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martes, 30 de octubre de 2018

El elefante de la Industria Farmacéutica

El elefante de la Industria Farmacéutica ocupa un espacio inmenso en la habitación de los sistemas sanitarios. Nadie  le ve. Seguimos afanosamente atareados en nuestras cosas, lamentándonos de crisis y recortes, de mala educación de los usuarios, de que todos quieren medicinas para los problemas de la vida diaria. Queda la duda de si algún día, en algún momento, seremos capaces de ver al menos una oreja al elefante. Porque, como dice Gotzsche , se necesitan dos para bailar el tango
No estaría mal empezar por seguir sus seis sencillas recomendaciones:
-    dejar de formar parte de cualquier asociación que acepte favores de la industria.
-    Preguntar a su médico si recibe dinero o beneficios de la industria, si recibe visitadores, y si es así cambiarse de médico
-    Dejar de tomar medicamentos salvo en los casos en que sean absolutamente indispensable ( lo que es muy improbable)
-    Preguntar si existe una versión más barata del fármaco en caso de ser indispensable éste.
-    Evitar medicamentos que lleven menos de 7 años en el mercado.
-    Recordar que no podemos creer una sola palabra que proceda de la industria farmacéutica

domingo, 28 de octubre de 2018

Poema de Laura Casielles



GEOGRAFÍA POLÍTICA


Los doctores llevan siglos equivocándose:
el corazón se sitúa más bien a la derecha,
tiende siempre a posturas conservadoras.
No sé por qué,
pero he visto más de mil ejemplos,
lleva a la gente a decir casamío,patria.
El corazón
no tiene sitio fijo pero tiende,
ya digo,
a la derecha.
No importa lo que pienses.
Él cree en la propiedad y llora por celos,
busca estabilidad,
lo olvida todo
por una certeza falsa de calor;
defiende el país, la familia,
y en cuanto te descuidas
se lanza a veleidades con anillos.
Y ahí nosotros, siempre en lucha
por demostrar que sigue estando,
como afirman los latidos,
a la izquierda.

sábado, 27 de octubre de 2018

Carpe diem : contra el conformismo y el adocenamiento

El carpe diem ya está en las odas de Horacio, pero es Henry David Thoreau (Concord, Massachusetts, 1817-1862) quien coge el tópico literario para provocar un big bang de rebeldía contra el conformismo y el adocenamiento. Aprovechemos el momento porque la muerte viaja sobre nuestros hombros, porque tenemos los días contados. Hagamos que nuestras vidas sean extraordinarias.
Thoreau, que nunca pretendió adoctrinar  sino dar un aldabonazo en las conciencias para que cada cual siga su propio camino, no podía imaginar la huella que iba a dejar en generaciones de lectores de todo el mundo.








«La obra de Thoreau nos saca de las bibliotecas y nos invita a llevar una vida filosófica en el día a día: su vida se hermana con su pensamiento, es subversiva contra la mercantilización, la oligarquía, el dominio de los capitales y las finanzas sobre la independencia y la soberanía de los pueblos. 

viernes, 26 de octubre de 2018

VIVIR ENTRE LIBROS César Aira



 (entrevistado por Adhemar Manjón *)


Fogwill dijo una vez en una entrevista que incluso las entrevistas que un escritor da forman parte de su obra, que un escritor es también lo que crea como su imagen pública ¿Usted está de acuerdo con eso? Esto teniendo en cuenta de que muchos dicen que usted se ha formado un personaje…

Lo que pasa es que todo tiene su justa medida, en el caso de Fogwill, el exageraba un poco. Teníamos un amigo en común que decía que Fogwill era un dispositivo histriónico. Hay gente a la que se le da mejor la entrevista, la improvisación, la respuesta epigramática. El caso de Borges es célebre por sus respuestas perfectas e ingeniosas. Otros tenemos que balbucear algo. Pero nunca me he preocupado por eso de la imagen y en general de todo lo que sea la política literaria. Me mantengo bastante aislado y tuve la suerte de tener, en mi juventud, a mis 20 años, mucha vida social con escritores de cierta importancia, y eso me bastó; después, cuando ya mi obra, mi trabajo, se hizo más constante, más regular, me aislé un poco. Hoy sigo teniendo poco contacto, sobre todo con jóvenes, me gusta mucho el intercambio y a veces debe parecerse un poco como el vampirismo, a buscar sangre joven para renovarse. 

