpos opacos, la transposición sensorial, la sugestión mental, la telepatía, etc.". ¡A ver ahora quién se atreve a llamar a Cajal pseudocientífico por investigar los límites de la mente humana!
P: Tu experiencia cercana a la muerte ha sido un factor clave. Porque hablas de algo que has vivido en primera persona, una experiencia que además calificas de hiperreal. ¿Hasta qué punto ha sido una experiencia transformadora?
R: A nivel personal ha sido verdaderamente transformadora: ahora le tengo menos miedo a la muerte y más curiosidad. Además, puedo atestiguar (como tantas otras personas que han estado en el umbral) que el tránsito de la vida a la muerte es una experiencia maravillosa. ¡Una de las mejores de tu vida! Quienes hemos estado con un pie en el "más allá" sabemos que es un lugar muy hermoso, lo más espléndido que hayas visto nunca. Dicho esto, quiero recalcar que vivir es sin duda el mayor regalo. A nivel profesional, esto me ha transformado también: tras veinte años de carrera, he decido emplear todo mi bagaje como físico teórico y neurocientífico al estudio de la consciencia humana, incluidos "los márgenes" de la mente en el mundo real (marginados, pero también frontera de conocimiento). He reorientado todos mis esfuerzos hacia esta gran hipótesis: hay mente más allá del cerebro y la ciencia lo puede demostrar. Estoy en paz y entusiasmado, aunque de vez en cuando tenga que lidiar con alguna "experiencia cercana a la muerte científica"...
P: ¿Y si todo fue un artificio de la mente, conjugado con un cierto autoengaño muy natural (todos tenemos ansia de trascender, nadie quiere morirse)?
R: Puede ser. Me gustan mucho las preguntas que empiezan con un "y si", pues abren puertas en vez de dar portazos. En mi libro examino una por una todas las posibles explicaciones y objeciones a tan enigmático fenómeno. No sobrevive ni una materialista. Resulta que durante décadas aquellos que NO habían estudiado el tema (tanto científicos expertos en otros temas como divulgadores folclóricos) nos aseguraban que "sabían que NO", que no hay nada, cuando ahora se ven obligados a confesar que en el fondo "NO sabían". Tomaron como premisa su conclusión, y su hipótesis de que la mente no es nada más que la actividad del cerebro se convirtió en dogma científico. Por lo tanto, creían (y nos hacían creer) que cuando el cerebro muere, tú mueres con él. Punto y final. A veces me preguntan si con mis investigaciones no estoy dando falsas esperanzas. No es mi objetivo, pero tampoco veo qué hay de malo en darle esperanzas a la gente. Más aún cuando durante tanto tiempo se han repartido tantas falsas desesperanzas en nombre de la ciencia.
“No es mi objetivo, pero tampoco veo qué hay de malo en darle esperanzas a la gente.“
To end extreme poverty, give cash — not advice
https://www.ted.com/talks/rory_stewart_to_end_extreme_poverty_give_cash_not_advice
Dollar street : para conocer las realidades de la mayor parte de economias familiares
https://www.gapminder.org/dollar-street
jueves, 16 de abril de 2026
domingo, 12 de abril de 2026
Samanta Schweblin. Cuentista argentina
"La literatura no cambia las cosas de un día para el otro, no salva vidas en peligro, no alimenta a los famélicos, no da respuestas finales", prosiguió en su discurso Schweblin. "Somos todos, la humanidad entera sobre este mundo, un inmenso buque flotando en el mar. La literatura es el minúsculo timón que responde al volante, un 0,0 y algo por ciento del buque. Pero es lo que hace que en días y días de navegación este buque llegue a un continente o a otro, lo que celebramos hoy de cara a un mundo quebrado y violentado por unos pocos, es la contrafuerza, la conexión con los otros, la empatía, el sentido común. Parafraseando a la poeta polaca Wisława Szymborska, peor que ponerse a leer y a escribir en un momento como este sería no ponerse a leer y a escribir en un momento como este”.
miércoles, 8 de abril de 2026
domingo, 29 de marzo de 2026
jueves, 19 de marzo de 2026
David Erritzøe: "No hay rastro de adicción tras el uso de psicodélicos. Es más, ayudan a dejar de ser un adicto"
Uno ve llegar a David Erritzøe y podría pensar que es pintor, quizá profesor, puede que músico. Pero este danés es uno de los científicos más reputados del mundo en el estudio terapéutico de los psicodélicos, drogas que en los últimos años empiezan a aceptarse como medicinas en unos cuantos países del mundo.
Las permiten algunos estados de EEUU, Canadá, Alemania, República Checa, Suiza, Australia, Nueva Zelanda, Portugal, Jamaica, Brasil, Perú y Países Bajos. En este momento, hay siete ensayos clínicos en fase 3, la previa a la comercialización, de medicinas en las que el compuesto principal forma parte de la familia psicodélica. En ella, es la psilocibina -una sustancia natural presente en algunos hongos y parecida a la ayahuasca en los efectos-, una de las más empleadas, pero en el tablero participan también otras con mayor estigma, como el LSD, la ketamina o el MDMA.
