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jueves, 13 de abril de 2017

Subirats : el intelectual bajo sospecha

 ¡Existimos, además, en un mundo de apariencias diabólicamente trastocadas! ¡Guerras antiterroristas administradas por aparatos secretos que están envueltos en esas mismas organizaciones terroristas, pero que esgrimen los signos de la democracia y la paz! ¡Discursos feministas protagonizados por poderes corporativos paternalistas y corruptos! ¡La defensa de los derechos humanos secuestrada por agencias que los abaten masiva e impunemente! ¡Las banderas de la democracia jalonando los caminos de un totalitarismo electrónico global! ¡Un verdadero maleficio!
El pintor Brueghel lo tituló “Mundo invertido” – Verkehrte Welt. Vivimos en un mundo invertido, en el medio de una pesadilla. La sociedad del espectáculo eleva la mentira a verdad y transforma lo más vil en dioses del mercado. Su punto de partida es un maleficio, un acto de nigromancia, como Usted dice. Anteayer la Inquisición quemaba a los humanistas en sus hogueras de herejes, y hoy se persiguen como traidores a quienes ponen de manifiesto el poder de la violencia y el totalitarismo electrónico postmoderno, como Asange y Snowden. Y se condena a todo pensamiento independiente como un valor desechable.
A.M: Sesenta millones de refugiados en todo el mundo. Guerra y destrucción, empobrecimiento de todas las formas de vida en las cuatro latitudes, mire donde uno mire… En la compilación de ensayos que reúne ‘Filosofía y tiempo final’ (Fineo Editorial, Madrid, 2009), explora la violencia civilizatoria en la era industrial, el modelo elemental, los principios destructivos de desarrollo y modernización en el que se funda el poder totalitario del imperialismo. Dígame: ¿Será la desesperación la moneda global del futuro?
 El nuevo siglo se abrió con la última consecuencia de este poder único y global: las nuevas guerras del fin del mundo. El Pentágono acuñó el concepto revolucionario de guerra global indefinida para sus nuevas estrategias de dominación mundial. Luego esta categoría se substituyó por la consigna más sexy de guerra contra el “terrorismo”. 
De repente, esos mismos medios que en la década de los noventa daban por hecho el nuevo siglo de América reflejaban una inseguridad: ¿mundo multipolar? La era Obama ha tenido que hacer frente a esta realidad multipolar y tiene que hacer frente a una creciente conciencia de la decadencia de los Estados Unidos de América. Y lo ha hecho con una nueva doctrina económica y militar llamada “contención”.

La necesaria consecuencia de esta visión paranoica de la historia es la eliminación de millones de humanos, la destrucción de ciudades y la proliferación de los campos de concentración (hoy llamados de “refugiados”) para millones de desplazados en el mundo entero. Amén de los tráficos ilegales de armas, drogas y sexo que se nutren de esta situación de extrema precariedad. Y una catástrofe ecológica mundial de proporciones ciclópeas por toda conclusión.
Las guerras siempre se acompañan de procesos intelectuales regresivos. Se diría que el cerebro de las personas se achica en tiempo de crisis. Se transforma en un garbanzo. No funciona más. Los españoles deberían saber de esto porque sólo han conocido a lo largo de los siglos inquisiciones, monarquías absolutistas y dictaduras militares. Pero la idiotización masiva a través de los medios electrónicos es hoy un fenómeno global. ¡Es el más global de los fenómenos de nuestra era!
Lo paradójico es que hoy precisamos más que nunca de sociedades despiertas, de debates intelectuales abiertos y de una reflexión crítica, en lugar de este melting pot de vulgaridad mediática y propaganda corporativa que nos sirven todos los días. Y sobre todo, la creciente confrontación política, económica y militar entre los Estados Unidos y sus satélites europeos por una parte, y el proyecto Euroasiático por otra oculta bajo sus desencuentros más o menos espectaculares el problema capital de nuestro tiempo: la destrucción industrial de la biosfera, las progresivas catástrofes ecológicas, y los fenómenos masivos de desesperación humana que este proceso de degradación y empobrecimiento garantiza.
¿Desesperación como única posibilidad humana autentica de libertad, como pretendió el existencialismo del siglo pasado? ¿La esperanza de los desesperados de la tradición mesiánica marxista? ¿O prefiere la esperanza de la espera expectativa del redentor que ha secundado el cristianismo a lo largo de las crisis de nuestra era? Sin duda alguna, estas respuestas son inevitables. Por todas partes se levanta un nuevo nihilismo; y por todas partes crecen los sectarismos mesiánicos. Son las dos caras de un mismo proceso de decadencia.
A.M: Pero en medio de todo este horror que describe, esta noche oscura, Usted se encuentra abocado a escribir un libro sobre el amor, sobre filosofía amorosa. ¿Crecerá sólo nihilismo? ¿Qué nutre su impulso? ¿Qué lo ha llevado a escribir sobre amor?
E.S: En esa “noche oscura del alma”, como decían tanto el místico hispanoislámico Ibn al’ Arabí y su discípulo cristiano San Juan de la Cruz, sólo hay Eros, Kama, Amor… En realidad es por eso que decidí y comencé, hace ahora un año, frente a los templos a Kama o Eros de Khajuraho, escribir un ensayo sobre el amor.
 Cierto que es un ensayo muy personal y bastante íntimo. Una suerte de rememoración nostálgica de aquello que busqué y encontré o no encontré a lo largo de mis vínculos eróticos con mujeres. Pero también un relato filosófico y mitológico que pasa por las culturas americanas, hindúes, egipcias y griegas, y por el misticismo de las tres religiones del Libro. Y es una crítica violenta contra el patriarcalismo instaurado por el dios babilónico Marduk después de asesinar a la Gran madre Tiamat, o por del dios Yahweh tras degradar a la diosa Eva a la categoría de una maquina seducida y seductora de producción ginecológica al servicio del sistema patriarcal de dominación violenta del mundo, como se define programáticamente en el Génesis bíblico.

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