- Un poco con esa pregunta, usted hace unos años, en una conferencia sobre Pessoa, dijo que un escritor no vale tanto por la obra sino por el mito ¿Cree en el mito Aira?
No, para eso hay que esperar a morirse, a que las cosas decanten y no creo que sea mi caso. Pero sí, creo que es parte de lo que apreciamos en Kafka o en cualquier gran escritor, el conjunto de su vida, su obra, su mito, su leyenda. Eso en el caso de los escritores que aportan algo nuevo, que le dan un nuevo giro a la literatura y en ellos se centra esa tensión de los lectores, que va un poco más allá del texto escrito. 

- Igual esto de lo de mito iba con algunas cosas que usted siempre menciona y que ya muchos conocen: lo de que escribe una página diario y la de que no lee escritores contemporáneosLas dos tienen una dosis de verdad y otra de inexactitud, porque no es que yo me ponga a escribir una página diaria, escribo una cantidad que más o menos llena una página o dos, o media página, según como esté. Quiero decir que nunca escribo mucho. Y que no leo a mis contemporáneos, eso sí es bastante cierto, no los leo con entusiasmo, no los voy a buscar. Hay mucha gente, jóvenes sobre todo, que me mandan libros, los miro un poco, nunca los termino, o casi nunca, y hay dos o tres escritores a los que sí sigo, amigos o gente de la que me he hecho amiga por admiración. 

- En su libro Sobre el arte contemporáneo, dedica una parte a las personas que denigran a este concepto. ¿Qué opinión le merecen las declaraciones de la crítica colombiana Avelina Lésper, que constantemente lo ataca, o lo que dijo hace un par de meses Mario Vargas Llosa, cuando vio una muestra en el Tate de Londres y dijo que el arte contemporáneo es una conspiración de la que nadie habla?

Me parecen que están muy errados, porque toda la argumentación de esta gente enemiga del arte contemporáneo, se basa en ejemplos de malos artistas. Esta mujer colombiana, sus argumentos son que algún artista se hizo pis en los pantalones y dijo que eso era una obra de arte, bueno, sí, ahí tiene razón, eso es una tontería, una estupidez. Pero se cuida muy bien de Gerhard Richter o de Neo Rauch, o de cualquier buen artista, porque ahí sí que tendría que emplear otros argumentos, no esos tan simples de decir "estornudó y dijo que eso era una obra de arte". Y lo de Vargas Llosa es lamentable que diga una cosa así, además, evidentemente no sabía quién era ese artista (N.d.R. el artista es André Cadere y la obra Round Bar of Wood), no es un simple palo de escoba pintado de colores, como el dijo, lo que declaró tiene bastante mala fe y oscurantismo.

- A 30 años de la muerte de Borges, más allá del legado que dejó, usted cree que hay algún daño, si se puede decir así, que también su obra haya dejado, lo pregunto porque muchos ven a Borges incluso donde su influencia no ha llegado.
Yo no creo que haya hecho ningún daño, por un lado hay que notar el grado extraordinariamente vivo en que está Borges, ahora, para nosotros. Entre mis amigos y yo, mucha gente, prácticamente no pasa un día sin que nosotros mencionemos a Borges, por una cita, o uno de sus chistes, o una de sus definiciones. Sigue estando muy vivo e incluso sigue vivo en la publicación de obras. Acaba de publicarse una serie de conferencias inéditas sobre el tango, hace unos meses se publicó otra serie de clases, que estaban inéditas, que había dado en los Estados Unidos, pero el gran legado de Borges, a mi juicio, es el de haber establecido, para los escritores argentinos y latinoamericanos, un nivel de excelencia universal, ningún escritor de ninguna parte del mundo puede mirarlo desde arriba a Borges. Y es muy bueno tener ese nivel de excelencia; no es decir, "nosotros no podemos, somos latinoamericanos o pueblos jóvenes sin ninguna tradición literaria, porque, bueno, él ya es toda una tradición literaria. Yo siempre lo he sentido como un estímulo, no como un padre castrador; además, la obra de él, en su entorno, esa ironía, esa amabilidad, esa claridad de la inteligencia, ahí hay algo que nos conviene mucho a los escritores al reflejarnos en él.