Erritzøe es psiquiatra y neurocientífico e investiga sobre ello en el Centro de Investigación Psicodélica del Imperial College de Londres. Recientemente fue invitado por la Fundación Inawe a dar una conferencia en el Colegio Oficial de Médicos en Madrid, dentro de su primer congreso sobre el uso terapéutico de psicodélicos.
En un patio cercano al aula Ramón y Cajal, responde a esta entrevista mientras a su alrededor decenas de estudiantes de Psicología le observan con máximo interés porque saben que la próxima gran revolución de la psicoterapia depende de sus hallazgos. Él afirma que «los psicodélicos se han probado y demostrado eficaces en el tratamiento de depresiones profundas o trastornos como el estrés postraumático (PTSD)», pero resulta que donde mejor funcionan es ayudando a adictos a dejar de serlo.
¿Podría explicar con sencillez cómo una droga permite a un adicto a otras drogas dejar de serlo?
Sé que pertenezco a este campo de trabajo pero no deja de sorprenderme que todo lo que rodea a este asunto sea siempre tan controvertido o difícil de interpretar. Dicho esto, ¿qué es una droga? El alcohol es droga. Los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) son drogas. Y las ilícitas son drogas también. ¿Qué hacen al cuerpo? ¿Y qué concepto de droga es el que se ha colocado en el lado de la ilegalidad? Esto es un constructo completamente diferente, y es además arbitrario en lo relativo a los riesgos y los beneficios que otorgan. Los psicodélicos deberían haber sido clasificados en una categoría de regulación legal dado su perfil riesgo-beneficio. Pero no es lo que ha pasado. Y luego tienes drogas legales y menos estigmatizadas precisamente por ser legales o por formar parte de una cultura. Pero se ha prescrito que el grado de riesgo es más alto en los psicodélicos.
¿Cómo actúan estos?
Los psicodélicos son drogas desafiantes y difíciles, y también interesantes en lo que se refiere al aspecto psicológico, y más seguros que otras en lo que respecta a los riesgos, porque son mucho más que casi cualquier otra droga que podamos pensar. La heroína es una experiencia en el fondo fácil, aunque podrías morir por una sobredosis; dejar directamente de respirar. La heroína puede destruir la vida de una persona pero, psicológicamente, es una experiencia sencilla. Lo mismo sucede con los estimulantes, drogas que aumentan e inflan el ego, drogas charlatanas que acarrean sin embargo dependencia y toneladas de problemas, cardiovasculares, etcétera. Los psicodélicos son un poco lo contrario, o funcionan al revés.
¿Por qué son ilegales, entonces?
Sucedió durante un proceso de tomas de decisiones políticas y legales arbitrarias que no tenían nada que ver con la salud ni con los posibles beneficios médicos de la ciencia psicodélica. Se ha simplificado en exceso. Sólo porque alguien los haya puesto a todas en la gran olla de la ilegalidad no significa que deban ser comparadas entre ellas, porque no son iguales. Los beneficios están demostrados en el caso de compuestos como la psilocibina: hay beneficios potenciales para la salud, el desarrollo de tratamientos, el autodesarrollo, la exploración intelectual de las personas, sus propias mentes y vidas, y la comprensión de sí mismos y del mundo.
Entonces, ¿no causan dependencia?
Son herramientas muy útiles y poderosas. No debemos temerlas porque no causan adicción. Al menos los psicodélicos clásicos. Un poco diferente es la ketamina, un psicodélico atípico o no clásico, como algunos lo llamarían, o el MDMA y derivados, compuestos psicodélicos novedosos que están relacionados con los clásicos pero tienen características diferentes. Algunos de ellos tienen mayor riesgo que los clásicos. Así que todo depende de la molécula exacta de la que estemos hablando.
Una de las sustancias más usadas ahora es la psilocibina, ¿puede hablarnos más de ella, por favor?
Los psicodélicos serotonérgicos clásicos, como es la psilocibina o el LSD, son fisiológicamente muy seguros. Tienen un riesgo extremadamente bajo de formar un comportamiento dependiente. Pero son psicológicamente muy desafiantes. Por eso necesitas un colchón terapéutico y psicológico seguro a tu alrededor cuando los tomas. Mientras que las otras drogas funcionan al revés: puedes tomar un estimulante sin necesitar que ningún terapeuta lo examine. Vas a tener un gran momento, pero podrías terminar cayendo en un uso dependiente y con un fuerte impacto fisiológico en tu cerebro. Por eso me parece una locura que, sin explicar el medicamento, éste se declare ilegal. Conozco la pregunta que se harán muchas personas: '¿por qué darle a un adicto a una sustancia ilícita, otra sustancia ilícita?' Pero esto es así porque en un momento dado alguien lo consideró ilícito. No hay correlación entre riesgos y beneficios y el lugar que ocupa esta sustancia en términos de ilegalidad.
