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domingo, 20 de diciembre de 2015

El hombre sin talento Yoshiharu Tsuge ( articulo de Pron )

Un rechazo a ser El hombre sin talento de Yoshiharu Tsuge; por Patricio Pron 640
Aunque El hombre sin talento fue publicado a mediados de la década de 1980, su tema es el estado de parálisis y confusión en que la sociedad japonesa quedó sumida tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial y su modernización forzosa por las autoridades de ocupación; si esa modernización sentó las bases de la recuperación económica del país, también supuso el abandono de ciertas prácticas tradicionales y el descrédito de los valores en los que estas se fundaban, de tal forma que, a partir de 1945, y, como afirma el protagonista de esta novela, pareció “una frivolidad propia de nuestro tiempo rechazar todo lo tradicional japonés. En cambio, si se trata de algo occidental, aunque sea una porquería, todo el mundo lo considera moderno” (90).
A pesar de sus palabras, Sukezo Sukegawa no es un conservador: según su mujer es un inútil y un soñador, pero también es alguien que intenta otorgar sentido a lo que le sucede (su pobreza, el asma de su hijo, su fracaso como dibujante de manga, su fracaso como vendedor de cámaras fotográficas antiguas, su fracaso como vendedor de piedras singulares, el desprecio de su mujer, las humillaciones) sin recurrir a la misoginia, a la violencia y al arribismo de las personas que lo rodean. Sukegawa se refugia en las piedras singulares que recoge en el río, en el canto de los pájaros autóctonos y en las historias que le cuentan, pero su historia es la del rechazo (suyo y de una parte considerable de la sociedad japonesa de su época) a “ser”, en el sentido en que éste es sinónimo de “hacer”: en 1987, poco después de publicar por entregas este libro, y hasta el presente, el desgraciado Yoshiharu Tsuge, como su personaje, dejó de dibujar de forma definitiva; como si contar sus fracasos en este cómic bello y doloroso no hubiese sido suficiente para dejar atrás el dolor y la confusión de vivir a caballo de un régimen que no acababa de morir y otro que no había nacido todavía

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