- Hablamos de Pessoa antes, usted dentro de toda su obra, ¿nunca pensó en crearse un heterónimo?
No. Yo traducía -que así me gané la vida, hasta que me retiré de la profesión- best sellers, novelas norteamericanas de entretenimiento, y una vez se me ocurrió, qué mala idea, escribir yo un best seller, porque traducía tanto, cinco o seis libros por año, que ya sabía cómo era la receta, entonces decidí probar, tantos experimentos que hace uno, porqué no hacer algo que pueda dar plata, así que escribí un best seller o lo que yo creía que era un best seller, y pensé en firmarla con un nombre femenino, de una señora norteamericana imaginaria, pero los editores me convencieron de que la firmara con mi propio nombre, y ahí se terminó mi carrera de señora californiana escribiendo best sellers.

- ¿Y qué piensa del tema de ser escritor y ser un fracasado, que es algo que muchos otros autores recalcan cuando hablan de esta carrera?

Bueno, eso ya está creo que en la biblia, son muchos los llamados y pocos los elegidos. También Marx decía que tiene que haber cantidad para que se transmute en calidad, es decir, si hay miles escritores escribiendo, necesariamente uno va a tener que ser bueno. No sé, yo no le recomiendo a nadie que se lance a la literatura con muchas esperanzas, si quiere probar que pruebe, pero también no es cuestión de probar, hay una vocación que viene de muy lejos en la vida.

- ¿Cuándo se dio cuenta que quería ser escritor?

Muy joven, muy adolescente, a los 14 o 15 años, tuve mucha suerte, vivía en un pueblo con muy poca vida cultural, no había libros en mi casa. Pero bueno, leía, leía libros que sacaba de la biblioteca de la escuela, había una buena biblioteca pública y me entusiasmé con los libros. Y teniendo 14 o 15 años, yo creo que en el momento, o a los 18, en el momento de elegir una carrera, de elegir un trabajo, habría vacilado si no fuera porque en el pueblo había un chico de mi edad que tenía los mismos intereses que yo, eso fue una suerte casi como sacarse la lotería, nos estimulamos uno al otro en eso, nos reafirmamos en eso, y seguimos siendo amigos. Él es el poeta más importante de la Argentina hoy, es Arturo Carrera. Eso fue una cosa bastante milagrosa. También la época ayudó, es que también tengo una imaginación de época, un poco anticuada, necesito ver modelos que tengan algo de romanticismo, de un dramatismo que tenían los escritores de aquel entonces, para los años 60. Todavía existían los poetas malditos, los alcohólicos, suicidas, eso me sirvió de modelo, pero yo a eso no llegué ni cerca, porque soy lo más pequeño burgués del mundo. Pero cuando veo ahora a los escritores que se han aburguesado tanto, que van a la televisión a hablar de política, y que son seres tan anodinos, creo que no se habría despertado mi vocación.

- ¿Qué es lo mejor que le ha dado la literatura?
No diré que soy uno de los elegidos, pero tuve la satisfacción de que pude realizar eso que quería de adolescente. Pude escribir libros, los libros se publicaron, se leyeron, puedo decir que soy un escritor. Eso ya es mucho. Además me ha dado la felicidad de escribir, el placer de escribir, el placer de vivir entre libros. Mi vocación, más que escritor es la de vivir entre los libros.


Entrevista en El Deber. Santa Cruz de la Sierra / Cochabamba (Bolivia) - 27/08/2016

lunes, 22 de octubre de 2018

Anton Chekhov on the 8 Qualities of Cultured People

“In order to feel comfortable among educated people, to be at home and happy with them, one must be cultured to a certain extent.”