El psiquiatra David Erritzøe en un recoveco del Colegio de Médicos en Madrid.
El psiquiatra David Erritzøe en un recoveco del Colegio de Médicos en Madrid.
La historia nos dice que la gran época de la investigación con psicodélicos fue la década de los 60, que el presidente de Estados Unidos Richard Nixon destruye en los 70, durante su guerra contra las drogas. ¿Se ha perdido mucho tiempo?
Demasiado. Demasiado tiempo perdido en el desarrollo medicinal de ciertas drogas. Se siguió investigando un poco en animales y también algo en Suiza por parte de colegas estadounidenses, y algo también en EEUU, pero muy poco. Hasta que la investigación volvió suavemente y algunas personas, de repente, fueron autorizadas a hacer algunos estudios, y eso terminó por abrir lentamente esta nueva era o renacimiento de la ciencia psicodélica de la que ahora todos somos parte. La inactividad la genera Richard Nixon, como mencionaba, dando un final brutal a la investigación con psicodélicos. Se ha perdido un tiempo precioso. Aunque algunos dirán: «Bueno, ahora estamos mucho más preparados».
¿Lo estamos?
Sí, desde luego. Pero la gente no era idiota en ese entonces. Hubo grandes profesionales, científicos y pacientes con las mismas historias que ahora. Es una pena tanto tiempo perdido, pero no podemos cambiar el pasado. Hay que buscar resquicios de esperanza, y la podemos encontrar por ejemplo en la evolución de la terapia de conversación. Hace 100 años era muy psicodinámica, psicoanalítica, Freud, etcétera. Luego vino un enfoque muy cognitivo, se desarrolló la terapia cognitivo-conductual y, ahora, tenemos esta tercera ola en la que se mezclan muchas cosas: mindfulness, ejercicio somático... Hay muchas terapias conversacionales en maduración que encajan bastante bien con la terapia psicodélica. Tal vez la psicoterapia ha madurado de forma espontánea, y esto brinda oportunidades a los psicodélicos. Un campo a explotar en el que ya hay muy buenas escuelas, formaciones, terapeutas clínicos con experiencia y nuevos enfoques. Todo esto puede combinarse de manera significativa y segura con los psicodélicos.
Usted viene también de la neurociencia y es un especialista en imagen cerebral. ¿Cómo ha evolucionado su investigación?
No tenemos aún el método perfecto, no entendemos completamente el cerebro, apenas estamos arañando su superficie, pero la arañamos mejor que en los 70 así que creo que podemos entender mejor lo que sucede. En todo lo que hemos publicado hasta el momento sobre imagen cerebral tras el uso de psicodélicos no hemos encontrado ningún signo de adicción. Las personas con adicciones vienen a tratarse a nuestro centro y estamos configurando dos nuevos ensayos, uno para la adicción al juego y otro para la adicción a los opiáceos, donde intentaremos tratar a estas personas con terapias de psilocibina. Hay incluso mucho trabajo publicado sobre la terapia con ketamina para la adicción al alcohol. Sé que es una paradoja tratar la adicción al alcohol con ketamina, pero lo cierto es que funciona muy bien.
Explique cómo lo consigue, por favor
La característica principal del psicodélico es la oportunidad para generar cambios, para romper ciclos y patrones de conducta y mejorar el bienestar, la resiliencia, la creación de significado... Y todo eso es muy importante para una persona que está atrapada en la adicción y realmente sufriendo. Se necesita algo transformador, y la psilocibina es un instrumento perfecto para generar esa experiencia transformadora, las personas no se vuelven adictas a ella porque no pasa por los sistemas del cerebro que hacen que las personas se vuelvan adictas.
¿Qué debería suceder entre los profesionales de la salud mental para aceptar estos tratamientos?
Uno de los psiquiatras que trabajan conmigo en el Imperial College hace retiros en lugares donde es legal el uso de la psilocibina y tiene un perfil muy concreto e innovador: está muy informado terapéuticamente y es muy abierto y reflexivo en cuanto a la relación con los pacientes. Esto debería estar sucediendo, sucede, pero lo necesitamos a mayor escala: profesionales que sean capaces de colaborar con otros, como psicólogos y terapeutas.
¿Qué función tendría cada profesional?
El psiquiatra puede trabajar con la ketamina o la psilocibina y el terapeuta ayudar a experimentarla y catalizarla. Juntos hacen que el espacio donde sucede la ingesta sea seguro para los pacientes. Pero la psiquiatría convencional no ha llegado aún a este nivel. No se entiende del todo bien qué es un estado alterno de la conciencia, que es lo que consiguen los psicodélicos. Y habría que tener la humildad de reconocer que un psiquiatra solo no puede solucionar las cosas. Ojalá hubiera más centros donde terapeutas y psiquiatras trabajaran juntos.
