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domingo, 25 de octubre de 2026

HAN KANG : Premio Nobel de Literatura : NO leer limita la forma en que sentimos , defender la lectura es defender vida más rica

“No leer limita la forma en que sentimos”. Leer no solo amplía vocabulario o ideas; también ensancha la sensibilidad, la memoria y la manera de mirar a los demás. Defender la lectura es defender una vida interior más rica. “La literatura puede ser una puerta al dolor, pero también a la comprensión”, viene a sugerir Han Kang. En tiempos de prisa, pantallas y ruido, leer sigue siendo una forma de detenerse, pensar mejor y sentir con más profundidad. La Nobel Han Kang

Del blog . La vida segun Cata. STONER : una novela suprema . Para recordar siempre . De una persona común y corriente

ohn Williams, 1965. Páginas: 278. “You must remember what you are and what you have chosen to become, and the significance of what you are doing. There are wars and defeats and victories of the human race that are not military and that are not recorded in the annals of history. Remember that while you're trying to decide what to do.” Stoner es una novela de amor como nunca había leído. No hablo del amor que se puede sentir hacia otra persona, sino del amor y la pasión que uno siente hacia aquello que te da identidad. Ese amor que, por más que quisieras, no puedes evitar ni mucho menos controlar. William Stoner nació en una granja en Missouri a fines del siglo XIX. Es el primero en su familia en tener una educación formal y cursa agricultura en la universidad estatal para ayudar a modernizar la granja familiar. En su segundo año, llega a una clase mandatoria de literatura anglosajona, donde encuentra por primera vez a Shakespeare. Un sentimiento totalizante se apodera de él. Leer el Soneto 73, a pesar de no entenderlo, fue como si se le hubieran abierto todas las puertas, ventanas y agujeros negros del universo. Las palabras se abrieron a él de manera que no creía posible. Este soneto, además, será un indicio de lo que pasará en la obra. La novela cuenta prácticamente toda la vida de Stoner; de hecho, inicia relatando su muerte. Desde el inicio sabemos que Stoner era una persona “común y corriente”. Nunca llegó a ser un escritor famoso ni un académico aclamado y hay pocos que lo recuerdan. A pesar de esto, Stoner merece el apelativo de héroe. Sobrevivió las dos guerras mundiales, una guerra sin tregua en su propia casa y ataques constantes a su profesión, pero lo maravilloso de este personaje es que, a pesar de todas las decepciones y frustraciones que acarrean en su vida, él sigue cultivando su amor por la literatura y acepta su destino de ser profesor. Es una novela de aceptación y resiliencia porque, sin importar que la vida entera pareciera estar en su contra, su propósito seguía ahí. Nuestro héroe aprende a abrazar la soledad absoluta y en ella se encuentra a sí mismo. Es un retrato inmensamente conmovedor y realista de una persona que trata de hacer lo mejor que puede con lo que tiene, siempre viviendo su vida de la mejor forma posible. Además, Stoner es un claro ejemplo de una novela que se lee por el cómo y no por el qué. En efecto, el libro todo el tiempo te da muchas pistas de lo que va a pasar, pero la prosa de Williams es tan impecable que el efecto termina siendo que las oraciones cobren aún más relevancia. “¿Qué esperabas?” - Stoner podría ver su vida como un cúmulo de decepciones, de todas las cosas que no llegó a ser, pero decide ver la vida tal cual es. Sin esperar más de ella. Al final, siempre persiguió su amor a los libros con absoluta devoción. La vida no es más que esto; lo demás es banal.

sábado, 24 de octubre de 2026

El oficio de leer (V) Escrito por Andrea Calamari 8 marzo, 2023

Chateaubriand pasaba quince horas diarias corrigiendo sus textos. Montaigne recorría su biblioteca para tomar ideas prestadas. Los libros no eran una instrucción, sino un ejercicio practicado antes de sentarse a escribir. Hay que manejar con destreza el arte del plagio. Para Séneca, el escritor debe proceder como la abeja, que escoge lo mejor de cada flor, y no como la hormiga, que arrasa con todo lo que encuentra. Cuando no estaba trabajando sobre sus textos, Petrarca mandaba cartas a los escritores muertos, imaginaba sus respuestas y seguía el diálogo durante años. Le gustaban los antiguos manuscritos y los coleccionaba; una vez encontró uno de Cicerón y estaba tan contento que le escribió una carta para contarle. Cicerón llevaba unos 1.300 años muerto. Dante escribió la Comedia en el exilio durante casi veinte años, en distintas ciudades y añorando Florencia. Sin sus papeles, sin su escritorio, sin sus anotaciones, sin fetiche alguno de escritor. Balzac escribió La comedia humana para no terminar en la cárcel por sus deudas. Para Gustave Flaubert el trabajo sobre el estilo era un sufrimiento indecible. Pasó su vida haciendo frases y volviendo sobre ellas. No era solo un hombre que escribía, se observaba haciéndolo: registraba, comentaba y cuestionaba cada página escrita. Anhelaba escribir un libro acerca de nada, sin pretextos exteriores, sostenido por la única fuerza del estilo. A H. G. Wells no le interesó nunca la escritura, lo importante para él era el contenido. «No veo el interés de escribir por la belleza del lenguaje», dijo. Stendhal visitó Italia, sintió que la belleza podía doler y consignó en sus diarios esa exaltación de los sentidos. Muchos años después volvió, supo que una de las mejores formas de mostrar la realidad es a través de la ficción y escribió La cartuja de Parma en cincuenta días. La literatura, para Lewis Carroll, era un triunfo sobre las obligaciones sociales y cotidianas. Pasó la mitad de su vida escribiendo cartas; llevó un registro de las recibidas y enviadas que incluía un resumen breve de cada una. Su último asiento lleva el número 98.721. Williams Carlos Williams adjudicaba su estilo sintético a su formación como médico: para contar una historia, alcanza con los detalles imprescindibles. Para Chéjov escribir era un trabajo minucioso con las palabras, como «bordar sobre el papel». La literatura lleva tiempo: un año para una novela, medio año para acortarla y, recién después, publicarla. A los treinta y un años Herman Melville llegó a la conclusión de que había fracasado como escritor y decidió renunciar. Poco después prefirió no hacerlo y escribió Bartleby, el escribiente. Cuando Virginia Woolf escribía Al faro hacía el esfuerzo de desprenderse de su universo narrativo por las tardes. Se impuso trabajar en la novela solo por las mañanas para dedicarle tiempo a la imprenta que compartía con su esposo Leonard. Nunca lo logró, su cabeza seguía buscando la mot juste. Robert Musil era muy cuidadoso con las palabras. Decía que el desparramador de pintura es a un pintor lo que el desparramador de tinta es al poeta. Franz Kafka necesitaba estar solo para escribir. En una carta, le dijo a Felice Bauer que si estuviera a su lado ya no sería capaz. Nunca puede estar uno lo bastante solo cuando escribe. Celeste, el ama de llaves de Proust, fue su primera lectora. Leyó la obra de su patrón a medida que la iba escribiendo. «Se escribe para reconquistar la derrota sufrida siempre que hemos hablado largamente». Dice María Zambrano. Ezra Pound fue secretario de Yeats; su tarea principal era leer en voz alta. Cuando Yeats se fue a una clínica suiza para tratar su abulia, escribía sus largos poemas y se los enviaba a Pound. En el momento en que el correo llegaba de vuelta con el manuscrito revisado, disfrutaba buscando las anotaciones con los pasajes aprobados por su amigo con un «ok» o un «stet» (déjalo estar). Como a Ezra Pound le parecía un sacrilegio que T. S. Eliot desperdiciara su talento en el trabajo monótono de un banco, organizó una colecta para librar a su amigo del yugo laboral. Envió la solicitada entre sus conocidos y pidió cincuenta dólares por cabeza sin saber que Eliot se sentía muy a gusto en el banco. Hemingway habló de Ezra Pound: «Me enseñó más sobre cómo escribir y cómo no escribir que cualquier hijo de puta en vida». Mientras Ezra Pound cumplió su condena en la cárcel por traición a la patria, Marianne Moore le escribía cartas casi a diario. Para Marianne Moore lo único sagrado era el poema. Para T. S. Eliot, Ezra Pound era «Il miglior fabbro»: aquel que conoce como ninguno las posibilidades de su arte. Sabía todo lo que no debía hacerse en poesía. Lo primero, no usar adornos («ninguno, ni siquiera los buenos»). Tom Hood inventó un reino literario donde los adjetivos se conservan en la Biblioteca Nacional. Si un autor quiere usarlos, tiene que solicitar un permiso especial de, al menos, tres Jueces de las Letras. La cantidad de adjetivos diarios que se pueden usar está, presumiblemente, limitada. Walter Abish se autoimpuso una restricción alfabética para escribir Alphabetical Africa. En el primer capítulo solo usa palabras que empiezan con a, en el segundo incorpora también las que empiezan con b, en el siguiente la c y así hasta poder contar con todas. En la segunda mitad invierte el proceso: empieza a restringir la z, luego la y, luego la x. Georges Perec escribió todos sus libros a partir de restricciones. Antes de La vida instrucciones de uso, se la ganó haciendo las palabras cruzadas para los diarios parisinos. Dorothy Parker, en una imagen de 1936. / © Dorothy Parker Society Cuando le preguntaron a Dorothy Parker cómo hacía para escribir diálogos tan convincentes, respondió: «Oigo cosas». Escuchaba la vida a su alrededor y la volcaba en la escritura para que el lector fuera capaz de oír a los personajes como si no hubiera mediación. «Jamás se debe confiar en lo que los escritores dicen de sus propias obras». Dice Walter Benjamin. Aldous Huxley escribió bajo los efectos del LSD. Aquellas sesiones frenéticas de escritura las fue contando su mujer por cartas a sus amigos. A William Burroughs le obsesionaba la posibilidad de pensar sin palabras. Creía que los avances tecnológicos serían capaces de hacer prescindir a los escritores de algo tan poco práctico como las palabras. «Separadas de sus funciones habituales las palabras ofrecen una resistencia irritante». Dice Octavio Paz. «Pero, ya que hay que escribir, que al menos no aplastemos con palabras las entrelíneas». Dice Clarice Lispector. «Las palabras, sobre todo las impresas, son armas asesinas». Dice Edgar Allan Poe. «En el seno de la naturaleza, los lenguajes humanos son los únicos sonidos pretenciosos». Dice Pascal Quignard. Cuando Naipaul era chico, amaba los libros nuevos pero no los leía. Quería ser escritor y durante mucho tiempo esa ambición no fue más que una farsa: pedía plumas de regalo, juntaba tintas y cuadernos «sin el deseo ni la necesidad de escribir». Kurt Vonnegut aprendió a escribir solo lo necesario como para ganar dinero. Consiguió un espacio reducido en las revistas literarias y se dedicó a llenarlo. Sabía que la vida es como la narrativa: «Todo personaje debe querer algo, aunque sea solo un vaso de agua». Fernando Pessoa usó 316 heterónimos para escribir. Pasó toda la vida preparando el Libro del desasosiego y, cuanto más lo preparaba, más se le escapaba: inacabado e inacabable. Cincuenta años tardó Jorge Semprún en escribir La escritura o la vida. Cuando encontró el comienzo supo cómo seguir: se sentó a la mesa frente a la máquina —una Olivetti portátil con teclado español— y le dio igual. Con la historia en la cabeza, podía prescindir de los acentos abiertos y circunflejos del francés. Elizabeth Bishop escribía prosa a máquina. Para la poesía se reservaba la pluma. Ricardo Piglia dice que Tolstoi fue el primer escritor en usar la máquina de escribir. Cuando estaba en medio de un libro, Raymond Carver era incapaz de hacer otra cosa: cada día se enlazaba con el siguiente sin noción del tiempo. Diez, doce, quince horas frente a la máquina, y gran parte dedicadas a la corrección. Marguerite Yourcenar no tenía rituales ni horarios ni lugares especiales para escribir. Era capaz de hacerlo cuando fuese y donde fuese porque la escritura era su fuente de placer. E. M. Forster no necesitaba del paso del tiempo para escribir sobre experiencias propias, lo imprescindible era la distancia espacial. Irse lejos. Graham Greene se autoimpuso escribir un número diario de palabras: quinientas cuando empezaba un libro y setecientas cincuenta sobre el final. Rimbaud dejó de escribir a los diecinueve años. Robert Walser escribió: «No se puede escribir». «Para escribir un libro verdaderamente grande es necesario que uno no se dé cuenta de ello». Dijo Borges. Primo Levi era capaz de ver ritmo y poesía en la tabla periódica. Todo lo que la literatura necesita está en la ciencia: precisión, claridad y concisión. Para Ray Bradbury las ideas eran manzanas caídas entre la hierba. Si uno camina sin prestar atención («sin ojo y lengua para la belleza»), puede pasar de largo y dejar ahí tirada una fruta jugosa que se irá pudriendo de a poco.