Anton Chekhov on the 8 Qualities of Cultured People
What does it mean to be “cultured”? Is it about being a good reader, or knowing how to talk about books you haven’t read, or having a general disposition of intellectual elegance? That’s precisely the question beloved Russian author Anton Chekhov (January 29, 1860–July 15, 1904) considers in a letter to his older brother Nikolai, an artist. The missive, written when Anton was 26 and Nikolai 28 and found in Letters of Anton Chekhov to His Family and Friends (public domain | public library), dispenses a hearty dose of tough love and outlines the eight qualities of cultured people — including honestyaltruism, and good habits.
Chekhov writes from Moscow in 1886:
You have often complained to me that people “don’t understand you”! Goethe and Newton did not complain of that…. Only Christ complained of it, but He was speaking of His doctrine and not of Himself…. People understand you perfectly well. And if you do not understand yourself, it is not their fault.
I assure you as a brother and as a friend I understand you and feel for you with all my heart. I know your good qualities as I know my five fingers; I value and deeply respect them. If you like, to prove that I understand you, I can enumerate those qualities. I think you are kind to the point of softness, magnanimous, unselfish, ready to share your last farthing; you have no envy nor hatred; you are simple-hearted, you pity men and beasts; you are trustful, without spite or guile, and do not remember evil…. You have a gift from above such as other people have not: you have talent. This talent places you above millions of men, for on earth only one out of two millions is an artist. Your talent sets you apart: if you were a toad or a tarantula, even then, people would respect you, for to talent all things are forgiven.
You have only one failing, and the falseness of your position, and your unhappiness and your catarrh of the bowels are all due to it. That is your utter lack of culture. Forgive me, please, but veritas magis amicitiae…. You see, life has its conditions. In order to feel comfortable among educated people, to be at home and happy with them, one must be cultured to a certain extent. Talent has brought you into such a circle, you belong to it, but … you are drawn away from it, and you vacillate between cultured people and the lodgers vis-a-vis.
Cultured people must, in my opinion, satisfy the following conditions:
  1. They respect human personality, and therefore they are always kind, gentle, polite, and ready to give in to others. They do not make a row because of a hammer or a lost piece of india-rubber; if they live with anyone they do not regard it as a favour and, going away, they do not say “nobody can live with you.” They forgive noise and cold and dried-up meat and witticisms and the presence of strangers in their homes.
  2. They have sympathy not for beggars and cats alone. Their heart aches for what the eye does not see…. They sit up at night in order to help P…., to pay for brothers at the University, and to buy clothes for their mother.
  3. They respect the property of others, and therefor pay their debts.
  4. They are sincere, and dread lying like fire. They don’t lie even in small things. A lie is insulting to the listener and puts him in a lower position in the eyes of the speaker. They do not pose, they behave in the street as they do at home, they do not show off before their humbler comrades. They are not given to babbling and forcing their uninvited confidences on others. Out of respect for other people’s ears they more often keep silent than talk.
  5. They do not disparage themselves to rouse compassion. They do not play on the strings of other people’s hearts so that they may sigh and make much of them. They do not say “I am misunderstood,” or “I have become second-rate,” because all this is striving after cheap effect, is vulgar, stale, false….
  6. They have no shallow vanity. They do not care for such false diamonds as knowing celebrities, shaking hands with the drunken P., [Translator’s Note: Probably Palmin, a minor poet.] listening to the raptures of a stray spectator in a picture show, being renowned in the taverns…. If they do a pennyworth they do not strut about as though they had done a hundred roubles’ worth, and do not brag of having the entry where others are not admitted…. The truly talented always keep in obscurity among the crowd, as far as possible from advertisement…. Even Krylov has said that an empty barrel echoes more loudly than a full one.
  7. If they have a talent they respect it. They sacrifice to it rest, women, wine, vanity…. They are proud of their talent…. Besides, they are fastidious.
  8. They develop the aesthetic feeling in themselves. They cannot go to sleep in their clothes, see cracks full of bugs on the walls, breathe bad air, walk on a floor that has been spat upon, cook their meals over an oil stove. They seek as far as possible to restrain and ennoble the sexual instinct…. What they want in a woman is not a bed-fellow … They do not ask for the cleverness which shows itself in continual lying. They want especially, if they are artists, freshness, elegance, humanity, the capacity for motherhood…. They do not swill vodka at all hours of the day and night, do not sniff at cupboards, for they are not pigs and know they are not. They drink only when they are free, on occasion…. For they want mens sana in corpore sano [a healthy mind in a healthy body].
And so on. This is what cultured people are like. In order to be cultured and not to stand below the level of your surroundings it is not enough to have read “The Pickwick Papers” and learnt a monologue from “Faust.” …
What is needed is constant work, day and night, constant reading, study, will…. Every hour is precious for it…. Come to us, smash the vodka bottle, lie down and read…. Turgenev, if you like, whom you have not read.
You must drop your vanity, you are not a child … you will soon be thirty.
It is time!
I expect you…. We all expect you.

