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viernes, 2 de junio de 2017

Balsamo de Fierabras


Cosas que aprendí y desaprendí en 2016

- Hago mías las palabras de  Carles Capdevila y suscribo sus aprendizajes y enseñanzas. Es difícil resumir tanto en tan pocas frases . que haya tanta sabiduría como para constituir un código de la vida:


UNO. Que aceptar las limitaciones tiene un punto doloroso y otro de liberador. Sueltas peso, y te puedes entregar en cuerpo y alma a lo que te queda, si aprendes a dejar de lamentar lo que pierdes. Cuando se cierra una puerta se abren solitas un montón de ventanas.
DOS. Que la amabilidad puede ser la idea más revolucionaria. Tiene el poder transformador de las personas que llevan la sonrisa puesta, que transmiten optimismo, que nos hacen reír, que por donde pasan mejoran el ambiente.
TRES. Que en lugar de lamentarnos cuando el cuerpo se nos queja y soltar un “maldita rodilla”, tocaría valorar los años que hace que nos soporta y se dobla a nuestro servicio. En lugar de maldecir nuestros huesos tendríamos que celebrar este esqueleto que hace lo que puede y más para mantenernos firmes.
CUATRO. Que la alegría de vivir no tiene métodos pero tiene maestros. Conviene acercarnos, a la espera del contagio, a gente sencilla, que tiene en la bondad y la estima y el cuidado de los demás el foco, que pasan desapercibidos en un mundo que premia más el cinismo que la ingenuidad.
CINCO. Que hemos venido aquí, aunque lo disimulamos demasiado bien, a amar y ser amados, y por tanto a cuidarnos. Y que el cuidado de las personas es la tarea más importante del mundo, y la menos valorada.
SEIS. Que no se puede discutir nunca con un imbécil. La clave es detectarlos y frenarlos antes, pero esto requiere una sociedad madura y respetuosa que ignore la provocación barata y admire más los valores que no los resultados a cualquier precio.

SIETE. Que la persona con la que no te sepa mal llorar y que te haga la compañía adecuada es a la fuerza un muy buen amigo. Sobre todo si también sabe reír juntos.
OCHO. Que nunca es tarde para aprender a caminar, y que con el amigo con el que más salimos a caminar somos mucho más amigos desde que andamos juntos: haciendo camino somos más sinceros, más directos, más profundos.
NUEVE. Que sin confianza no hay motivación, porque confiar a menudo da más fruto que vigilar.
DIEZ. Que me seducen los optimistas currantes. Los que saben que todo es un desastre y todo puede ir mal, si no ponemos remedio pronto. Y por eso se ponen manos a la obra. Y mantienen este punto de ingenuidad necesaria para creer que podrán. Porque sin confianza no hay convicción y sin convicción no hay resultados y sin resultados no hay motivos para mantener la esperanza.
ONCE. Que priorizar significa descartar. Para poder dar el sí entusiasta y posible a lo que quieres deberás dar el no contundente y desculpabilizado a lo que no cabe.
DOCE. Que lo peor del miedo es cuando nos pilota, cuando se instala al volante. Porque el miedo nos puede hacer traidores. O nos puede paralizar por completo. El miedo a la verdad nos hace mentirosos, el miedo a sentir emociones fuertes nos hace fríos, el miedo al riesgo nos hace tirar demasiado toallas, y el miedo a morir nos puede impedir vivir.
TRECE. Que somos más lo que hacemos que lo que decimos, somos más lo que decidimos que lo que pensamos, somos cuando actuamos y no cuando reflexionamos. Y ya que hemos venido aquí a relacionarnos, la educación es el arte y oficio sublime de aprender mientras se enseña y de enseñar mientras se aprende. Sólo estando de verdad, de corazón, siempre, puedes aprender y enseñar a estar allí.
CATORCE. Que necesitamos más mala leche y más esperanza. Tenemos que estar más cabreados y más ilusionados a la vez. Nos conviene señalar y denunciar a los culpables, mirarles a los ojos, no asumir que esto toca, mostrarles toda la rabia que sentimos. Y simultáneamente ir arreglando con las manos el día a día, desde el inconformismo, con ambición y con la certeza absoluta de que es posible.
QUINCE. Que hacen falta médicos y maestros con visión de cabecera, que en lugar de dedicarse al trocito asignado, sean capaces de tomar distancia y cuidar de personas enteras, de pies a cabeza.
DIECISÉIS. Que la belleza está en la mirada, y no hay privilegio más hermoso que ser observado desde el amor incondicional y la alegría de vivir. No hay inversión más segura y rentable que rodearnos de personas que nos quieren tal como somos, que nos encuentran guapísimos al margen de lo que dicte el espejo. Que nos miran siempre con buenos ojos.