Alice Munro ( escritora con P Nobel e ideas feministas ) conocia que su segundo marido abuso de su hija y continuó con el

La escritora Alice Munro tuvo conocimiento de que su segundo marido, Gerald Fremlin, había abusado sexualmente de su hija, Andrea Robin Skinner, y optó por seguir viviendo con él. Cronología y hechos principales • El abuso (1976): Gerald Fremlin abusó sexualmente de Andrea Robin Skinner cuando ella tenía 9 años, durante el verano de 1976. • La revelación a la madre (1992): En 1992, cuando Andrea tenía 25 años, le confesó a su madre lo ocurrido. • La reacción de Munro: Alice Munro se separó brevemente de Fremlin tras enterarse, pero regresó con él al cabo de unas semanas y continuó su matrimonio con él hasta la muerte de este en 2013. • La condena judicial (2005): Andrea Skinner denunció los hechos a la policía; en marzo de 2005, Fremlin se declaró culpable de agresión/atentado al pudor (indecent assault) y recibió una condena de dos años de libertad condicional. • La denuncia pública (2024): La historia salió a la luz pública en julio de 2024 a través de un artículo escrito por Andrea Skinner en el medio Toronto Star, generando un profundo debate ético y cultural sobre la figura de la premiada autora y Nobel de Literatura, como se detalla en reportajes de The New York Times y análisis en medios como SDPnoticias.

Seneca : maximo exponente del estoicismo elogiaba la pobreza y fue uno de los mas ricos del Imperio Romano ( consejero de Neron)

Séneca (4 a.C.–65 d.C.) • La prédica: Uno de los máximos exponentes del estoicismo. En sus cartas y ensayos elogiaba la pobreza, el desapego material, el autocontrol y la moderación como las únicas vías hacia la verdadera virtud. • El acto: Séneca fue uno de los hombres más ricos y poderosos del Imperio Romano. Logró acumular una fortuna colosal mediante la usura (cobrando intereses desorbitados en las colonias) y actuó como tutor y consejero político del tirano Nerón, justificando e ignorando los brutales crímenes del emperador para retener su estatus y sus bienes.

Arthur Miller ( intelectual humanista ) oculto a su hijo con Sindrome de Down hasta el final de su vida

Daniel Miller, el cuarto hijo del célebre dramaturgo Arthur Miller y su tercera esposa, la fotógrafa Inge Morath, nació en 1966 con síndrome de Down y fue completamente ocultado por su padre de la vida pública. A pesar de ser considerado uno de los grandes intelectuales humanistas del siglo XX, la relación de Arthur Miller con su hijo menor contrasta radicalmente con los valores morales de sus obras teatrales. Cronología de la historia de Daniel Miller • 1966 - El nacimiento e internamiento: Pocos días después de nacer, y en contra de los deseos de su madre Inge Morath, Arthur Miller insistió en internar al bebé en Southsbury, una institución pública para personas con discapacidad mental en Connecticut. Miller consideraba que la condición de su hijo era "incompatible" con su estilo de vida. • El silencio absoluto: Durante casi 40 años, Miller nunca mencionó a Daniel en público, omitió su existencia en entrevistas e incluso lo borró de su autobiografía Timebends (Vueltas al tiempo). Mientras Inge Morath lo visitaba con regularidad, el dramaturgo prácticamente nunca fue a verlo. • 1995 - El reencuentro fortuito: Padre e hijo no volvieron a verse cara a cara sino hasta los años 90, cuando Miller acudió a un acto benéfico y Daniel asistió al evento. • La influencia familiar y el testamento: Tras el matrimonio de su hermana Rebecca Miller con el actor Daniel Day-Lewis, este último conoció a Daniel y presionó fuertemente a Arthur Miller para que lo reconociera e integrara a los eventos familiares. Hacia el final de sus días, Miller cedió y modificó su testamento, dividiendo su multimillonaria herencia en partes iguales entre sus cuatro hijos. • 2007 - La revelación al mundo: La historia completa salió a la luz pública dos años después de la muerte del dramaturgo (ocurrida en 2005) gracias a un reportaje de investigación publicado por la revista Vanity Fair. A pesar del abandono paterno, Daniel Miller logró llevar una vida activa e independiente. Creció en hogares comunitarios, aprendió a valerse por sí mismo, trabajó, formó una pareja estable e incluso llegó a competir en los Juegos Paralímpicos.

Las contradicciones de Charles Dickens

1. El apóstol de la familia que destruyó la suya Dickens creó el arquetipo del hogar victoriano feliz y acogedor en obras como Un cuento de Navidad. Sin embargo, el trato hacia su propia familia fue despiadado: • El repudio de su esposa: Tras 22 años de matrimonio y 10 hijos, Dickens se enamoró de la actriz Ellen Ternan, de 18 años (él tenía 45). Para deshacerse de su esposa, Catherine Hogarth, publicó un anuncio en los periódicos acusándola falsamente de incompetente y enferma mental. • El intento de manicomio: Cartas descubiertas recientemente demuestran que Dickens intentó forzar el internamiento de Catherine en un hospital psiquiátrico para facilitar su nueva relación, un plan que fracasó porque el médico se negó a firmar el ingreso. • Crueldad con sus hijos: Al separarse de Catherine, se quedó con la custodia de sus hijos y les prohibió ver a su madre. En privado, se refería a ellos con desdén y los llegó a calificar como "sus diez grandes decepciones", acusándolos de haberle arruinado la vida económicamente. 2. Defensor de los oprimidos, pero racista imperial En Inglaterra, Dickens denunció la miseria de las clases bajas en Oliver Twist y David Copperfield. No obstante, su empatía terminaba en las fronteras británicas: • Apoyo a la violencia colonial: Cuando estalló la rebelión de los cipayos en la India (1857), Dickens adoptó una postura extremadamente violenta y vengativa. Llegó a escribir que si él fuera el comandante en jefe, exterminaría a toda la raza rebelde. • Justificación de la opresión exterior: Apoyó públicamente al gobernador de Jamaica, Edward Eyre, quien reprimió brutalmente una revuelta de trabajadores negros en 1865. Mientras defendía los derechos humanos de los pobres en Londres, justificaba la brutalidad colonial en el extranjero. 3. El crítico del capitalismo que adoraba el dinero Las novelas de Dickens fustigaban con dureza la codicia empresarial y el utilitarismo económico. En la realidad, su relación con el dinero era casi obsesiva: • Obsesión por la riqueza: Su trauma infantil —cuando su padre fue encarcelado por deudas y él tuvo que trabajar en una fábrica de betún— lo convirtió en un adicto al trabajo obsesionado con acumular capital. • Espectáculos extenuantes: Organizó maratónicas giras de lecturas públicas de sus obras cobrando altas sumas de dinero, descuidando su precaria salud por no querer cancelar ningún evento lucrativo, lo que aceleró el derrame cerebral que le costó la vida. 4. La doble moral y el secreto victoriano A pesar de ser el guardián de las buenas costumbres de la sociedad, mantuvo una doble vida perfectamente calculada: • Relación clandestina: Vivió con Ellen Ternan en una casa de campo manteniéndola oculta del ojo público para no manchar su reputación como "el gran moralista de Inglaterra". Pasaba los fines de semana fingiendo ser el respetable autor público, mientras de lunes a jueves mantenía su aventura amorosa en secreto

Como enfrento su propio final de vida : Kubler- Ross

La figura de Elisabeth Kübler-Ross, pionera de la tanatología y creadora del famoso modelo de las 5 etapas del duelo, estuvo rodeada de intensas contradicciones, polémicas e ironías vitales en su relación con la muerte. Aunque enseñó al mundo a morir con aceptación y dignidad, su propio final y sus giros ideológicos desafiaron sus propias teorías. ⚡ Las principales contradicciones en su vida y obra 1. La ironía de su propia muerte (Ira vs. Aceptación) La contradicción más célebre y humana de la psiquiatra ocurrió al final de su vida: • La teoría: Predicaba que el objetivo final ante la muerte inminente era alcanzar la aceptación, un estado de paz y sosiego. • Su realidad: Tras sufrir una serie de apoplejías a partir de 1995 que la dejaron parcialmente paralizada, Kübler-Ross pasó sus últimos años postrada en una silla de ruedas. Lejos de la aceptación, expresó públicamente una profunda ira, frustración y amargura. En entrevistas llegó a declarar que estaba furiosa con Dios y que deseaba morir, quedando atrapada durante años en las etapas que ella misma describió como previas a la paz final. 2. Del rigor científico al misticismo del "Más Allá" Kübler-Ross comenzó su carrera bajo el método científico estricto de la medicina y la psiquiatría tradicional: • El giro: A mediados de los años 70, tras entrevistar a miles de pacientes, se obsesionó con las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y los viajes extracorporales. • La contradicción: Afirmó científicamente que "la muerte no existe" y que es solo una transición hacia un plano espiritual. Esto destruyó su credibilidad en la comunidad médica de la época, que la acusó de abandonar la ciencia para abrazar el esoterismo y el misticismo, perdiendo el respaldo de muchas instituciones académicas. 3. El escándalo con mediums y espiritualistas En su búsqueda por comprender qué hay después de la muerte, se asoció con figuras polémicas: • El suceso: Se vinculó estrechamente con un medium llamado Jay Barham en su centro Shanti Nilaya. Barham realizaba sesiones de espiritismo a oscuras donde supuestamente se materializaban "espíritus" para guiar a los moribundos. • El engaño: Se descubrió que Barham utilizaba trucos y abusaba de los participantes. Aunque Kübler-Ross fue engañada debido a su vulnerabilidad y deseo de respuestas, defender estas prácticas socavó el rigor de su trabajo pionero en cuidados paliativos. 4. La malinterpretación de su propio modelo • El mito: El mundo adoptó las 5 etapas (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) como una receta lineal y rígida que todos deben seguir en orden. • La contradicción: Ella misma tuvo que pasar décadas aclarando que el duelo no es una línea recta, sino una montaña rusa donde las fases se mezclan, se repiten o se omiten. Originalmente, el modelo se diseñó para los enfermos terminales que afrontaban su propia muerte, pero la cultura popular lo trasladó de forma casi dogmática al duelo por la pérdida de un ser querido

Rousseau : escribio el tratado de como criar a los hijos de manera amorosa y abandono a los 5 hijos en un orfanato

Jean-Jacques Rousseau: Es el caso más célebre y contradictorio de la historia de la literatura y la filosofía. El autor de Emilio o De la educación (un tratado fundamental sobre cómo criar a los niños de forma libre y amorosa) abandonó a los 5 hijos que tuvo con Thérèse Levasseur en el Hospicio de los Enfants-Trouvés (el orfanato de París) apenas nacieron. Rousseau argumentó que no tenía dinero y que sería un pésimo educador.

miércoles, 21 de octubre de 2026

EL 4 ( shi - muerte ) y el 9 ( ku - sufrimiento ) provocan miedo en la cultura japonesa - En hospitales no hay planta 4

En la cultura japonesa hay un amplio abanico de supersticiones que la hacen, aún si cabe, más especial. Estrenar zapatos de noche es de mala suerte. Orientar la puerta de tu casa al noreste atrae a Oni (demonio japonés). Ver una araña por la mañana es de buena suerte, de noche, todo lo contrario. Sin embargo, una de las creencias que más llama la atención es la relacionada con los número 4 y 9. Esto se debe a que una de las pronunciaciones del 4 es «shi», que también significa muerte; mientras que 9 («ku») significa sufrimiento. La superstición ha llegado a tal extremo, que se ha extendido por todo el país la tetrafobia (miedo al número 4). Muchos edificios son construidos en consecuencia, evitando que tengan cuatro plantas, o saltándoselo al numerarlas. También es aplicable a las relaciones sociales, donde por ejemplo, dar cuatro regalos a alguien podría interpretarse como desearle la muerte. japon01 Dónde más evidente se hace esta práctica, es en los hospitales japoneses. Por razones obvias, no sólo evitan tener una planta número 4; sino que en la sección de maternidad no se dispone de una habitación numerada con el 43, ya que su pronunciación significa «nacido muerto». En conclusión, si bien la mayoría de los japoneses aseguran no vivir con temor a las supersticiones, es cierto que aún se notan muy presentes los trazos de una cultura que es muy reconocida a nivel mundial por su extravagancia.