A. P. Chekhov (left) with Nikolai Chekhov (right), 1882; public domain image via Wikimedia Commons

For more epistolary notes on the building of character, complement with history’s finest letters of fatherly advice.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Hebe Uhart


Una vez me regaló el gajo de un árbol de su balcón. Lo planté y se secó

La escritora argentina Hebe Uhart, retratada en Buenos Aires, Argentina.
La escritora argentina Hebe Uhart, retratada en Buenos Aires, Argentina. DAFNE GENTINETTA
El jueves me llegó un correo. El asunto decía Adiós a Hebe Uhart. Lo abrí sabiendo lo que iba a encontrar. Fogwill y Ricardo Piglia decían que era la mejor escritora argentina. Ella, en su departamento chico con balcón lleno de plantas, rechazaba la aseveración: “No quiero ser la mejor. Es un lugar en el que te quedás sola y yo no me quiero quedar sola”. Escribió más de 20 libros: cuentos, novelas, y unas crónicas viajeras de abordaje extraño: tomaba un bus, se iba a un pueblo y hablaba con la gente que pasaba por ahí. El resultado era de una maestría violenta. Esa mirada a ras del piso le valió el mote de naif. Pero ella era una navaja: “Naif, dicen, como si una fuera medio tarada. Yo no soy inocente. Lo que sí tengo es esa veta medio optimista”. Fue una adolescente mística emperrada en lavarse con jabón para la ropa en un ejercicio de ascetismo que se inventó después de escuchar que “a los tibios los vomita el Espíritu Santo”. Fue maestra rural, profesora de filosofía, novia de novios complejos. A uno, alcohólico, lo llamaba “el borracho de la mañanita”. Mientras hablaba y fumaba, miraba hacia todas partes como un animal acorralado, pero tenía una inteligencia travestida de un fraseo coloquial y sin filtro: “Me empezaron a interesar los monos. Fui cinco veces a la jaula de los chimpancés en el zoológico. No fui más porque el elefante está al lado, y se bañaba en barro y me enchastraba la cabeza”. En 2017 ganó el Premio Manuel Rojas, en Chile. Se lo entregó la presidenta Bachelet y le escribí para preguntarle cómo le había ido. “Me fue bien”, respondió, “fueron tres amigos y cinco alumnos. Antes tenía miedo de todo, pero salió sencillo y agradable”. Una vez me regaló el gajo de un árbol de su balcón. Lo planté y se secó. Tiempo después me preguntó cómo estaba el arbolito. Le dije que muy bien, muy lindo. La quería, y no quería que sufriera.

El valor de No Se ( Premio Nobel de Literatura Szymborska )

Esta es la razón por la cual valoro esta frase: “No sé”. Es pequeña, pero vuela sobre alas poderosas. Expande nuestras vidas para incluir los espacios dentro de nosotros, además de esas expansiones externas en que nuestro pequeño planeta está suspendido.
Si Isaac Newton nunca hubiese dicho “no sé”, la manzana en su pequeño huerto habría caído al suelo como granizo y en el mejor de los casos la habría recogido y engullido con entusiasmo.
Si mi compatriota Marie Sklodowska-Curie nunca se hubiera dicho “no sé”, lo más probable es que ella habría terminado enseñando química en alguna universidad privada para jovencitas de buenas familias y habría terminado sus días realizando, por lo demás, este respetable trabajo.
Pero ella continuó diciendo “no sé”. Y esas palabras la encaminaron, no una sino dos veces a Estocolmo, donde los espíritus inquietos y cuestionadores  son ocasionalmente galardonados con el Premio Nobel.