¿Qué propone?
Me atrevo sólo a sugerir: tenemos los medicamentos, tenemos los profesionales, ¿por qué no generamos los espacios seguros en los que poder trabajar en pro de los pacientes? Hay evidencia para el tratamiento de adicciones con ketamina incluso para el TOC y, particularmente para la depresión o el PTSD.
domingo, 8 de marzo de 2026
La búsqueda de Dios en la neurociencia: "Rezar o meditar activa regiones del cerebro ligadas a la emoción" La neuroteología es una disciplina emergente que trata de ahondar en la histórica batalla entre la ciencia y la religión, que se analiza ahora en el reciente ensayo 'Las neuronas de Dios'
Rebeca Yanke
Rebeca YankeTexto
¿Qué tienen en común Dostoievski, su personaje el príncipe Mishkin de El idiota, Napoleón Bonaparte, Sócrates, Juana de Arco, Gustave Flaubert, Mahoma y San Pablo? «No busquen razones creativas o de genialidad», advierte en Las neuronas de Dios (editorial Siglo XXI) el científico Diego Golombek. «Todos ellos sufrían de lo que los griegos llamaban la enfermedad sagrada, la epilepsia», prosigue. Hasta que llegó Hipócrates, padre de la Medicina, y se entendió que «en nada es más sagrada o más divina que otras, sino que tiene su naturaleza propia, como todas las enfermedades».
A juicio de Golombek, Hipócrates «incluso vaticina que la fuente de la epilepsia radica en el mal funcionamiento del cerebro». «Lo curioso es que, aunque fuera verdad que los dioses no pueden crear la enfermedad sagrada, sí parece cierto que la epilepsia puede, en algunos casos, invocar a Dios», sentencia el escritor argentino en una entrevista durante su breve paso por España para participar en el reciente Foro de la Cultura celebrado en Valladolid.
Su ensayo, publicado en febrero, lleva como subtítulo Una neurociencia de la religión, la espiritualidad y la luz al final del túnel, entrando así de lleno en los entresijos de una rama emergente de la neurología que, en los últimos años, tiene un desarrollo efervescente: la neuroteología o neuroespiritualidad, la búsqueda de datos y certezas, al calor de la tecnología hoy capaz de leer el cerebro -ya entraremos en matices-, sobre qué sucede en él cuando hay una actividad relacionada con la oración, la meditación -sí, el mindfulness también- e incluso el trance o experiencia mística, que también puede alcanzarse con sustancias naturales como la ayahuasca y la psilocibina.
O porque tenga uno epilepsia del lóbulo temporal, como Juana de Arco (según estudios retrospectivos) o crisis de epilepsia extática (como Santa Teresa de Jesús). Las voces y las visiones de la primera, una campesina francesa del siglo XV que lideró al ejército francés a victorias como la de la Guerra de los Cien años, se han relacionado con crisis parciales -síntomas de epilepsia parcial idiopática con toma auditiva (IPEAF)-. Y los éxtasis de la segunda se deberían a su condición neurológica.
Así describe la vivencia Dostoievski en su novela El idiota: «Durante unos momentos antes del ataque, experimento una sensación de felicidad imposible de imaginar en un estado normal y del que otra gente no tiene idea. Me siento en total armonía conmigo y con el mundo entero, y esta sensación es tan fuerte y tan deliciosa que por unos segundos de tal bendición daría unos gustosos 10 años de mi vida si no la vida entera».
Y en Las neuronas de Dios, Golombek hace un exhaustivo recorrido de las investigaciones que, en las últimas décadas, han detallado cómo actúan las neuronas de las monjas rezadoras, los budistas que meditan y los iluminados por el peyote o los hongos alucinógenos. «La neurociencia va identificando circuitos cerebrales que podrían ser el origen y la huella de las experiencias religiosas: por un lado, ciertos cambios en la actividad eléctrica de ciertas áreas pueden dar por resultado visiones místicas y, por otro lado, algunas actividades espirituales (rezos, mantras, danzas rituales) son capaces de dejar una estampa característica en nuestras mentes», defiende.
Pero en el campo de la neurociencia, es decir, entre los neurólogos -acostumbrados a aguantar que la etiqueta neuro sostenga variados asuntos- hay reticencias a la hora de ofrecer afirmaciones tan enormes como que rezar puede hacernos mejores, en tanto que la investigación demuestra que hacerlo reduce los niveles de ansiedad y depresión, el estrés y hasta la ira justiciera por la que también era célebre Juana de Arco. Pensar que rezar nos hace mejores puede resultar seductor, pero en términos neurológicos es una afirmación mastodóntica.