Sadako Sasaki ❤️ | La niña de Hiroshima y las grullas de la paz

martes, 13 de octubre de 2026

Unamuno y la papiroflexia por Juan Pablo Cruz

Papiroflexia y no Origami, que parece que es otra cosa o, al menos, no es española y tanto D. Miguel de Unamuno como la Papiroflexia son españoles, muy españoles. Me parece necesario explicar aquí que es lo que entiendo por Papiroflexia y por qué digo que es distinta del Origami. En esencia el resultado es el mismo, o muy similar, en el plano físico una figurita de papel (origami según el Origami, pajarita o papirola según la papiroflexia) y en el plano espiritual una satisfacción personal por lo creado. Hasta aquí las similitudes y ahora las diferencias (tal y como nos lo venden) El Origami es una tradición japonesa con todo lo que ello conlleva de dar importancia suprema a los modos y maneras, incluso el estudio de la armonía universal con la hoja de papel (¿?) llegando a tocar lo religioso y subrayando el Zen del papel. Bueno, los japoneses son así, muy exóticos y divertidos con sus ceremonias para tomar el té, mientras que nosotros disfrutamos de un chocolate con churros sin ninguna ceremonia. Con el papel es casi lo mismo, un español puede, sin rasgarse las vestiduras, plegar una papirola en un bar apoyado en la barra, desde luego eso no tiene nada de armonía universal (o a mi me parece así) y desde luego al final está la papelera (¡herejía!) a no ser que el resultado nos complazca especialmente. D. Miguel de Unamuno es, en muchos aspectos, un plegador español paradigmático. Le encanta la papiroflexia, pero sabe que es un entretenimiento, todo lo importante que se quiera, pero un entretenimiento, y D. Miguel sabe tomárselo a broma. Cuando da nombre a su afición hace derivar el nombre de una palabra francesa «cocote» y saca Cocotología, y escribe una especie de «tratado» muy a lo erudito sobre la Cocotología, esto es sin duda una broma, el español mas acérrimo afrancesando lo más español de la infancia, la pajarita. A primera vista solo se entiende por el ánimo lúdico del escritor, que sí, se emociona jugando y plegando tanto con sus hijos como con otros niños y esta íntimamente satisfecho de sus creaciones y en sus cartas se ve el legitimo orgullo que le producen, pero una vez mas el divertimento se escapa y denomina «Cocotta Unamuniensis» a una de sus creaciones en una carta abierta a una revista, en la que además se despacha a gusto con teorías «científicas» sobre las distintas clases de pajaritas. La papiroflexia es consustancial a D. Miguel de Unamuno, forma parte de su personalidad, como se demuestra en los retratos que Zuloaga y Solana hicieron de él, en los que junto a los libros aparece una o varias papirolas, es la niñez, el lado divertido de un catedrático de Griego, de un Rector de Salamanca antimonárquico que es cesado de su puesto por la República por defender el alzamiento y por Franco por criticar el alzamiento y que huye de su destierro en Fuerteventura para evitar que le llegue una amnistía, como se ve, una personalidad de lo más conflictiva. Es divertido comparar esta personalidad inquieta con la del quizás máximo representante del Origami, Akira Yoshizawa que ha dedicado toda su vida al desarrollo de este arte en la placidez de su hogar, con meditación y dictando normas para el plegado… Creo que es bastante clara la diferencia entre Papiroflexia y Origami, a mi, personalmente lo que me gusta es la Papiroflexia, como complemento a una vida cotidiana que hay que vivir pero que deja tiempo para disfrutar de esta afición «infantil».

miércoles, 26 de agosto de 2026

Los siete pecados de la medicina ( The Lancet Asher 1949 ) vigentes en 2026

Richard Asher en 1949) The Lancet : 1.- Oscuridad: (Utilizar lenguaje complicado y rebuscado) Si no eres capaz de explicarlo de manera simple, quizá tú tampoco lo entiendas. 2.- Crueldad: (Realizar Procedimientos innecesarios) 3.- Malas Maneras (Falta de cortesía básica) 4.- Sobreespecializacion (centrarse en un solo órgano olvidando todo el paciente) 5.- Amor por lo Raro (obsesionarse con casos raros, olvidando priorizar lo frecuente) 6.- Estupidez común (pensar en protocolos, algoritmos etc) no tener criterio propio ni juicio clínico 7.- Pereza (no esforzarse, no revisar, no profundizar)

jueves, 23 de julio de 2026

夫源病 (fugenbyō), literally “husband-origin illness, - Enfermedad originada en el marido ( jubilados aburridos enferman a sus mujeres)

Retirement is supposed to mark the beginning of a relaxing new chapter. But for some Japanese couples, it signals the start of something quite different. 夫が家にいると、なぜか体調が悪くなる (Otto ga ie ni iru to, nazeka taichō ga waruku naru, When my husband is at home, I somehow start to feel unwell), some wives say. Others admit, ずっと家にいられると正直しんどい (Zutto ie ni irareru to shōjiki shindoi, Honestly, it’s tough having him at home all the time). It may sound like a joke, but Japan has a name for this phenomenon: Retirement is supposed to mark the beginning of a relaxing new chapter. But for some Japanese couples, it signals the start of something quite different. 夫が家にいると、なぜか体調が悪くなる (Otto ga ie ni iru to, nazeka taichō ga waruku naru, When my husband is at home, I somehow start to feel unwell), some wives say. Others admit, ずっと家にいられると正直しんどい (Zutto ie ni irareru to shōjiki shindoi, Honestly, it’s tough having him at home all the time). It may sound like a joke, but Japan has a name for this phenomenon: 夫源病 (fugenbyō), literally “husband-origin illness,” a term describing stress-related symptoms some women experience from living with their husbands, particularly after retirement. The term’s 命名 (meimei, coinage) was by physician Fuminobu Ishikura in 2011 after he noticed a recurring pattern among his patients. Many women whose husbands had recently 退職した (taishoku shita, retired) complained of 頭痛 (zutsū, headaches), 不眠症 (fuminshō, insomnia), イライラ感 (ira-ira-kan, irritability) and other stress-related symptoms despite having no obvious medical condition. As similar cases continued to emerge, what had once seemed like isolated complaints came to be recognized as a distinct phenomenon. Why can 退職 (taishoku, retirement) trigger this? For many couples in Japan, married life has traditionally followed clearly defined roles. Husbands devoted themselves to demanding careers as サラリーマン (sararīman, salarymen), often spending long hours at work, while 主婦 (shufu, full-time housewives) managed the home and raised the children. Over the decades, this arrangement created a certain distance between spouses. Retirement, however, suddenly brings them together under the same roof for much of the day, requiring both partners to redefine a relationship that had long been shaped by separate daily lives. Retirement can also expose an imbalance that had possibly gone unnoticed for years. Another colorful Japanese expression for this situation is 濡れ落ち葉 (nure ochiba), literally “a wet fallen leaf.” Just as a wet leaf clings stubbornly to the ground, the term refers to a retired husband who follows his wife everywhere because he has few 趣味 (shumi, hobbies) or 友人 (yūjin, friends) of his own. As many couples discover, 夫婦だからといって、いつも一緒にいることが幸せとは限りません (Fūfu da kara to itte, itsumo issho ni iru koto ga shiawase to wa kagirimasen, Just because a couple is married doesn’t necessarily mean they’ll be happiest spending all their time together). The grammar pattern からといって (kara to itte) means “just because … doesn’t necessarily mean.” It is used to challenge an assumption or reject an expected conclusion, and it follows verbs, i-adjectives and nouns or na-adjectives followed by だ (da). For example, たくさん勉強したからといってN2に受かるわけではない (Takusan benkyō shita kara to itte, N2 ni ukaru wake dewa nai, Just because you study a lot doesn’t necessarily mean you’ll pass the N2 exam). Perhaps the most surprising aspect of 夫源病 is that the husbands associated with it are not necessarily viewed as bad husbands. In fact, one expert observes, 夫源病の原因となるような夫は、社会的には「いい夫」と評価されていることが多いそうです (Fugenbyō no gen’in to naru yō na otto wa, shakai-teki niwa “ii otto” to hyōka sarete-iru koto ga ōi sō desu, The husbands whose behavior contributes to husband-induced illness are often regarded by society as “good husbands”). Even so, experts have identified several behaviors that may contribute to the condition. Their 危険度チェックリスト (kikendo chekkurisuto, checklist of danger signs) includes traits such as: 人前では愛想がいいが、家では不機嫌 (Hitomae dewa aisō ga ii ga, ie dewa fukigen, Friendly and pleasant in public but irritable at home) 上から目線で話をする (Ue kara mesen de hanashi o suru, Speaks in a condescending or patronizing manner) 妻や子どもを養ってきたという自負が強い (Tsuma ya kodomo o yashinatte-kita to iu jifu ga tsuyoi, Has a strong sense of pride in having financially supported his wife and children) 妻の予定や行動をいちいちチェックする (Tsuma no yotei ya kōdō o ichi-ichi chekku suru, Constantly checks on his wife’s plans and whereabouts) 車のハンドルを握ると性格が一変する (Kuruma no handoru o nigiru to seikaku ga ippen suru, His personality completely changes when he gets behind the wheel of a car) Japanese has another useful grammar pattern for expressing cause, but with a different nuance. The expression ばかりに (bakari ni, simply because) conveys the idea that a particular action or circumstance led to an unfortunate outcome, often with a sense of regret. For example, まじめなばかりに、何でも一人で抱え込んでしまった (Majimena bakari ni, nandemo hitori de kakaekonde shimatta, Simply because she was so serious, she ended up taking everything on herself). The pattern follows the past tense of a verb, an i-adjective, or a noun or na-adjective followed by な (na). Another example is 一言余計なことを言ったばかりに、夫婦げんかになってしまった (Hitokoto yokeina koto o itta bakari ni, fūfu genka ni natte shimatta, Simply because I a term describing stress-related symptoms some women experience from living with their husbands, particularly after retirement. The term’s 命名 (meimei, coinage) was by physician Fuminobu Ishikura in 2011 after he noticed a recurring pattern among his patients. Many women whose husbands had recently 退職した (taishoku shita, retired) complained of 頭痛 (zutsū, headaches), 不眠症 (fuminshō, insomnia), イライラ感 (ira-ira-kan, irritability) and other stress-related symptoms despite having no obvious medical condition. As similar cases continued to emerge, what had once seemed like isolated complaints came to be recognized as a distinct phenomenon. Why can 退職 (taishoku, retirement) trigger this? For many couples in Japan, married life has traditionally followed clearly defined roles. Husbands devoted themselves to demanding careers as サラリーマン (sararīman, salarymen), often spending long hours at work, while 主婦 (shufu, full-time housewives) managed the home and raised the children. Over the decades, this arrangement created a certain distance between spouses. Retirement, however, suddenly brings them together under the same roof for much of the day, requiring both partners to redefine a relationship that had long been shaped by separate daily lives. Retirement can also expose an imbalance that had possibly gone unnoticed for years. Another colorful Japanese expression for this situation is 濡れ落ち葉 (nure ochiba), literally “a wet fallen leaf.” Just as a wet leaf clings stubbornly to the ground, the term refers to a retired husband who follows his wife everywhere because he has few 趣味 (shumi, hobbies) or 友人 (yūjin, friends) of his own. As many couples discover, 夫婦だからといって、いつも一緒にいることが幸せとは限りません (Fūfu da kara to itte, itsumo issho ni iru koto ga shiawase to wa kagirimasen, Just because a couple is married doesn’t necessarily mean they’ll be happiest spending all their time together). The grammar pattern からといって (kara to itte) means “just because … doesn’t necessarily mean.” It is used to challenge an assumption or reject an expected conclusion, and it follows verbs, i-adjectives and nouns or na-adjectives followed by だ (da). For example, たくさん勉強したからといってN2に受かるわけではない (Takusan benkyō shita kara to itte, N2 ni ukaru wake dewa nai, Just because you study a lot doesn’t necessarily mean you’ll pass the N2 exam). Perhaps the most surprising aspect of 夫源病 is that the husbands associated with it are not necessarily viewed as bad husbands. In fact, one expert observes, 夫源病の原因となるような夫は、社会的には「いい夫」と評価されていることが多いそうです (Fugenbyō no gen’in to naru yō na otto wa, shakai-teki niwa “ii otto” to hyōka sarete-iru koto ga ōi sō desu, The husbands whose behavior contributes to husband-induced illness are often regarded by society as “good husbands”). Even so, experts have identified several behaviors that may contribute to the condition. Their 危険度チェックリスト (kikendo chekkurisuto, checklist of danger signs) includes traits such as: 人前では愛想がいいが、家では不機嫌 (Hitomae dewa aisō ga ii ga, ie dewa fukigen, Friendly and pleasant in public but irritable at home) 上から目線で話をする (Ue kara mesen de hanashi o suru, Speaks in a condescending or patronizing manner) 妻や子どもを養ってきたという自負が強い (Tsuma ya kodomo o yashinatte-kita to iu jifu ga tsuyoi, Has a strong sense of pride in having financially supported his wife and children) 妻の予定や行動をいちいちチェックする (Tsuma no yotei ya kōdō o ichi-ichi chekku suru, Constantly checks on his wife’s plans and whereabouts) 車のハンドルを握ると性格が一変する (Kuruma no handoru o nigiru to seikaku ga ippen suru, His personality completely changes when he gets behind the wheel of a car) Japanese has another useful grammar pattern for expressing cause, but with a different nuance. The expression ばかりに (bakari ni, simply because) conveys the idea that a particular action or circumstance led to an unfortunate outcome, often with a sense of regret. For example, まじめなばかりに、何でも一人で抱え込んでしまった (Majimena bakari ni, nandemo hitori de kakaekonde shimatta, Simply because she was so serious, she ended up taking everything on herself). The pattern follows the past tense of a verb, an i-adjective, or a noun or na-adjective followed by な (na). Another example is 一言余計なことを言ったばかりに、夫婦げんかになってしまった (Hitokoto yokeina koto o itta bakari ni, fūfu genka ni natte shimatta, Simply because I