Un poeta, si es un verdadero poeta, debe repetirse también: “yo no sé”. En cada nuevo poema él trata de contestar, pero a cada punto final una nueva duda lo invade, una nueva pregunta, y la convicción de que se trata una vez más de una respuesta provisional e insuficiente. Entonces él vuelve a empezar una vez más, hasta que un día los doctores en letras ponen en un enorme clip todas las pruebas de su insatisfacción y le llaman “su obra”.

A veces sueño con situaciones imposibles, imagino por ejemplo, en mi insolencia, que tengo la ocasión de hablar con Eclesiastés, el autor del lamento más conmovedor por la vanidad de todas las acciones del hombre. Haría una reverencia profunda ante él, ya que para mí es uno de los poetas más importantes, y lo tomo de la mano. “Nada nuevo bajo el sol”, dijiste Eclesiastés, sin embargo tú has nacido nuevo bajo el sol. Y el poema escrito por ti es nuevo bajo el sol ya que antes de ti nadie lo había escrito.

martes, 16 de octubre de 2018

Filantropía o bussiness ? Del Blog El gerente demediado

Curiosamente coincidiendo con la expulsión de Gotzsche un generoso mecenas inyectó una considerable cantidad de dinero en la Cochrane Collaboration. Se llama Bill & Melinda Gates Foundation. La sombra de la sospecha que existe cuando de inversión farmacéutica se trata, desaparece cuando los hombres más ricos del mundo regalan cantidades ingentes de dinero, aparentemente sólo por amor al arte, tal y como manifiesta la candidez de ciertos políticos y directivos.
En datos de hace ya unos años, las 27 entidades filantrópicas de los más ricos ( Gates, Rockefeller, Slim, Zuckerberg,Bazos y demás hierbas) donaban más de 15.000 millones anuales. Su gasto ( ¿ o mejor llamarlo inversión?) pasó de 3000 millones de libras en 2000 a 16000 millones en 2016. Entre ellos Gates arrasaba y sigue arrasando: en 2012 sonó 2600 millones mientras los 7 que más invirtieron después de él aportaron “solo” 1.200 millones. Su inversión global, estimada hasta 2010 era de más de 26.000 millones, la mayor parte en proyectos de salud: para dar idea de su magnitud la Rockefeller ( el otro gran financiador) no ha llegado a 14.000 millones de dólares desde 1914, y la OMS gestiona apenas 2.000 millones por año. 
La Gates Foundation es actualmente el segundo mayor financiador de la Organización Mundial de la Salud tras el gobierno de los Estados Unidos. Curiosamente el modelo de evaluación de la Atención primaria que propone la OMS es el modelo de evaluación de la Gates ( Primary Care Performance Initiative). Un modelo no validado ni pilotado ni publicada su fiabilidad en revistas científicas. A diferencia de otros instrumentos ( PCAT, MONITOR) que sí lo han hecho. En el que incluye indicadores tan interesantes para evaluar la Atención primaria como el de Exactitud diagnóstica ( Diagnosis accuracy), que mide el número de casos atendidos en AP que son correcta y adecuadamente diagnosticados a través de un código, ignorando que (como señalaba en su revisión Kroenke) más de un tercio de los síntomas en una consulta de Atención Primaria quedan sin diagnóstico.
A pesar de su más que discutible validez , esta misma propuesta se incluye en los borradores de la próxima declaración de Astana de OMS, en cuya elaboración la sombra alargada de la Gates Foundation es bien notoria.
El ya clásico informe de Martens y Seitz para la GPF ( Philanthropic Power and Development: who shapes the agenda?) describe con claridad cómo condicionan las corporaciones (la Gates especialmente) la agenda en materia de alimentación, desarrollo tecnológico y salud global. Como señalaba The Guardian uno de los medios empleados para ello era la infiltración en las élites del conocimiento y la investigación. Como la Cochrane. 
Una de las prioridades de la Gates ha sido precisamente la investigación en nuevos fármacos y vacunas ( más de un tercio de los fondos según The New Internationalist). Como lo es el fomento a lo largo de toda su existencia de programs verticales centrados en enfermedades y no en los que las padecen, aquellas enfermedades que Gates decide que son prioritarias. Según un trabajo de Lancet de 2009 solo un 1,4% de los fondos de la Gates entre 1998 y 2007 se dirigieron a instituciones públicas, y solo 37 de las 659 organizaciones no gubernamentales que recibieron fondos pertenecían a países de bajos o medianos ingresos. La financiación que Gates otorga a OMS es fundamentalmente finalista y no esta destinada a decisiones acordada por la propia OMS en su Asamblea Mundial anual.
Low filántropos como Gates marcan la agenda, las prioridades, ahora también la ciencia, lo que es cierto y lo que falso. Se reúnen con ministros y presidentes de gobierno que babean por sus contribuciones.La puerta giratoria que conecta a la Gates Foundation y la industria farmacéutica o empresas tan limpias como Montsanto no deja de girar.