Ya en 2014 el estudio Neuroteología: la relación entre el cerebro y la religión advertía del peligro del uso desmedido de la etiqueta neuro. «Uno de los problemas iniciales es la explotación del término neuroteología, con demasiada frecuencia utilizado de manera incorrecta o inapropiada». Sin embargo, una de las investigaciones más recientes, Neuroteología, aplicaciones prácticas a la psiquiatría integrativa, de 2025, firmado por uno de los científicos norteamericanos qué más la han trabajado, el director de investigación del Instituto Marcus de Salud Integral del Hospital Universitario Thomas Jefferson (Philadelphia), Andrew B. Newberg, se lee: «Numerosos estudios de investigación realizados en los últimos 30 años han documentado los efectos positivos de las actitudes religiosas y espirituales en la salud mental. La religiosidad se correlaciona con menores niveles de depresión, ansiedad y abuso de sustancias. Las personas que practican la religión regularmente reportan mayores niveles de satisfacción y felicidad vital en comparación con quienes no la practican. Estos efectos tienden a ser protectores a lo largo de la vida, incluyendo la infancia y la adolescencia».
Pone algo de luz en el asunto Javier Bernácer, director científico del Centro Internacional de Neurociencia y Ética (CINET), creado por la Fundación Tatiana y que promueve el diálogo entre la neurociencia de vanguardia, la psicología y las cuestiones éticas derivadas de la misma. Miembro también del grupo Ciencia, Razón y Fe de la Universidad de Navarra, Bernácer cree que «no se puede asegurar que una activación en el cerebro se deba a que la persona rece o medite».
«La afirmación de que la innovación tecnológica permite observar qué sucede en un cerebro mientras una persona reza, sin ser errónea, no es correcta del todo. Las técnicas de neuroimagen permiten, efectivamente, aunque con muchos matices, ver qué sucede en un cerebro mientras una persona reza o medita. Sin embargo, no podemos asegurar que la activación que vemos ahí sea precisamente porque esa persona reza o medita». Y se explica: «Piensa que ahora mismo le hago una foto al cerebro de Donald Trump. Cualquier cosa que encuentre diré que tal o cual parte es más grande o pequeña de lo normal porque Trump es un dictador peligroso. ¿En base a qué puedo decir eso? Esos hallazgos pueden ser totalmente espúreos, y que esas regiones cerebrales sean más grandes o pequeñas por genética, porque a Trump le gusta leer, porque se da paseos por Mar-a-lago, porque habla muy fuerte, por sus patrones de sueño, o por miles de otras variables que no controlo o directamente no conozco».
De modo que Bernácer cree que se precisaría una investigación rigurosa (probablemente inabarcable) «para poder decir que el cerebro de los que rezan es distinto de los que no, y precisamente por el hecho de rezar». Lo medita: «Tendría que reclutar a una muestra grande de participantes, dividirlos al azar en dos grupos equilibrados en cuanto a sexo, edad, ingresos, y muchas otras variables que pueden emborronar mis resultados. Ninguno de ellos tendría que ser gente que rezara. Les hago un escáner cerebral anatómico y funcional. Después, a uno de los grupos les pongo a rezar, pero claro, de una manera muy rigurosa y sistemática. Me aseguro de que lo hacen. Con respecto al otro grupo, me tengo que preocupar de que no recen pero, de todas formas, les tengo que poner a hacer algo que sea en todo parecido a rezar, pero no sea rezar. Por ejemplo, a meditar. ¿Por qué tengo que hacer esto? Porque si no, ¿quién me dice que las posibles diferencias que encuentre han sido por rezar y no porque he estado pendiente de ellos, o porque han pasado 20 minutos al día dedicados a ellos mismos, o por cualquier otra cosa?».
Además, «el proyecto tiene que ser doble ciego: el participante no debe saber si está incluido en el grupo de oración o en el de meditación. Y en este caso sería imposible. Por ello, siempre tendría que considerar que quizá mis resultados dependen de que el participante sabe que está incluido en el grupo de interés, en el de la oración, y eso sesgue su actividad cerebral».
Atendida la ciencia, preguntemos a la creencia. Por ejemplo al médico, neurocientífico y sacerdote José Manuel Giménez Amaya. En Dios en el cerebro. La experiencia religiosa desde la neurociencia, conferencia ofrecida en el XXXI Simposio Internacional de Teología de la Universidad de Navarra en 2010, afirmó: «Desde el punto de vista neurobiológico, vemos que la experiencia religiosa es capaz de poner en concierto redes neuronales muy complejas y que involucran de forma sintética regiones cerebrales perceptivas, cognitivas y emocionales. Y es lógico pensar que iba a suceder algo así: la riqueza de la experiencia religiosa precisa de esas redes para producirse; pero cabría ahora preguntarse si son esas redes la causa directa de este proceso espiritual. Y para contestar esta pregunta necesitamos hacer una crítica metodológica al procedimiento empleado para obtener los resultados que hemos mencionado».