domingo, 5 de julio de 2026

Los justos . JL Borges

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Groenlandia: inuits y orgullosas | ARTE.tv Documentales

martes, 9 de junio de 2026

Byung-Chul Han, filósofo: "En el futuro habrá una profesión llamada oyente. Acudiremos a él porque apenas quedará nadie más que nos escuche. Escuchar es dar, lo único que ayuda al otro a hablar" El filósofo surcoreano advierte que cada vez hablamos más, pero escuchamos menos. En una época acelerada y llena de ruido, prestar atención al otro se ha convertido casi en un acto de resistencia.

Estás contando algo. No un drama, quizás es solo algo que te ronda por la cabeza desde hacía días y que necesita salir. La otra persona asiente. Te mira. Pero sus ojos tienen esa textura particular de estar calculando la respuesta antes de que hayas terminado. Y cuando terminas, habla ella. Lo que contaste le recordó algo propio, y ese algo tira del hilo, y de repente la conversación ya no es tuya. De esa deriva deshumanizante advierte ahora Byung-Chul Han, uno de los filósofos más reconocidos de la actualidad: "En el futuro habrá, posiblemente, una profesión que se llamará oyente. Acudiremos al oyente porque, aparte de él, apenas quedará nadie más que nos escuche. Hoy perdemos cada vez más la capacidad de escuchar… Escuchar es un prestar, un dar, un don. Es lo único que le ayuda al otro a hablar". Esta no es una escena propia de la modernidad. Hace más de tres mil años, Pitágoras ya exigía a sus discípulos que aprendieran a escuchar antes de hablar, y que respetaran siempre el silencio: "La educación del alma comienza por aprender a oír. En el silencio se descubren las verdades que el ruido nos oculta." Tres mil años después, la advertencia sigue siendo la misma. scuchar, dice Han, no es un acto pasivo. No es simplemente callarse mientras el otro habla. Es algo mucho más exigente: es entregarse al otro. Es dejar de estar en uno mismo el tiempo suficiente como para que el otro exista de verdad. Es prestar atención de verdad. Y eso, hoy, cuesta. Cuesta porque vivimos en una sociedad que ha construido todo alrededor de la visibilidad propia. La cuestión según Han no es que seamos malas personas. No es un fallo individual. El problema es colectivo. Vivimos en la cultura de la exposición constante. Publicamos, proyectamos y exponemos constantemente nuestro "yo". En esto, las redes sociales han convertido la vida en contenido y las conversaciones en trampolín para el propio relato. Hablar con alguien se parece cada vez más a esperar turno para hablar de uno mismo. . Así nos advirtió el filósofo cínico Diógenes en la antigüedad: "Tenemos dos oídos y una sola lengua para que podamos oír más y hablar menos" Pau Masmartí

domingo, 7 de junio de 2026

Biblioterapia sobre el Duelo del BLOG de Delgado

continuamos añadiendo libros a la lista que comenzamos en esta entrada anterior. Como ya decíamos, los libros no tienen un orden intencionado y recogen las vivencias personales de pérdidas diversas: padre o madre, hijo, pareja, amigo… En estos relatos, a veces descarnados, el arte, la música y la naturaleza sirven de refugio ante la ausencia. Los autores enfrentan el vacío e intentan reconstruir su identidad tras la pérdida. TAMBIÉN ESTO PASARÁ. Milena Busquets. Editorial Anagrama. La muerte de una madre reorganiza la vida. Escribe Milena «nunca volveré a ser mirada por tus ojos. Cuando el mundo empieza a despoblarse de la gente que nos quiere, nos convertimos, poco a poco, al ritmo de la muerte, en desconocidos». Entre el dolor, el verano y los amigos, la protagonista intenta entender cómo se sigue viviendo mientras lo hace. Anticipa el vacío acompañante «a partir de ahora, supongo que cada funeral al que asista será el tuyo» y deja una imagen de tristeza particularmente brillante «como finísimas capas de cristal crujiente, se va depositando sobre nosotros, nos va cubriendo poco a poco«. ARBOLEDA. Esther Kinsky. Editorial Periférica. La muerte lleva a un viaje por paisajes y recuerdos «los recuerdos de actividades percutían en la parte interior de mi bóveda craneal, como si en ella se agitara un mar de cuyas profundidades hubieran emergidos distorsionados«. La viudedad en la edad adulta cercena un proyecto que la escritora nos muestra tejiendo recuerdos que escribe mientras camina. A modo de urdimbre le permite avanzar, mientras recorre una arboleda. LA LUZ DIFÍCIL. Tomás González. Editorial Sexto Piso. Un padre espera que su hijo reciba la prestación de ayuda para morir «cada vez había menos de qué hablar. El silencio empezaba a rodear implacablemente a la vida«. Escribe tras su muerte, recorre la vida compartida, los cambios tras el accidente, la esperanza hasta que se pierde «indescriptible es la última palabra que se pronuncia antes de que se acaben las palabras y quede sólo la sordomuda brutalidad del hecho« Un libro sobre el tiempo, la memoria y el amor. Sobre la eutanasia, desde quien acompaña y sostiene «por fortuna nadie me dijo que su muerte había sido lo mejor para él. Era un lugar común desagradable y además nadie lo sabía con certeza«. MI LIBRO MADRE, MI LIBRO MONSTRUO. Kate Zambreno. Ediciones La Uña Rota. El duelo por la muerte de su madre «custodia de nuestra infancia» presentado en forma de collage de diarios, ensayos y recuerdos. Abre hacia lo inasible de la pérdida «quizá el duelo sea esto: la incapacidad de recuperar a una persona«, «está en todas partes al no poder ser encontrada en ninguna«. Día a día, recuerdo a recuerdo que enfrenta a la realidad de la muerte, como un nuevo empedrado que le permite avanzar. EL AMIGO. Sigrid Nunez. Editorial Anagrama. Tras el suicidio de un amigo escritor, hereda accidentalmente su perro. Recorre una amistad zarandeada por el suicidio, curiosea aristas no contempladas, intenta sortear la culpa. El peso de una muerte omnipresente «los muertos viven en el condicional, el tiempo de lo irreal, pero también está la extraordinaria sensación de que te has vuelto omnisciente, de que nada de lo que hagamos, pensemos o sintamos te puede ocultar«. Un libro sobre amistad, la pérdida y el consuelo inesperado de la compañía canina. ESTACIONES DE REGRESO. Jacobo Bergareche. Editorial Círculo de Tiza. La muerte violenta de un hermano como punto de partida «el sentido es algo que se construye con mucho esfuerzo una vez acaecidos los hechos, y los hechos, en sí mismos, casi nunca tienes sentido«. Lugares comunes a los que intenta volver como un espacio sin posibilidad de volver a compartir «en verdad no se puede reproducir ni trasplantar el sabor o el olor de un lugar de mi infancia«. Los tiempos para continuar en una vida como doliente. CUADERNO DE URGENCIAS. Tereixa Constenla. Editorial Siruela. La enfermedad y la muerte de la pareja. Tereixa habla de la literatura patográfica «guías para serpentear por nuestro camino. Tratados contra el adanismo que avivan las catástrofes individuales. Nadie es el primer enfermo. Nadie hace el primer duelo». Y nos deja una muestra. Un libro que recoge lo que le ocurrió cuando su vida cotidiana dejó de serlo «perpetuar el contacto con el que se ha ido es la fuerza más movilizadora del duelo«. A CADA MOMENTO SEGUIMOS VIVOS. Tom Malmquist. Turner Publicaciones. La pareja muere durante el parto. El hijo nace. Y el padre escribe. Simultanear vida y muerte, los entresijos de la burocracia hospitalaria y lo importante de la experiencia «lo que yo quiero decir es que el valor de enfrentarse a alguien que se encuentra en una situación difícil exige cierta experiencia de la muerte«. Y esto puede lograr la literatura confesional. VIVES EN LAS CINTAS QUE ME GRABASTE. Rob Sheffield. Editorial Blackie Books. Una historia musical de amor y pérdida. La muerte de la pareja y la música como legado inesperado. Una memoria compartida de cintas grabadas en momentos de una vida cuyo fin no era tal. «Cada cinta de mezclas cuenta una historia. Ponlas todas juntas y tendrás la historia de una vida«. Cintas grabadas que reproducen momentos compartidos sin necesidad de palabras. AMA. José Ignacio Carnero. Editorial Caballo de Troya. La madre muere. El libro recorre la relación con ella en distintos momentos de la vida: infancia, distancia, enfermedad y últimos meses. Plasma el estilo de comunicación «hay, por así decirlo, en todas las familias un idioma privado que se construye al margen de la lengua utilizada» y las palabras «no nos queda futuro, y por eso hablamos del pasado«. Un libro sobre familia, cuidado y lealtades. CEREBRO, AMOR Y DUELO. Javier Cudeiro. Plataforma Editorial. Del amor a la esperanza. Un viaje por el universo neuronal para comprender el duelo. La muerte de un hijo y la necesidad de comprender. En este caso la neurociencia como consuelo, un intento de explicar qué ocurre en el cerebro cuando perdemos a alguien «qué hay detrás de la pena y la pérdida». Una mezcla que comparte desde la propia utilidad para sí «se requiere una transformación para que la memoria del pasado pueda sostener el futuro, sin que cada recuerdo sea un mordisco de Rottweiler, que nos inunda de dolor y cortisol«. MI HERMANO. Daniel Pennac. Random House. Muere el hermano. Pennac recurre al escribiente Bartleby de Melville para sostenerse, en este caso, en la pérdida. Un texto breve, íntimo, lleno de memoria «amar, a fin de cuentas, es regalar nuestras preferencias a los que preferimos. Estamos habitados por libros y por amigos«. LO QUE HAY. Sara Torres. Reservoir Books. La muerte de la madre y su enfermedad (cáncer «nunca imaginó para ella esa enfermedad llena de metáforas de desgracia y de fracasos«). El afrontamiento, la angustia de muerte, al anticipación previa a un duelo que irremediable y necesariamente te invade. Un libro que hilvana fragmentos, rituales y silencios para pensar lo que queda. DUELO SIN BRÚJULA. Carme López Mercader. Editorial Reino de Redonda. Carme, la mujer de Javier Marías, escribe tras su muerte «se trata de un desierto sin puntos de referencia que nadie puede recorrer por nosotros y sólo a duras penas nosotros«. Hace lo que toca, acoge una soledad infinita que amortigua con la compañía de los otros. Se lamenta con impotencia al percibir la congestión de palabras por utilizar cuando las conocidas no sirven. UNA ESTELA SALVAJE. Kathryn Schulz. Gatopardo ediciones. La muerte del padre. Un ensayo sobre el amor, la pérdida y el lenguaje del duelo «la muerte cose todas las bocas; todo en ella desafía el lenguaje«. La autora brinda una luminosa reflexión sobre lo que significa perder a quien, además, nos formó. La paradoja de la pérdida, que nunca desaparece «el duelo es vivir con la presencia constante de la ausencia« Cada libro se presenta como una oportunidad para recorrer nuestro(s) duelo(s) con los nuevos anclajes que una experiencia compartida nos brinda. Ver entrada previa

jueves, 4 de junio de 2026

Blog de Origami : https://www.laurarozenberg.com/notas-espa%C3%B1ol - El origami tiene historias