El cártel ( del Blog El gerente demediado)


“Ellos establecen , seria y sentimentalmente, las tareas destinadas a remediar los males que ven en la pobreza pero sus remedios no la solucionan; más bien al contrario, la prolongan”
Oscar Wilde.
Si hay una publicación en español imprescindible para conocer las grandezas y miserias de la investigación médica hoy en día , ésa es No Gracias. Mientras las revistas “serias” pelean por sus ranking JCR haciendo oído sordos a los grandes debates de la investigación, No Gracias no sólo traduce los artículos clave de la contienda sino que además toma partido de forma sólidamente argumentada.
Porque lo que está en juego ahora mismo es la credibilidad de las fuentes de información que durante dos décadas han sido tomadas como referencia a la hora de tomar decisiones que afectan a la salud ( y la dolencia) de los pacientes.
Como es sabido, en las últimas semanas la Colaboración Cochrane expulsó de su Consejo de administración al investigadorPeter Gotzsche. Para conocer el proceso en detalle nada mejor que leer con detenimiento las dos excelentes traducciones publicadas en No Gracias, tanto el comentario de Gotzsche en su blog, como  el comentario de Hilda Bastian en el suyo.

Para el que no le conozca aún, Gotzsche es un “enfant terrible” de la investigación científica, la bestia negra de los que entusiastas de la prevención a través de sus cribados.  Durante años puso de manifiesto las debilidades de los cribados masivos mediante mamografías, con el riesgo evidente de sobrediagnóstico que supone y su nulo efecto en materia de mortalidad global; más tarde denunció ( al igual que Allen Frances) los excesos de la psiquiatría, considerando que es preferible no tratar a asumir os efectos adversos de los psicofármacos; su última crítica , publicada en BMJ Evidence Based Medicine, pone de manifiesto las deficiencias de una revisión Cochrane sobre la vacuna del papiloma humano, el gran tabú de la última década que ningún gobierno está interesado en cuestionar.
Para hacerse una opinión propia lean las diferentes posturas al respecto del debate de gente tan respetable como Greenhalgh,Moynihan o la propia Bastian. Pero la clave de la discusión ( como señala Abel Novoa ) es si se acepta o no el principio GIGO ( Garbage In= Garbage out, o si entre basura saldrá basura).
No abundaré en la discusión porque ya lo ha hecho Abel mucho mejor de lo que podría hacerlo yo. Pero otro aspecto merece también atención.
Curiosamente coincidiendo con la expulsión de Gotzsche un generoso mecenas inyectó una considerable cantidad de dinero en la Cochrane Collaboration. Se llama Bill & Melinda Gates Foundation. La sombra de la sospecha que existe cuando de inversión farmacéutica se trata, desaparece cuando los hombres más ricos del mundo regalan cantidades ingentes de dinero, aparentemente sólo por amor al arte, tal y como manifiesta la candidez de ciertos políticos y directivos.
En datos de hace ya unos años, las 27 entidades filantrópicas de los más ricos ( Gates, Rockefeller, Slim, Zuckerberg,Bazos y demás hierbas) donaban más de 15.000 millones anuales. Su gasto ( ¿ o mejor llamarlo inversión?) pasó de 3000 millones de libras en 2000 a 16000 millones en 2016. Entre ellos Gates arrasaba y sigue arrasando: en 2012 sonó 2600 millones mientras los 7 que más invirtieron después de él aportaron “solo” 1.200 millones. Su inversión global, estimada hasta 2010 era de más de 26.000 millones, la mayor parte en proyectos de salud: para dar idea de su magnitud la Rockefeller ( el otro gran financiador) no ha llegado a 14.000 millones de dólares desde 1914, y la OMS gestiona apenas 2.000 millones por año. 