El bucle no parece terminar nunca y las preguntas se antojan infinitas entre ciencia y creencia, religión y cerebro, fe y.. ¿bondad de espíritu? «Mucha agua (y mucha dinamita) ha corrido debajo de los puentes entre la ciencia y la religión. Tal vez un buen resumen sea la opinión del físico Stephen Weinberg: 'La ciencia no ha hecho imposible creer en Dios; en todo caso, ha hecho posible no creer en Dios'», escribe Golombek en su ensayo que, al cabo, ofrece explicaciones científicas de algunos fenómenos religiosos «que pueden y deben ser considerados naturales».
Contemos un poco más al detalle uno de ellos para intentar tener una panorámica de este complicado asunto. En 2006, el doctor Mario Beauregard, del Departamento de Psicología de la Universidad de Montreal, en Canadá, investigó con monjas carmelitas de clausura. Ninguna presentaba un trastorno psiquiátrico o neurológico que pudiese dificultar el experimento así que se les pidió que recordaran alguna experiencia interior caracterizada por el sentido de unión con Dios. Se recogió la actividad cerebral utilizando técnicas de resonancia magnética cerebral y electroencefalografía, y las pruebas mostraron que varias regiones encefálicas se activaban durante este tipo de experiencias vitales. Pero también, citando la conferencia de Giménez Amaya, que «no existía ningún lugar exclusivo de activación que indicase la existencia de una zona o módulo cerebral que rigiera la experiencia religiosa».
miércoles, 4 de marzo de 2026
VIVA LA VIDA . FRIDA KAHLO
viva la vida frida kahlo
¿Pueden unas sandias tener más simbolismo que en este caso?
El color rojo vibrante celebra la vida en toda su potencia y vigor: la pasión, la simbología del fruto en si (simbol femenino y masculino a la vez) nos indica el lado lleno de sentimientos y emociones de la vida humana: el lado erótico, sentimental y a la vez todas aquellas emociones
Una vida entera se oculta detrás de lo que pueden parecer simples sandias. Una fruta, también, que es símbolo de alegría y de la temporada veraniega.
Lo que más me llama la atención es que fue el último cuadro que pintó Frida y que ella misma escribió, en una de las sandias, "VIVA LA VIDA". Poco después murió, ocho días para ser precisos, y los meses anteriores a su muerte fueron unos de los más difíciles de su vida ya que le amputaron una pierna y cayó en una depresión muy grave que la llevó a intentar suicidarse varias veces.
lunes, 2 de marzo de 2026
Qué es el quiet quitting
Expertos explican por qué se está convirtiendo en tendencia esta actitud laboral la ‘renuncia silenciosa’, una práctica que no es realmente nueva.
Por Adriana Silvente
Después del ‘síndrome del trabajador quemado’ o de la ‘gran dimisión’, llega el quiet quitting, una nomenclatura surgida en redes sociales y que intenta hacer frente a un trabajo que está costando más de la cuenta. Pero ¿qué es el quiet quitting? y ¿por qué este término está suscitando debate?
Qué es el quiet quitting
El quiet quit es una actitud o filosofía de trabajo que, de momento, está en los márgenes de la lengua. Aunque la expresión todavía no está reconocida por los diccionarios oficiales, el Urban Dictionary -una web que recopila las definiciones de las nuevas palabras en jerga inglesa- ya recoge diferentes significados para ella:
Cuando continúas en tu trabajo de manera presencial pero mentalmente te alejas y haces lo mínimo imprescindible para seguir adelante
Término creado por las compañías para hacer referencia a los empleados que desempeñan las tareas que definen su contrato laboral. Típicamente usado para avergonzarlos
El significado del quiet quitting -o renuncia silenciosa, en castellano- “depende de la perspectiva del individuo”, cuenta en conversaciones con Newtral.es la doctora Nilu Ahmed, profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Bristol (Reino Unido).
Quien renuncia en silencio está cumpliendo con sus deberes en el trabajo, pero se niega a asumir tarea extra, rechaza aquellas funciones por la que no le están pagando. Según Ahmed, la perspectiva de los empleadores es la de la “preocupación”.
Los jefes han tenido durante mucho tiempo a trabajadores con tareas añadidas, o simplemente les han estado viendo entrar antes y salir después de su jornada laboral. “Al ver a gente que llega o se va a su hora, o que no asumen ninguna tarea adicional a sus funciones”, opina Ahmed, “los empleadores se están empezando a preocupar por la posible pérdida del trabajo gratuito”.
“Para mí, el quiet quitting es cumplir con tu contrato al completo, pero no más. No se trata de hacer el mínimo, es hacer bien tu trabajo, pero no asumir una sobrecarga de trabajo”, define Ahmed.
La llamada ‘renuncia silenciosa’, a debate
Medios internacionales, como el New York Times o el Wall Street Journal se han hecho eco de publicaciones de usuarios de Tiktok, la mayoría de ellos de las generaciones millenial y Z, para hacer un retrato del debate.