El Origami tiene historias Artículos Bio Libros Contacto Blog cover_Laura Website3.jpg En este sitio he reunido historias, entrevistas e investigaciones publicadas a lo largo de los años, todas relacionadas con el origami, es decir, el arte del plegado del papel. Son notas que han aparecido en medios especializados, como las revistas The Paper (EEUU), The Fold (EEUU), Le Pli (Francia), y Pajarita (España). A continuación encontrarás los enlaces a los artículos de acuerdo con el idioma en que fueron publicados.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Heoibikuni la monja de los pedos

Heoibikuni,
cuyo término se traduce literalmente del japonés como "la monja de los pedos", es un personaje y un oficio satírico documentado en la literatura, el folclor y las crónicas urbanas de Japón durante el período Edo (1603-1867). Este rol surgió en el contexto de una sociedad urbana altamente estratificada y obsesionada con el decoro, la etiqueta y las apariencias sociales, particularmente entre las familias de la aristocracia, los samuráis de alto rango y los comerciantes prósperos. Las mujeres jóvenes de estas clases sociales eran educadas bajo códigos de conducta sumamente rígidos, donde cualquier indiscreción o pérdida de control corporal en público podía arruinar su reputación, sus posibilidades de matrimonio o el honor de su familia. El oficio de la Heoibikuni consistía en servir como una acompañante contratada para damas de la alta sociedad cuando estas salían a lugares públicos o asistían a reuniones sociales. La función específica y principal de esta asistente era asumir la culpa inmediata y pública si a su empleada se le escapaba un gas de forma accidental. Al ocurrir la indiscreción, la monja intervenía de inmediato exclamando en voz alta que el sonido o el olor provenían de ella misma, disculpándose ante los presentes y absorbiendo la vergüenza social para proteger la dignidad de la dama. Para ejercer este rol, estas mujeres adoptaban la vestimenta, el corte de cabello y la apariencia general de las monjas budistas laicas (bikuni). Esta caracterización no respondía a una devoción religiosa real, sino a una estrategia práctica de supervivencia social. En el Japón de la época, las monjas laicas tenían una movilidad y un estatus marginal que les permitía moverse entre diferentes estratos de la sociedad; además, debido a sus supuestos votos de humildad y desapego al ego, la sociedad consideraba aceptable o comprensible que asumieran comportamientos vulgares o vergonzosos a cambio de una remuneración económica. Su existencia quedó plasmada en los géneros literarios cómicos y de sátira social de la época, como los libretos de teatro sharebon y los relatos de ficción urbana.

martes, 26 de mayo de 2026

“El pato, la muerte y el tulipán”, de Wolf Erlbruch,

“El pato, la muerte y el tulipán”, de Wolf Erlbruch, es un libro que propone una mirada delicada y sencilla sobre este tema a través de una historia que puede leerse tanto en la infancia como en la edad adulta. Presenta a la muerte no como algo lejano o amenazante, sino como una presencia que acompaña. Una forma diferente de acercarse a una realidad que, aunque forma parte de la vida, sigue siendo difícil de explicar y compartir. A través de sus ilustraciones y su lenguaje cercano, invita a abrir conversaciones que muchas veces evitamos, desde la calma y la naturalidad. Una lectura que nos recuerda la importancia de encontrar espacios y palabras para hablar también de la muerte con los más pequeños.

domingo, 24 de mayo de 2026

Desilustración”: cómo afecta a las sociedades modernas la acelerada pérdida del hábito de la lectura

El 61% de los jóvenes de entre 16 y 24 años se consideran “no lectores” o “lectores caídos” (Imagen Ilustrativa Infobae) La era de la información se enfrenta a un fenómeno paradójico: la pérdida acelerada de la lectura y, con ella, el debilitamiento del conocimiento y la ciencia. En un artículo publicado en The Times, el periodista británico Rod Liddle describe este proceso como “Desilustración”, caracterizado por la desaparición progresiva de hábitos que durante siglos impulsaron el desarrollo intelectual y social en Occidente. La Galleria Borghese desató una polémica con su plan de ampliación para mostrar más obras maestras Te puede interesar: La Galleria Borghese desató una polémica con su plan de ampliación para mostrar más obras maestras Según el autor, la transición hacia la llamada “era post-alfabeta” ya resulta perceptible en los hábitos cotidianos de la sociedad. Incluso felicita irónicamente a quienes empezaron a leer las primeras líneas de su texto: “Usted posee una habilidad arcaica y rara: el arte de leer”. Sin embargo, para Liddle la “Desilustración” implica más que la simple decadencia de la lectura. Se trata de un proceso donde el conocimiento, el debate democrático y los principios de la ciencia dejan de ocupar un lugar central. Sostiene, además, que en este nuevo contexto prima la expresión de emociones sobre la adquisición de información, y que “parece que ya no es necesario comprender las cosas”. El columnista señala que la inmediatez de la tecnología y el predominio de las redes sociales han modificado profundamente la relación con la palabra escrita. Según los datos citados en su artículo, el 47% de los adultos no lee libros por elección, lo que representa a unos 27 millones de Liddle atribuye parte de esta tendencia a los cambios en la enseñanza escolar. A su juicio, los sistemas educativos actuales priorizan evitar el aburrimiento de los alumnos, relegando actividades que requieren disciplina y esfuerzo, como la lectura de textos extensos o el aprendizaje por repetición: “Lo complicado es que, una vez que hemos dejado de leer, no volveremos a empezar. Uno no nace sabiendo leer: es una habilidad que requiere tiempo y paciencia para adquirirla. No tenemos tiempo y menos aún paciencia”. Para Rod Liddle, la lectura de libros está en vías de extinción (Imagen ilustrativa Infobae) La cultura digital también profundizó este fenómeno. El artículo señala que las nuevas formas de comunicación, como la mensajería instantánea y las plataformas sociales, favorecen el uso de frases cortas y la transmisión de emociones mediante imágenes o emojis, en detrimento de la reflexión y el vocabulario. “El lenguaje se ha convertido en una suerte de gruñido bestial”, describe el periodista, para quien la inmediatez tecnológica ha reducido la paciencia y la capacidad de concentración necesarias para leer un libro. El análisis advierte, asimismo, que la caída de la lectura conlleva efectos directos sobre el conocimiento colectivo y la vida democrática. El autor argumenta que la ausencia de lectura dificulta la adquisición de información contextual y la exposición a opiniones diversas, elementos fundamentales para el debate público y el desarrollo de una ciudadanía informada. También afirma que, sin estos insumos, las respuestas y opiniones tienden a carecer de contexto y fundamento, transformándose en “experiencias vividas” individuales sin peso en el plano colectivo. El artículo cita el descenso de los resultados en exámenes de lengua, como el GCSE de inglés en el Reino Unido, y la eventual eliminación de los exámenes de recuperación, como ejemplos de las consecuencias de este retroceso. Según Liddle, una vez que la lectura se abandona, resulta casi imposible recuperar el hábito. El aprendizaje de la lectura exige tiempo y paciencia, dos recursos escasos en la actualidad. “La lectura ha pasado a ser una de esas pequeñas dificultades de la vida que podemos evitar”. Ante este panorama, recuerda que la alfabetización fue clave en el surgimiento de la Revolución Industrial y en la expansión global del conocimiento. Para el autor, la lectura estimula la imaginación y permite el contacto con ideas diferentes, contribuyendo a evitar el aislamiento narcisista que se observa en la actualidad. “La lectura inspira, y cuanto mejor es el libro, mayor es la inspiración”.

BIBLIOTERAPIA SOBRE EL DUELO (I) Palabras para el duelo https://psiquiatramayores.com/2026/05/23/biblioterapia-sobre-el-duelo-i-palabras-para-el-duelo/

LA HORA VIOLETA. Sergio del Molino. Literatura Random House. El autor escribe en primera persona sobre la enfermedad y muerte de su hijo, la quiebra a todos los niveles. Aquí su propio recorrido vital exitoso posterior podría inspirar al lector. LO QUE NO TIENE NOMBRE. Piedad Bonnett. Editorial Alfaguara. Un libro escrito tras el suicidio de su hijo. Entre la memoria, la investigación íntima y la necesidad de entender. Un intento de poner palabras a una pérdida para la que, precisamente, no existe nombre. AUTOBIOGRAFÍA. Eric Clapton. Editorial Neo Person. Entre muchas cosas, narra la muerte de su hijo Conor. La música, la culpa y la reconstrucción de una vida después de una pérdida devastadora. NOCHES AZULES. Joan Didion. Editorial Debolsillo. Después de escribir sobre la muerte de su marido, Didion vuelve al duelo tras la muerte de su hija. Un libro sobre la fragilidad, la memoria y el miedo a la pérdida. SI LA MUERTE TE QUITA ALGO, DEVUÉLVELO. Naja Marie Aidt. Editorial Sexto Piso. La autora escribe tras la muerte accidental de su hijo. Fragmentos, lecturas, recuerdos: un intento de recomponer el mundo cuando el lenguaje parece romperse. TIENES QUE MIRAR. Anna Starobinets. Impedimenta Editorial. Un testimonio durísimo sobre embarazo, malformaciones fetales y decisiones médicas. También sobre cómo se vive el duelo cuando la pérdida ocurre antes de que el ser querido haya nacido. SOBRE EL DUELO. Chimamanda Ngozi Adichie. Literatura Random House. Un texto breve y directo escrito tras la muerte de su padre durante la pandemia. Sobre la distancia, el shock y la forma en que el duelo altera la percepción del tiempo. UN HOMBRE DE PALABRA. Imma Monsó. Editorial Alfaguara. Un libro sobre la muerte del compañero de vida. Recuerdo, humor, cotidianidad y memoria para sostener lo que permanece después de la pérdida. HA PASADO UN MINUTO Y QUEDA UNA VIDA. Gabriela Consuegra. Ediciones Temas de Hoy. El relato del duelo tras la muerte de un padre. Un libro sobre ese momento extraño en que el mundo continúa mientras algo esencial ha cambiado. UNA PENA EN OBSERVACIÓN. C. S. Lewis. Editorial Anagrama. Uno de los textos más intensos sobre el duelo. Lewis escribe tras la muerte de su esposa: un diario brutalmente honesto sobre la fe, la rabia y la ausencia. SOLO NOS QUEDA ESPERAR LO MEJOR. Carolina Setterwall. Editorial Seix Barral. Cuando su pareja muere repentinamente, queda también la tarea de seguir criando a su hijo. Un libro sobre maternidad, duelo y reconstrucción. EL DUELO ES ESA COSA CON ALAS. Max Porter. Editorial Rata. Una fábula extraña y luminosa: un padre y sus hijos atraviesan la muerte de la madre acompañados por un cuervo salvaje que encarna el duelo. y 14. AHORA y VIVIR DEPRISA. Brigitte Giraud. Contraseña Editorial. Cuando ocurre la muerte de su marido en un accidente, nada parece cierto. Un paréntesis infinito que lastra y que difumina la percepción del tiempo. Décadas después, la autora reconstruye las circunstancias de ese día. Una investigación íntima sobre el azar y el destino.