La Gates Foundation es actualmente el segundo mayor financiador de la Organización Mundial de la Salud tras el gobierno de los Estados Unidos. Curiosamente el modelo de evaluación de la Atención primaria que propone la OMS es el modelo de evaluación de la Gates ( Primary Care Performance Initiative). Un modelo no validado ni pilotado ni publicada su fiabilidad en revistas científicas. A diferencia de otros instrumentos ( PCAT, MONITOR) que sí lo han hecho. En el que incluye indicadores tan interesantes para evaluar la Atención primaria como el de Exactitud diagnóstica ( Diagnosis accuracy), que mide el número de casos atendidos en AP que son correcta y adecuadamente diagnosticados a través de un código, ignorando que (como señalaba en su revisión Kroenke) más de un tercio de los síntomas en una consulta de Atención Primaria quedan sin diagnóstico.
A pesar de su más que discutible validez , esta misma propuesta se incluye en los borradores de la próxima declaración de Astana de OMS, en cuya elaboración la sombra alargada de la Gates Foundation es bien notoria.
El ya clásico informe de Martens y Seitz para la GPF ( Philanthropic Power and Development: who shapes the agenda?) describe con claridad cómo condicionan las corporaciones (la Gates especialmente) la agenda en materia de alimentación, desarrollo tecnológico y salud global. Como señalaba The Guardian uno de los medios empleados para ello era la infiltración en las élites del conocimiento y la investigación. Como la Cochrane. 
Una de las prioridades de la Gates ha sido precisamente la investigación en nuevos fármacos y vacunas ( más de un tercio de los fondos según The New Internationalist). Como lo es el fomento a lo largo de toda su existencia de programs verticales centrados en enfermedades y no en los que las padecen, aquellas enfermedades que Gates decide que son prioritarias. Según un trabajo de Lancet de 2009 solo un 1,4% de los fondos de la Gates entre 1998 y 2007 se dirigieron a instituciones públicas, y solo 37 de las 659 organizaciones no gubernamentales que recibieron fondos pertenecían a países de bajos o medianos ingresos. La financiación que Gates otorga a OMS es fundamentalmente finalista y no esta destinada a decisiones acordada por la propia OMS en su Asamblea Mundial anual.
Low filántropos como Gates marcan la agenda, las prioridades, ahora también la ciencia, lo que es cierto y lo que falso. Se reúnen con ministros y presidentes de gobierno que babean por sus contribuciones.La puerta giratoria que conecta a la Gates Foundation y la industria farmacéutica o empresas tan limpias como Montsanto no deja de girar.
El Dr Arata Kochi , antiguo director de la investigación sobre malaria de OMS, definió a la Gates Foundation como un cártel que suprime la diversidad de opiniones científicas sin rendir cuentas a nadie que no sea ella misma”.

Quizá la motivación de estos generosos filántropos sea mejorar la salud y la alimentación de la humanidad. Pero dejar en sus manos el control de la investigación, el conocimiento o la orientación de los servicios sanitarios es un acto suicida para los que aspiran a sistemas destinados a reducir iniquidades y no a cebar la cuenta de resultados de la industria de la salud.