lunes, 29 de mayo de 2017

Provincianos y cosmopolitas

Viajar mucho sin llegar a conocer nada, tener acceso a gran cantidad de información pero permanecer desinformado y tratar de unificar todo bajo una sola lengua no hace a nadie más universal. Todo lo contrario.

domingo, 28 de mayo de 2017

El poema preferido : contribución a la estadística


 (wisława szymborska) 

De cada cien personas,
las que todo los saben mejor:
cincuenta y dos,
las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,
las prontas a ayudar,
siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,
las buenas siempre,
porque no pueden de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,
las dispuestas a admirar sin envidia:
dieciocho,
las que viven continuamente angustiadas
por algo o por alguien:
setenta y siete,
las capaces de ser felices:
como mucho, veintitantas,
las inofensivas de una en una,
pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,
las crueles
cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo
ni siquiera aproximadamente,
las sabias a posteriori:
no muchas más
que las sabias a priori,
las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta,
aunque quisiera equivocarme,
las encorvadas, doloridas
y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres,
tarde o temprano,
las dignas de compasión:
noventa y nueve,
las mortales:
cien de cien.
Cifra que por ahora no sufre ningún cambio

Man : el poder destructor del hombre civilizado ( en teoría )


sábado, 27 de mayo de 2017

Ayyy maestro , que dolor provoca tu pérdida !

http://www.prensalibre.com/guatemala/sucesos/bala-perdida-en-asalto-termina-con-la-vida-de-medico


Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco 

jueves, 25 de mayo de 2017

Mafalda y la ética

Resultado de imagen de gabriela picco

El síndrome de la rana hervida




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Imagen: ISTOCK
Si ponemos una rana en una cazuela con agua hirviendo instintivamente saltará fuera pero, en cambio, si encendemos el fuego con una pequeña llama para que vaya aumentando la temperatura de manera gradual... ¿Sabes qué ocurre?
La rana no salta y muere sin darse cuenta.
Las personas solemos actuar de modo parecido a la rana del experimento. Somos muy capaces de discriminar qué cosas nos gustan y cuáles no, y normalmente tomamos nuestras decisiones en consecuencia.
¿Por qué entonces algunas personas aguantan situaciones que les son claramente desfavorables?

Puede ser por dos motivos:
  1. Lo que habías escogido parecía bueno a priori y, por eso, esperas y esperas con el deseo de que aquello por lo que decidiste apostar termine por cumplir con tus expectativas.
  2. Porque al igual que les sucedía a nuestra amiga la rana, te cambian el "escenario" tan despacio que no te das cuenta hasta que es demasiado tarde.
No son pocas las personas que se encuentran sumergidas en relaciones muy destructivas sin ser capaces de recordar en qué momento cambio todo.
Debes ir con mucho cuidado porque, por desgracia, existen auténticos expertos en cambiar muy despacio aquello que no hubiéramos aceptado de saberlo en un primer momento.
El que te habla, o sea yo, también ha sido una rana hervida...
Hace algunos años cambié de empleo. Las condiciones eran buenas, el trabajo muy motivador y existía la posibilidad de desarrollar una importante carrera profesional en la organización. Eso, según las palabras del responsable de Recursos Humanos, -y posiblemente tú has pasado por alguna situación de este tipo-.
Poco a poco, como le sucedía a la rana, me fui dando cuenta que las personas que tomaban las decisiones en la empresa no compartían esos valores de los que tanto se alardeaba durante las entrevistas y que los intereses eran más particulares de lo que cabría esperar en una empresa de esa envergadura.
Afortunadamente, mis ancas no terminaron en el plato de un elegante restaurante, pero salir de la organización me supuso tomar importantes decisiones en cuanto a mi carrera profesional.
Una manera de asegurarte que no te suceda esto es tener muy claros unos límites coherentes con tus valores.
Puedes hacer una lista con lo que sí se puede y lo que no se puede aceptar en el trabajo, con los amigos o con la pareja y, de vez en cuando, revisa para asegurarte que no estás dentro de una cazuela a fuego lento.
¿Qué tipo de rana eres tú? ¿Eres de los que saltó inmediatamente o de los que te achicharraste?