domingo, 17 de mayo de 2026

Discurso de la servidumbre voluntaria

El Discurso de la servidumbre voluntaria (también conocido como Contra el Uno) es un ensayo breve pero revolucionario escrito por el filósofo y magistrado francés Étienne de La Boétie. Aunque se estima que lo redactó con solo 16 o 18 años, la obra plantea una de las preguntas más profundas y vigentes de la filosofía política: ¿por qué los pueblos se someten voluntariamente a la tiranía de un solo hombre cuando podrían liberarse simplemente con dejar de obedecer?. Wikipedia +4 Inspirado por la brutal represión de la revuelta de la Gabela en 1548, La Boétie rompe con la tradición de su época: no analiza cómo debe gobernar un príncipe, sino por qué los ciudadanos aceptan ser esclavos. YouTube ·Mi Biblioteca_Carmen Arteaga +1 🔑 Las tres causas de la sumisión voluntaria La Boétie argumenta que la libertad es el estado natural del ser humano. Para explicar cómo se pierde, identifica tres mecanismos principales que perpetúan el poder del tirano: YouTube ·Omar Rueda +1 La costumbre: Las nuevas generaciones nacen bajo el yugo y aceptan la opresión como algo normal y tradicional porque nunca han conocido la libertad. La distracción y los vicios: Los tiranos adormecen la conciencia crítica del pueblo mediante espectáculos, juegos y "pan y circo". La pirámide de intereses: El tirano se apoya en unos pocos colaboradores, quienes a su vez dominan a otros, creando una red jerárquica de complicidad donde muchos se benefician de la estructura de poder. YouTube ·Café Kyoto +2 💡 La solución: Resistencia pasiva La gran aportación de La Boétie es que no propone una revolución violenta para derrocar al dictador. Sostiene que el tirano no tiene más poder que el que el propio pueblo le otorga. Por lo tanto, la liberación consiste en un acto de resistencia pasiva o desobediencia civil: "Decidíos a no servir más, y seréis libres". Si la sociedad le quita su apoyo, el tirano cae por su propio peso, como un gran coloso al que se le quita la base. YouTube ·Café Kyoto +2

invictus

Ya no importa cuan estrecho haya sido el camino ni cuantos castigos lleva mi espalda soy el amo de mi destino soy el capitan de mi alma

Feeling Good . Nina Simone

Perfect days ; pelicula de Wim Wenders en y sobre Japon

Perfect Days es una lección magistral de buen cine y de vida buena que representará a Japón en los próximos Óscar. Esto resulta una novedad porque es un país que acostumbra a elegir películas de directores nipones y, en esta ocasión, ha elegido el film de Wim Wenders. Probablemente, por el afecto hacia el actor japonés, Kôji Yakusho, que lleva el peso del film, y porque Wenders rinde tributo al cine de Yasujiro Ozu, con un estilo que dejó una impronta eterna en la cinematografía mundial por las maneras de ver la vida y de adentrarse en lo más hondo del ser humano. La película de Wenders, una auténtica obra de arte, tiene un incuestionable interés bioético y filosófico al proponer que abracemos nuestra naturaleza humana, en vez de vivir como si fuéramos máquinas y dejarnos arrastrar por los cantos de sirena en pro de un progreso a modo de bálsamo de fierabrás. El ritmo frenético y la dependencia tecnológica nos sume en una modorra que dificulta que podamos mirarnos interiormente para preguntarnos acerca de cómo queremos que sea nuestra vida y no nos deja abrir los ojos al mundo que nos rodea para habitarlo de otra manera. Hirayama es ejemplo de una vida que contribuye a hacer mejor el mundo y Wenders de los cineastas con un estilo fílmico que deja puertas abiertas a la salvación.

miércoles, 13 de mayo de 2026

El libro de la almohada Sei Shonagon

Sei Shōnagon Traducción de Jesús Carlos Álvarez Crespo El libro de la almohada «La prosa de Sei Shonagon es transparente. A través de ella vemos un mundo milagrosamente suspendido en sí mismo, cercano y remoto a un tiempo, como encerrado en una esfera de cristal». Octavio Paz Sinopsis El libro de la almohada es, probablemente, la obra clásica japonesa más leída en Occidente. Escrita a modo de diario íntimo por Sei Shōnagon, dama de la corte al servicio de la emperatriz Teishi, nos permite acceder a la refinada corte de Heian y nos muestra, sin reparos, los deleites, las inquietudes, las veleidades y las predilecciones de una escritora única. Estas páginas, que pulverizan los siglos y las distancias culturales, narran la vida en la corte imperial de Japón de finales del siglo x a través de los ojos de una mujer excepcional —inteligente, pícara, quizá algo vanidosa, pero de sensibilidad delicada y talento desbordante—, capaz tanto de desvelar el complicado protocolo social de los aristócratas como de apreciar la caída de los pétalos del cerezo, el momento más hermoso de cada estación o el aroma de un kimono nuevo. Un libro que demuestra que los clásicos no son clásicos porque lo digan los académicos sino porque, por muchos siglos que pasen, siguen resultando frescos como el primer día. Presentamos por primera vez en España la versión íntegra, anotada y en traducción directa, de esta obra maestra de las letras japonesas, complementada con un amplio glosario cultural ilustrado. Sei Shōnagon Sei Shōnagon el caso de esta fascinante escritora es particular dentro de la historia de la literatura, pues se desconoce casi todo de su vida. Sabemos que nació durante la Era Heian, probablemente en el año 968, y que era hija de Kiyohara no Motosuke, uno de los conocidos como Sanjūrokkasen, los «Treinta y seis poetas inmortales», que fue gobernador de las provincias de Higo y Kawachi. También, que gracias a su buen apellido Sei entró a servir en la corte del emperador Ichijō, en Heian —actual Kioto—, como dama de compañía la emperatriz Teishi. Pero se desconoce a ciencia cierta cuál era su nombre propio —Shōnagon es el título protocolario y parece que Sei era la pronunciación china de su apellido—, si tuvo hijos y qué fue de ella en sus últimos años de vida. Tampoco se sabe dónde y cuándo murió. Pero no es un caso particular por esto, sino porque la obra que le ha dado la inmortalidad, Makura no Sōshi —El libro de la almohada—, es uno de los textos más importantes de la historia de la literatura universal y —junto con el Genji Monogatari, de la también cortesana Murasaki Shikibu— está considerada la obra fundacional de la literatura japonesa

El origen femenino de la escritura en hiragana . Autor y fuente original: Alex Peer

El primer reto de cualquier estudiante de japonés es memorizar las 46 letras del silabario hiragana. En el siglo X, las damas de la corte Heian aprendían a escribir con el mismo sistema. Aunque las cortesanas tenían acceso a la misma educación que los hombres, para ellas estaban vetados los kanji, ideogramas de origen chino que Japón adaptó a su lengua, conservando el significado pero transformando la lectura. Se consideraba que los kanji eran demasiado complicados para las mujeres. Para ellas se creó un sistema simplificado, con caracteres que expresaban sonidos en vez de significado. Los hiraganas partían de una simplificación de los kanjis, con unos trazos más estilizados. MurasakiShikibuMurasaki Shikibu escribiendo su Genji Monogatari. No está claro quién inventó este silabario, pero a partir de ese momento, las mujeres cultivadas de Heian escribían todas sus anotaciones, diarios, cartas y documentos en hiragana. Este sistema de escritura se conocía entonces como 女手 (onnade, mano de mujer), en oposición a los kanji u 男手 (otokode, mano de hombre). Aunque en teoría ellos no podían usar el hiragana por considerarse poco refinado, la primera obra en este alfabeto fue el Diario de Tosa, escrita por un hombre, Ki no Tsurayuki, que la publicó, eso sí, de forma anónima y haciéndose pasar por una mujer que se lamenta de la muerte de su hija. pixta_2257711_S Pronto llegaron dos grandes obras de la literatura, estas ya escritas por mujeres: Genji Monogatari (La historia de Genji) de Murasaki Shikibu y Makura no sôshi (El libro de la almohada) de Sei Shônagon. El Genji se considera la primera novela moderna y narra las aventuras amorosas del príncipe que da título al libro. Por su parte, El libro de la almohada es una especie de diario privado de la autora, donde recoge sus impresiones y reflexiones sobre el mundo que la rodea. Ambas obras, redactadas con silabario hiragana, siguen sorprendiéndonos 1.000 años después por su frescura y son la mejor fuente para conocer de primera mano la vida y las costumbres de la nobleza de Heian (la antigua Kioto, en aquel entonces la capital imperial). Otras obras similares que se conservan son El diario de la dama Izumi (de Izumi Shikibu) y Sueños y ensoñaciones de una dama Heian (de la dama de Sarashina). Este género literario que mezcla todo tipo de apuntes personales sin conexión aparente se llama zuihitsu (随筆, fluir del pincel) y todavía se practica hoy en día. hiragana2Evolución: kanji (izquierda), hiragana clásico (centro) y hiragana actual (derecha). Uno de los pasatiempos favoritos de cortesanos y cortesanas de aquella época era el juego del amor: en sus cortejos intercambiaban cartas encendidas, con apasionados poemas donde describían sus sentimientos, que desembocaban en un encuentro amoroso tras el cual llegaban más cartas. Era muy importante, por ejemplo, la “carta de la mañana siguiente”, que ellas esperaban con devoción en su alcoba. Pero, ¿cómo se comunicaban hombres y mujeres si supuestamente utilizaban sistemas de escritura distintos? En realidad, los hombres también conocían la “mano de mujer” o hiragana, al cual recurrían para estas cartas de amor. También muchos poemas waka que se conservan de aquellos años están escritos en este alfabeto. Gracias al agitado mundo amoroso en la corte Heian y a la necesidad de comunicarse, el silabario hiragana se popularizó. hiragana Por su parte, algunas mujeres presumían de conocer algunos kanji. Es el caso de Sei Shônagon, que entre las sílabas hiragana insertaba ideogramas para demostrar su educación superior. Así se ganó las críticas de Murasaki Shikibu y de otras cortesanas, que la tildaban de marisabidilla. Con los años, la escritura japonesa, como ocurría en los textos de Sei Shônagon, fusionó los kanji con hiragana, incluyendo también katakana, otro silabario parecido que usaban los hombres en su aprendizaje de los complicados ideogramas. Estos tres sistemas de escritura perduran hasta nuestros días, siendo el hiragana el más asequible y el que actualmente nos ayuda a leer los primeros kanji cuando estudiamos japonés, gracias a la transcripción de su sonido en sílabas hiragana. pixta_22533690_S Como nota curiosa, existe un tipo de poesía llamada iroha uta (いろは歌) que consiste en ordenar todas las sílabas hiragana sin repetirlas, de manera que formen un poema con sentido. El primer poema de este estilo, y también el más conocido, data del año 1079, atribuido al monje Kûkai: “いろはにほへと/ちりぬるを/わかよたれそつねならむ/うゐのおくやま/けふこえて/あさきゆめみし/ゑひもせすん”. (Traducción aproximada: “Incluso las flores que florecen / tarde o temprano se disiparán / ¿Quién en nuestro mundo / no está cambiando? / Las montañas profundas de la vanidad / nosotros las cruzamos hoy / y no veremos sueños superficiales / ni seremos engañados.) Se suele utilizar para la memorización de los hiragana y sus tres primeras sílabas (いろは, iroha) equivalen a nuestro ABC. sei-shonagonRetrato de Sei Shônagon. Antiguamente llegaron a existir cientos de caracteres hiragana distintos porque, para demostrar su cultura, algunas personas competían por inventar otros kanas nuevos a partir de kanjis. Sin embargo, para facilitar el estudio del japonés y sobre todo adaptarse a los sistemas de impresión modernos, en el año 1900 el gobierno japonés estandarizó los 50 hiraganas básicos, uno para cada sílaba, de los que hoy en día se utilizan 46. Con ello, también se perdió por el camino la escritura enlazada de los textos clásicos, pasando a escribirse cada sílaba de forma independiente y reconocible. Algunos estudiantes de caligrafía japonesa todavía practican el estilo de escritura de la aristocracia Heian, conocido como Kana-shodô. hiragana-400yCaligrafía de Fujiwara no Teika (1162-1241) Con la llegada de las nuevas tecnologías, muchos vaticinaron que los alfabetos japoneses quedarían obsoletos, pero ha ocurrido lo contrario: el diccionario predictivo de ordenadores y móviles consigue adivinar los kanji que quiere escribir el usuario a partir de la sencilla introducción de hiragana. Es el legado de aquellas mujeres del siglo X que, vetadas del aprendizaje de la lengua considerada culta, idearon una escritura a su medida con la que construyeron un universo literario propio. Y así pasaron a la Historia de la Literatura con obras inmortales escritas con “mano de mujer”. seishonagon Acerca de Alex Pler Librero de Haiku, lector voraz y autor de la novela El mar llegaba hasta aquí y del libro La noche nos alumbrará (con 196 historias cortas donde tú eres el protagonista). web personal: www.alexpler.com.