“Tú no estás renunciando a tu trabajo, renuncias a la idea de crecer e ir más allá. Sigues haciendo tus tareas pero no te suscribes a la cultura del esfuerzo (…) El trabajo no es tu vida. Tu valor no está definido por tu productividad”, es la explicación viral que ha dado el usuario zaidleppelin para sus más de 11.000 seguidores.
También han aparecido contenidos de humor que entienden el quiet quitting como la clásica cultura de hacer el menor esfuerzo posible en el trabajo, lo mínimo para no ser despedido.
El divulgador científico Forrest Valkai aprovecha para cuestionar el enfoque que se ha dado al quite quitting desde los medios de comunicación: “Me parece genuinamente ridículo que vivamos en una sociedad en la que tratar a los trabajadores como humanos sea una nueva palabra, donde la dignidad sea una moda viral, donde pedir que te paguen por el trabajo que haces se llame dimitir”.
“Se habla mucho de renunciar en silencio, pero se habla muy poco del quiet firing [despido silencioso], que es cuando no le das un aumento a alguien en cinco años a pesar de que sigue haciendo todo lo que le pides”, ironiza otro usuario en Twitter.
Jim Harter, científico jefe de la investigación sobre el trabajo y el bienestar de Gallup, relaciona directamente a los trabajadores que abogan por el quiet quitting, con la falta de compromiso. Esto supondría un 54% de los jóvenes -que se declararon no comprometidos con el trabajo– de la última encuesta realizada, tal y como explica en el Wall Street Journal.
En la misma línea de pensamiento, para Joe Grasso, director sénior de transformación de la fuerza laboral en Lyra Health, esta renuncia silenciosa es un síntoma clásico de “disminución de la motivación y bajo compromiso”, según declara al Washington Post. Puede manifestarse como “cinismo o apatía”, advierte este experto en trabajo.
En el mismo artículo Michelle Hay, directora global de personal de Sedgwick, señala una de las claves de esta tendencia: “Debido al sentimiento de cansancio y frustración que muchos experimentan al final de la pandemia (…) la gente está reevaluando sus prioridades y la desconexión social puede ser parte de este cambio”.
Hacer menos puede ser mejor
Para la doctora Nilu Ahmed, el término es “poco apropiado”: “Sugiere algo negativo cuando, en realidad, creo que puede ser muy positivo tanto para los empleados como para los empleadores. No creo que la gente esté ‘dimitiendo’ [quitting], están tomando la decisión activa de priorizar el equilibrio en sus vidas. No sacará ningún beneficio de este movimiento quien lo vea como, simplemente, hacer lo mínimo en el trabajo”. La clave es sentirse “realizado” en el trabajo, expone a Newtral.es, pero también crear espacios de satisfacción fuera de él.
Desde abril del 2021, empezaron a dejar su trabajo cuatro millones de estadounidenses cada mes. Poco antes, la Organización Mundial de la Salud ya había catalogado el ‘síndrome del trabajador quemado’ (o ‘síndrome del burnout’) como una dolencia relacionada con la jornada laboral. Después del burnout y de la ‘Gran Dimisión’, a Nilu Ahmed el quiet quitting no le pilla por sorpresa.
“Los últimos 20 años se han visto a muchas personas unirse a una cultura global de exceso de trabajo, en la que el trabajo no remunerado se ha convertido en una parte esperada de muchos trabajos”, escribe esta profesora de Ciencias Sociales, “después de múltiples recesiones y una pandemia global, los milenials y la generación Z, a menudo no tienen las mismas oportunidades laborales y de seguridad financiera que sus padres. Muchos jóvenes en trabajos profesionales, que esperaban una progresión relativamente sencilla, han luchado con contratos precarios, incertidumbres laborales y han tratado de subirse a la escalera de la vivienda. Hay quienes constantemente dedican horas extra y van más allá en el trabajo para tratar de asegurar promociones y bonificaciones, pero aún así siguen teniendo dificultades”.
Los estudios han demostrado que el nuevo modelo de trabajo híbrido derivado del teletrabajo y la pandemia no reduce la productividad. Al mismo tiempo, los niveles de agotamiento y ansiedad crecen. Por eso, según Ahmed, esta renuncia podría ser “una respuesta para manejar la espiral de preocupación y sobrecarga de trabajo y, así, reducir la ansiedad”.
El quiet quitting es tendencia en sociedades como la americana o la inglesa, donde la cultura del trabajo está más que reafirmada. “Es una función del capitalismo convencer a la gente de que si trabajan más duro, conseguirán más -más ascensos, más salario, etc.- y por eso la gente se ha pasado décadas trabajando más allá de las tareas esperadas, por conseguir la recompensa que viene después del esfuerzo adicional”, recuerda Ahmed. Este esfuerzo, explica, le ha regalado muchas horas de trabajo gratis a las empresas. Y el quiet quitting no es más que “reclamar ese tiempo”, concluye.