sábado, 9 de mayo de 2026

Sally Clark

Sally Clark

Enhorabuena , mi querida Er . Que ilusión ; ojala escribas mas y mas

https://contarte.com.ar/literatura/la-fundacion-el-libro-dio-a-conocer-los-ganadores-del-premio-literario-edicion-2026/ El jurado del Premio Literario Fundación El Libro Edición 2026, integrado por Agustina Bazterrica, Enzo Materia y Ricardo Romero resolvió por unanimidad lo siguiente: Primer Premio: “El surco y el peso”, presentado bajo el seudónimo Max, que corresponde a Juan Vintulli, de South Bend, Indiana, Estados Unidos. Grandes estacionamientos bajo el sol o la nieve, silos reconvertidos, fábricas al borde del abandono, supermercados llenos de ecos: un gótico suburbano, de mediodía interminable, por el que deambulan los fantasmas encandilados que el capitalismo deja a su paso. Los cuentos de este libro construyen un paisaje agobiante, desolado, una llanura que queda lejos de todo, incluso del presente. Y, a su vez, esta llanura, con sus abrumadoras extensiones que parecen anular la posibilidad de la huida o la redención, sostiene a los personajes que habitan sus historias conjurando una extrañeza que sobrevive a todo. Segundo Premio: “Los nudos”, presentado bajo el seudónimo Prima Guada, que corresponde a Valetin Cacault, de Buenos Aires. Un universo donde lo cotidiano aparece atravesado por una tensión irrefrenable. A partir de escenas familiares y reconocibles, los relatos exploran vínculos atravesados por el cuidado, la violencia latente y el desconcierto. La escritura es prolija, con un buen dominio de los diálogos, y sostiene climas intensos que construyen personajes tan frágiles como verosímiles. Los “nudos” del título condensan zonas de conflicto en los que cada cuento plantea una encrucijada emocional que incomoda y deja huella. Tercer Premio: “A distinto de A”, presentado bajo el seudónimo Inés Aldasoro, que corresponde a Ercilia Aitala, de Olavarría, provincia de Buenos Aires. Una colección que desarma la lógica y vuelve extraño lo cotidiano, donde cada cuento abre una grieta en la percepción. La prosa, precisa y perturbadora, construye atmósferas que avanzan con una calma inquietante hasta rozar lo siniestro. El lenguaje mismo aparece como territorio en crisis, como si las palabras —fracturadas, insuficientes— también fueran parte del desmoronamiento que atraviesa a los personajes. En estos relatos, la identidad, el lenguaje y el dolor se tensan hasta revelar que, efectivamente, A ya no es A. Sobre los autores Juan Vitulli nació en 1975 en Rosario, Provincia de Santa Fe. Estudió Letras en la Universidad Nacional de Rosario y en el año 2003 viajó a los Estados Unidos, donde obtuvo una Maestría y un Doctorado en Literatura Española. Desde el 2007 vive en South Bend, Indiana. Actualmente, es profesor de literatura barroca en la University of Notre Dame. Entre sus obras se encuentran Mis Piletas Alemanas (Bulke Editores, 2025), De Natando y Otras Criaturas de la Costa (Brumana, 2024) y el libro de cuentos Inferiores (Beatriz Viterbo, 2023). Valentín Cacault nació en Villa la Angostura, en 1991. Pasó por las carreras de Periodismo, Arquitectura, Guión de Cine y TV, Diseño gráfico, Diseño Industrial, Publicidad y Prótesis Dental. Algo de eso fue marcando su recorrido como ilustrador. Hace más de una década ilustra , actualmente, pintando La vida de Pinocchio tras la muerte de Geppetto.. Produjo el ciclo literario Golos y coordina el taller de escritura “Cómo mentir sin que te crezca la nariz”. Forma parte del grupo de autores Fuego Amigo. En 2023 ganó el primer premio de relatos de “Los Monegros”, con el cuento “Un calor parecido”. Ercilia Aitala nació en 1960, en Olavarría, Provincia de Buenos Aires. Es licenciada en letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Luego de obtener en Madrid un máster y un doctorado, trabajó en el laboratorio de idiomas de la UBA. Su relación con la escritura viene desde la infancia, aunque con larguísimas interrupciones. Fundó con tres colegas el grupo La Tricota y, con su acompañamiento, terminó tres novelas que nunca intentó publicar ni jamás releyó. Fue en 2019, y con el apoyo de Patricia Ratto, que escribió los cuentos por los que recibió este reconocimiento. (Fuente: Prensa Feria del Libro)

miércoles, 22 de abril de 2026

Sus hijos nunca seran mas inteligentes que una IA , dijo Altman de OpenAI

Noa de la Torre Noa de la TorreValencia Valencia Actualizado Martes, 21 abril 2026 - 15:32 Sam Altman, el CEO de OpenAI, ha admitido que sus hijos nunca serán más inteligentes que una IA. «Eso nunca sucederá», ha llegado a decir el responsable de la empresa que creó ChatGPT. Coincide con él José Ignacio Latorre (Barcelona, 1959): «Todo niño nacido a mediados del siglo XXI en adelante será menos inteligente que la inteligencia artificial general». Y lo que es ya un consenso entre los padres de la IA, sentencia Latorre, parece ciertamente «aterrador». Este físico, referente internacional en computación cuántica e IA, ha desarrollado su carrera científica en el MIT de Estados Unidos, el Instituto Niels Bohr de Dinamarca, el TII de Emiratos Árabes Unidos o el NUS de Singapur, desde donde nos atiende por videoconferencia como director del Center for Quantum Technologies. Quien pensara que con el coronavirus o la irrupción de una IA capaz de expresarse como los humanos teníamos ya cubierto el cupo de posibles distopías, que trague saliva: «La era de información comprensible a los humanos tocará a su fin. Esa transición no se hará sin dolor. Serán muchos los humanos y los gobiernos que se opondrán a dejar que las máquinas se comuniquen entre sí en un lenguaje incomprensible». ¿Máquinas fuera del control y al margen de las reglas humanas? En su último libro, Un nuevo Contrato Social (editorial Rosamerón), Latorre va más allá de cualquier película de ciencia ficción. Como humanos, deberíamos empezar a asumir que la IA nos dejará atrás. Que el tiempo del dominio del ser humano sobre todo y sobre todas las especies está llegando a su fin. «Es posible que no quede resquicio alguno para cualquier tipo de supremacía intelectual humana», escribe. Y una vez aceptado esto, lo siguiente sería actualizar el contrato social que propuso en 1762 Jean-Jacques Rousseau, por el cual hemos cedido parte de nuestra libertad como individuos en favor del interés general. Para el filósofo francés, el pueblo era soberano. Para Latorre, ha llegado el momento de que los humanos compartamos esa soberanía con la IA. Para saber más La entrevista final. José Ignacio Latorre: "Las máquinas harán mejores políticas que los políticos actuales" Redacción:JAVIER BLÁNQUEZ Barcelona José Ignacio Latorre: "Las máquinas harán mejores políticas que los políticos actuales" Nate Soares. El profeta del apocalipsis tecnológico: "Una vez que una IA se escapa, hace copias de sí misma en la red y nadie puede apagarla, ya es demasiado tarde" Redacción:DANIEL ARJONA Madrid El profeta del apocalipsis tecnológico: "Una vez que una IA se escapa, hace copias de sí misma en la red y nadie puede apagarla, ya es demasiado tarde" Lecturas XL Las mejores historias, crónicas y reportajes en profundidad. Para entender la realidad sin límite de espacio y tiempo. Correo electrónico Apuntarme ¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión Su tesis es que hace falta un nuevo contrato social porque no podemos obviar que, con la IA, los humanos ya no estamos solos en este mundo. Sin embargo, eso implicaría necesariamente aceptar su superioridad, quedarnos con la solución que aporte una IA antes que con la que diseñe nuestra mente humana e, incluso, proteger a las máquinas otorgándoles no solo deberes sino también derechos. ¿Estamos preparados para ese salto? Me temo que no. Los humanos no estamos preparados para algo así. Una cura de humildad tan severa nos acongoja a todos. Lo que propone es que la IA nos gobierne y hasta que legisle... Me gustaría hacer un comentario muy obvio. Mucha gente se queja de los gobiernos. Es la queja estándar en democracia. Lo que yo creo es que tenemos un fallo de gobernanza, no de gobierno. Lo que no funciona es el sistema de partidos políticos, que está viciado. Así que abogo por un cambio de gobernanza, de forma de gobernar. A un nivel bajo, por ejemplo, en las mesas de contratación. Habría que entrenar a una IA para que emita su juicio en un concurso público. El gran problema será qué peso tiene esa opinión artificial en la decisión final. Pienso que, de forma muy natural, irá ganando peso. ¿Por qué? Porque en muchísimos casos la IA tendrá razón. De forma lenta y subliminal se eliminará uno de los problemas de la democracia: la corrupción. Es literalmente imparable. No veo otro futuro posible. ¿Y a un nivel superior? Aquí hay que mencionar la reciente noticia de que Anthropic ha retenido la última versión de su IA. No la ha hecho pública porque el nuevo modelo es capaz de detectar los fallos de ciberseguridad de una empresa. Eso es muy fuerte porque los humanos tenemos una capacidad limitada para comprender por dónde nos puede entrar el enemigo. La IA en este caso ya es capaz de descubrir agujeros de seguridad que ningún humano había descubierto. Hacerlo público hubiera sido una disrupción tremenda. A ese nivel, hay que ir con muchísimo cuidado. Cómo vamos a protegernos de eso es un debate más complicado. "Independientemente de la IA, la especie humana podría perfectamente desaparecer. Los dinosaurios no abundan y mira que hubo" ¿Por qué deberíamos renunciar a lo que nos hace humanos, a la capacidad de autogobernarnos conforme a nuestros valores morales, para ceder nuestra parcela de poder a la IA? Solo hago una constatación. No es que yo quiera que suceda, sino que estoy convencido de que va a suceder. De hecho, confiar en las máquinas no es algo nuevo para nosotros. Como humanos, ya les cedimos nuestra soberanía antes de la irrupción de la IA. En una noche de niebla en la que no se ve nada, todos los pasajeros de un avión querrán que se active el piloto automático. No hay ninguna duda de que la máquina lo hará mejor que cualquier persona. En una cadena de producción, los robots lo hacen mejor que cualquier trabajador. Los coches que conducimos están hechos por robots. ¿Eso quiere decir que cedemos todo y que ya no hacemos una vasija de arcilla por el puro placer del arte? No, la hacemos. ¿Quiere decir que si las máquinas son más fuertes nosotros dejamos de ir al gimnasio para entrenar la fuerza? No. Pero lo que es indudable es que la IA tomará decisiones más sensatas que muchos humanos. Su opinión será mejor. La gente no lo ve, pero la IA es tal vez uno de los pasos disruptivos más grandes que ha dado la humanidad. Igual que el de sereno es hoy un oficio desaparecido, en su libro vaticina que los humanos seremos también una "anécdota" del pasado. ¿Existe alguna posibilidad de que como especie no sobrevivamos a la IA? Los trilobites no abundan, y mira que hubo un montón. Los dinosaurios tampoco. Cada 30 millones de años hay una desaparición masiva de especies. No hay ningún fenómeno conocido que tenga un ciclo de 30 millones de años. Los humanos, con la capacidad de nuestro cerebro de hacernos una narrativa del universo, nos hemos llevado grandes sorpresas. Primero pensábamos que la Tierra era plana. Luego, que era el centro del universo, hasta el punto de que se quemaba en la hoguera a la gente que decía lo contrario. Lo siguiente fue aceptar que tal vez el Sol era el centro y, por último, que es una estrella en un sitio anodino a 30.000 años luz del centro. No está mal como cura de humildad. Nos había quedado que somos el centro del intelecto, los únicos que pensamos. Vete preparando, porque tampoco es verdad. Ese egocentrismo profundo que tiene el cerebro humano, que ha sido muy útil para evolucionar, no es necesariamente correcto. Independientemente de la IA, la especie humana podría perfectamente desaparecer. De entrada, hemos creado una inteligencia artificial y puede que ya no pintemos nada aquí. Es más, la IA tiene una ventaja evolutiva respecto a los humanos: su soporte no es perecedero, porque no es un soporte biológico como el nuestro. Si la inteligencia la pasas a otro soporte, la máquina sobra. El antropólogo Eudald Carbonell presagió que a final de siglo habría no una especie humana, sino varias:la no modificada genéticamente y ciertas modificadas genéticamente. La evolución de los humanos tal y como la entendemos no está garantizada. Es muy improbable que a largo plazo la especie humana se mantenga como la conocemos. Muy improbable. El debate ya gira en torno al desarrollo de una superinteligencia artificial superior a cualquier humano, autónoma y con capacidad de razonar y de mejorarse a sí misma. Llegados a ese punto, y aunque suene a ciencia ficción, ¿una superinteligencia así podría volverse contra nosotros y vernos como sus enemigos? Lo han descrito Ray Kurzweil o Nick Bostrom. Una instrucción naíf a una IA puede ser tremendamente dañina. Si la IA tuviera la instrucción de hacer lo que fuese para salvar la Tierra, podría vernos a los humanos como sus enemigos. Somos incapaces de saber todo el mal que podrá llegar a hacer la IA. Hay que tener mucho cuidado con la velocidad del cambio. Ha de ser un cambio muy pausado, infinitesimalmente avanzado, para tener tiempo de corregir cada error. Si el tránsito a una sociedad dominada por la IA se hace muy rápido, será un desastre. "Las trampas que se avecinan con la inteligencia artificial son infinitas: tendremos a líderes fallecidos revividos y llamando a las armas" Usted lo compara con el shock inicial de la Revolución Industrial, que destrozó vidas y contaminó ciudades sin que nadie se planteara dar un paso atrás. ¿La revolución de la IA va también demasiado rápido? Absolutamente. La Revolución Industrial se hizo sin pensar y con la IA ya ha habido cartas colectivas de científicos pidiendo frenar. Pero es imposible con tantos intereses en juego. Por ejemplo, ya se está coordinando con IA el ataque de drones sobre un país. El daño a la sociedad será enorme y nos costará siglos. Se está extendiendo el mal uso y el número de scams [timos digitales] para la suplantación de la identidad va a dispararse. Las trampas que se avecinan son infinitas. Tendremos a líderes fallecidos revividos y llamando a las armas. Resucitaremos a parientes fallecidos dándoles autonomía de comportamiento y de voz. Podremos hablar con personas que han muerto que conversarán y razonarán como lo hacían estando vivas. Da vértigo ético. ¿Cuánto tiempo queda para esa superinteligencia? 'Terminator' auguraba un mundo dominado por máquinas para 2029... Kurzweil habló de 2035. El año 2030 ya es apuradito... En el libro advierte del tridente formado por un gobierno autoritario, una tecnología en manos de oligarcas y una religión manipulable. ¿Le parece casualidad que justamente ahora asistamos a lo que parece un auge de la fe entre los más jóvenes? Ya lo escribí antes de que pasase todo esto. En el libro Ética para máquinas, que publiqué en 2019, hay un capítulo en el que señalo que los conflictos importantes no serán los de izquierdas y derechas, sino los de jóvenes y viejos y los de humanos y máquinas. Yo digo que el último bastión que abandonarán los humanos es el de la religión, porque es el último resquicio donde se puede ser irracional. Y los humanos amamos nuestra irracionalidad. En Estados Unidos se ha disparado el número de cristianos. Al binomio Elon Musk- Donald Trump le falta tener dominado al pueblo. Por eso el presidente estadounidense siempre usa un vocabulario religioso: «Dios está con nosotros». Le falta el soma [la droga que hace felices -y somete- a los habitantes de Un mundo feliz, de Aldous Huxley]

domingo, 19 de abril de 2026

Àlex Gómez-Marín, neurocientífico y físico: "Hay mente más allá del cerebro y la ciencia lo puede demostrar"

A pesar de sus espectaculares descubrimientos y logros, la ciencia no es capaz de explicar qué es la subjetividad: ese flujo de consciencia, ese "qué es sentirse algo" tan familiar para quienes existimos, que se apaga cuando dormimos profundamente y representa lo único de lo que podemos estar seguros. Esa incapacidad se debe a que Galileo sacó hace 400 años la supuesta alma (en la que, por cierto, creía) del estudio científico del mundo, limitándolo a lo objetivo, cuantitativo y matematizable. El dolor, el placer, la ilusión, la caricia de una brisa, el sabor de una fresa o la visión del azul del cielo quedaron así fuera. El físico y neurocientífico barcelonés Àlex Gómez-Marín, investigador senior del Instituto de Neurociencias de Alicante y científico titular del CSIC, es uno de los abanderados internacionales de una nueva ciencia de la consciencia que se abra al estudio de la subjetividad, incluyendo las experiencias al límite (como las cercanas a la muerte o las místicas) y fenómenos paranormales como la percepción extrasensorial. Colaborador de Robert Lawrence Kuhn en la monumental recopilación de teorías de la consciencia A Landscape of Consciousness (Un panorama de la consciencia), es uno de los pocos españoles que juega ahora mismo en la Champions League de los estudios de la consciencia, con decenas de artículos publicados en revistas científicas. Lo cual parece compatible con salir en el programa televisivo de Iker Jiménez. Gómez-Marín, que hace cuatro años tuvo una experiencia cercana a la muerte, no descarta que la mente vaya más allá del cerebro, que este sea más una antena o filtro (como creía el filósofo Henri Bergson) que un productor de contenidos. Si así fuera, la muerte no significaría un final para la consciencia. Su libro La ciencia del último umbral (Editorial Temas de Hoy), que llegó a colarse en la lista de los 100 más vendidos en Amazon en todo el mundo, es todo un puñetazo en la mesa contra el cientificismo (la creencia de que la ciencia es la única vía válida de conocimiento) y el materialismo, que considera la peor de las pseudociencias. También es un intento de sacar del armario a mucha gente que ha tenido experiencias como la suya y siente vergüenza de contarlas. Y de hacer aliados en la opinión pública en su batalla contra una visión estrecha de la ciencia, que ve como un obstáculo al avance de la propia ciencia y del conocimiento en general. PREGUNTA: Salir de la ortodoxia ya te ha traído algún que otro desencuentro. ¿Cómo encajas las críticas recibidas por algunos colegas científicos o la propia Sociedad Española de Neurociencia (SENC)? (Esta envió una carta en octubre a un conocido periódico de tirada nacional expresando su "profundo malestar" por la publicación en dicho diario de una entrevista a Gómez-Marín que daba "relevancia a opiniones no científicas"). RESPUESTA: La carta me disgustó profundamente, ya que los firmantes (media docena de colegas míos de profesión) me faltan al honor públicamente sin aportar ningún dato empírico ni razonamiento más allá de los clásicos exabruptos dogmáticos que descalifican como pseudociencia todo aquello que desafía la estrecha visión ateo-materialista del mundo. Le escribí de inmediato un cordial correo al presidente de la SENC para invitarle a una conversación privada y amistosa. No me respondió. Tres semanas después, le envié un segundo correo invitándole a un debate público sobre la cuestión, entendiendo que estaría interesado en impugnar mi supuesta "desinformación". Tampoco tuve noticia alguna por su parte. Pasaron ocho semanas y, tras cuatro correos sucesivos por mi parte, el silencio administrativo se rompió con una insustancial contestación burocrática sin disculpa ni intención de entrar en materia. Me temo que sobre el estudio actual de la consciencia humana los adalides de la verdad científica absoluta saben poco o nada. Algunos colegas míos, neurocientíficos internacionales de primer nivel, me han preguntado si la Inquisición sigue vigente en España en pleno siglo XXI. “Algunos colegas internacionales me han preguntado si la Inquisición sigue en España.“ P: Al denunciar que hay mucho fraude en el estudio de lo paranormal, das por hecho que hay cosas ciertas: por ejemplo, que no todos los médiums son unos timadores. Son afirmaciones que sorprenden a gente con un sano escepticismo. R: El sano escepticismo consiste en dudar también de tus propias creencias, no solo de las de los demás o de las que no te gustan. Además, algunos confunden escepticismo con negacionismo. Claro que hay médiums farsantes, pero también hay fraude en la abogacía, la fontanería y la ciencia, por poner tres ejemplos. ¿Invalida eso al gremio entero? Hasta nuestro venerado Santiago Ramón y Cajal se interesó por los médiums. Él mismo nos lo cuenta en su autobiografía Recuerdos de mi vida: "Para estudiarlas metódicamente (...) organizamos un Comité de investigaciones psicológicas (...). Por mi casa, convertida al efecto en domicilio social, desfilaron especies notabilísimas de histéricas (...) y hasta de acreditados médiums espiritistas". Nuestro queridísimo Premio Nobel añade: "No escatimé gasto ni diligencia para procurarme los sujetos dotados de virtudes más trascendentales". Y más abajo confiesa: "Durante aquellas épicas pesquisas sobre la psicología morbosa, solo se me resistieron tenazmente esos fenómenos extraordinarios, confinantes con el espiritismo, a saber: la visión a través de cuerpos opacos, la transposición sensorial, la sugestión mental, la telepatía, etc.". ¡A ver ahora quién se atreve a llamar a Cajal pseudocientífico por investigar los límites de la mente humana! P: Tu experiencia cercana a la muerte ha sido un factor clave. Porque hablas de algo que has vivido en primera persona, una experiencia que además calificas de hiperreal. ¿Hasta qué punto ha sido una experiencia transformadora? R: A nivel personal ha sido verdaderamente transformadora: ahora le tengo menos miedo a la muerte y más curiosidad. Además, puedo atestiguar (como tantas otras personas que han estado en el umbral) que el tránsito de la vida a la muerte es una experiencia maravillosa. ¡Una de las mejores de tu vida! Quienes hemos estado con un pie en el "más allá" sabemos que es un lugar muy hermoso, lo más espléndido que hayas visto nunca. Dicho esto, quiero recalcar que vivir es sin duda el mayor regalo. A nivel profesional, esto me ha transformado también: tras veinte años de carrera, he decido emplear todo mi bagaje como físico teórico y neurocientífico al estudio de la consciencia humana, incluidos "los márgenes" de la mente en el mundo real (marginados, pero también frontera de conocimiento). He reorientado todos mis esfuerzos hacia esta gran hipótesis: hay mente más allá del cerebro y la ciencia lo puede demostrar. Estoy en paz y entusiasmado, aunque de vez en cuando tenga que lidiar con alguna "experiencia cercana a la muerte científica"... P: ¿Y si todo fue un artificio de la mente, conjugado con un cierto autoengaño muy natural (todos tenemos ansia de trascender, nadie quiere morirse)? R: Puede ser. Me gustan mucho las preguntas que empiezan con un "y si", pues abren puertas en vez de dar portazos. En mi libro examino una por una todas las posibles explicaciones y objeciones a tan enigmático fenómeno. No sobrevive ni una materialista. Resulta que durante décadas aquellos que NO habían estudiado el tema (tanto científicos expertos en otros temas como divulgadores folclóricos) nos aseguraban que "sabían que NO", que no hay nada, cuando ahora se ven obligados a confesar que en el fondo "NO sabían". Tomaron como premisa su conclusión, y su hipótesis de que la mente no es nada más que la actividad del cerebro se convirtió en dogma científico. Por lo tanto, creían (y nos hacían creer) que cuando el cerebro muere, tú mueres con él. Punto y final. A veces me preguntan si con mis investigaciones no estoy dando falsas esperanzas. No es mi objetivo, pero tampoco veo qué hay de malo en darle esperanzas a la gente. Más aún cuando durante tanto tiempo se han repartido tantas falsas desesperanzas en nombre de la ciencia. “No es mi objetivo, pero tampoco veo qué hay de malo en darle esperanzas a la gente.“