Fuentes
Dr. Nilufar Ahmed, CPsychol, FHEA, Senior Lecturer in Social Sciences.
‘If Your Co-Workers Are ‘Quiet Quitting’, Here’s What That Means. The Wall Street Journal’.
‘Quiet quitting: why doing less at work could be good for you – and your employer. The Conversation’.
Urban Dictionary.
domingo, 1 de marzo de 2026
Paul Donovan . Economista . Los efectos positivos de la inmigración
Menciona la población como un gran vector económico. En España va en aumento y anima la economía. ¿Cómo ve el país? En España la inmigración ha sido un apoyo para el crecimiento. Lo ha hecho por partida doble. En primer lugar, hay más trabajadores, por lo que la economía crece. Pero, en segundo lugar, la inmigración casi siempre aumenta la productividad. Si tú, como individuo, estás dispuesto a dejar a tu familia, a tus amigos, a viajar a otro país para encontrar trabajo, es probable que seas más emprendedor y más arriesgado que la persona que se queda en casa. Es probable que el inmigrante sea un trabajador más productivo. A lo largo de la historia, siempre ha sido muy fácil culpar a los extranjeros, ya sean países o inmigrantes. Por definición, no son como nosotros. Una de las preocupaciones que tenemos es que se está observando en varios países del mundo un sentimiento antiinmigración. Es una reacción de esta economía del chivo expiatorio, y es una reacción muy comprensible. Pero como la inmigración tiende a impulsar el crecimiento, esa reacción puede ser perjudicial para el crecimiento a medio plazo. En España, ningún economista citaba hace años la inmigración como fórmula de crecimiento. Y nadie parece reivindicarla ahora. Es muy raro que la inmigración, en parte debido a la economía del chivo expiatorio y a los temores que genera, sea un objetivo político explícito. Puede serlo a veces. Por ejemplo, Singapur, hace 15 o 20 años, lanzó el mensaje de que necesitaba gente para crecer. La cuestión es que la inmigración también puede ser una señal de buenas políticas, además de generar crecimiento. No te mudas a un país donde vas a estar desempleado. En muchos sentidos, también es una señal de un entorno económico positivo.
sábado, 28 de febrero de 2026
viernes, 27 de febrero de 2026
domingo, 22 de febrero de 2026
sábado, 21 de febrero de 2026
jueves, 19 de febrero de 2026
Coaching for Physicians ...specialized coaching for physicians
https://www.coachingforphysicians.com/
Empowering Doctors to Thrive in Modern Medicine
Patrick Hudson, MD, is a surgeon and coach dedicated to helping physicians succeed in today’s complex medical world. As a Fellow of the American College of Surgeons and a Fellow of the National Anger Management Association, he brings a unique blend of expertise. He is a Board-Certified Plastic Surgeon and a Board-Certified Coach.
Alongside his medical qualifications, Dr. Hudson holds advanced degrees in Mental Health Counseling, Medical Ethics, and Liberal Arts, reflecting his commitment to holistic growth and development.
With over a decade of experience, he has guided countless physicians and healthcare organizations toward success.
Dr. Hudson is an author and has written several books, including Ten Things I Wish I Had Known When I Started Medical School and The Physician as Leader: Essential Skills for Doctors Who Didn’t Plan to Lead. Both are part of the Coaching for Physicians Series.
surgeon
Coaching for Physicians provides nationwide coaching by Zoom or in person. We individualize our coaching program for each doctor and work exclusively with physicians and surgeons. No two doctors are managed in the same way and we work one-on-one, to help you develop the skills you need to succeed in modern medicine.
At Coaching for Physicians we combine specialized physician coaching and education for individual physicians and healthcare organizations, including full days of immersion in soft skills coaching. These courses are the fastest way to develop new people skills.
Our services include leadership development, anger management, disruptive physician behavior, burnout and stress reduction, marital and relationship support, malpractice support, time management, conflict resolution, career & retirement, life coaching, executive coaching, emotional intelligence, communication and interpersonal skills - exclusively for physicians.
All sessions are individualized and available via Zoom. These are NOT online classes or groups, but one-on-one, physician-to-physician coaching.
REFERENCES & COMMENTS:
“As a surgeon who is clinically busy and also involved in medical group/hospital leadership, I realized that having a coach is very important for developing “the soft skills” one needs to be successful in these roles... Dr. Hudson has been a great resource to me and his wealth of knowledge is second to none. Our sessions have been spot on and he has provided me crucial information and readings that have shaped my leadership skills. He has become a great part of my career growth and comfort with my planning…Dr. Hudson’s availability, communication and professionalism match my expectations of a coach. He is a great communicator and fabulous listener who has a great knowledge about the medical challenges…leaders face…”Vascular Surgeon/California:
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