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sábado, 14 de septiembre de 2019
viernes, 13 de septiembre de 2019
“No hay que tener miedo a no hacer nada productivo”
La escritora alemana Andrea Köhler defiende las ventajas de la lentitud y la espera en el ensayo literario-filosófico ‘El tiempo regalado’
Barcelona

De pequeña, la escritora y periodista alemana Andrea Köhler (Bad Pyrmont, 1957) miraba el interior de unas cajas de sus abuelos con fotos holográficas de personas; si esperaba y las movía, parecían fantasmas. Algo de fantasmagórico tenía también aguardar el revelado del papel fotográfico: “Lo que no estaba, con la espera estaba”. Eso acabó con la llegada de la foto digital: “Es pura inmediatez: disparas y ves; se ha perdido el tiempo de espera del revelado, un lapso en el que podían suceder otras cosas en relación al paisaje o a las personas ahí recogidas o a ti mismo; con lo digital, esas cosas dejan de suceder”. Y ahí nació la idea de El tiempo regalado (Libros del Asteroide; Angle, en catalán), fina reflexión literario-filosófica sobre la espera, trenzada a partir de las lecturas de 42 libros, de los Hermanos Grimm a Sloterdijk, pasando por los picos de Beckett y su Esperando a Godot o del Heidegger de Los conceptos fundamentales de la metafísica.
Köhler solo ve virtudes en la “lata de esperar”, una (in)acción que hoy es anatema o supuesto estado de imbecilidad improductiva en esta sociedad del yoctosegundo y el turbocapitalismo. Pero ni esa aceleración ha frenado el sufrimiento de la espera; al contrario, Internet o Twitter convierten a todos en más impulsivos e impacientes. “Los intervalos los podemos hacer más cortos e intensos, pero siguen ahí, con la obsesión de utilizarlos para algo productivo, cuando eliminar los tiempos de espera nos deja menos tiempo para pensar y conectar con nosotros mismos”. Hasta hace poco corresponsal en Estados Unidos, ahí ha detectado la última consecuencia: “Al querer acortar los tiempos de espera solo ha crecido exponencialmente la ansiedad y la necesidad de su tratamiento médico en la gente”.
Apoyándose en el Nabokov de Habla memoria, desarrolla la autora la tesis de que la vida no deja de ser una larga espera para morir, o un fogonazo entre dos negras infinitudes. “La cuna se mece sobre el abismo”, escribe el autor de Lolita. “No es una idea tan terrible: la vida es algo que pasa entre dos momentos de vacío; el hombre es el único animal que sabe que su vida termina y es eso lo que le lleva a crear arte; que haya un principio y final y una dirección le da sentido; es una paradoja existencial”, cree Köhler. Todo creador, sostiene, debe soportar la espera: a que lleguen los pensamientos y se ordenen. Es lo que Kafka llamaba “el titubeo antes del nacimiento” porque, como dice ya ella, “a la musa no se la obliga, pero hay que prepararle el terreno, esperar”. Se trata, pues, de entender toda espera “como tiempo regalado y no perdido”, lejos de la adjetivación que el Romanticismo del XVIII asoció a “dolor” y “tormento” y así ver que el enfermar es “un compás de espera, una pausa que demanda el cuerpo” o que parte del encanto y la razón de ser del viaje consiste en que “alguien espere y de fe de nuestra ausencia”.
LA ESPERA MACHISTA
En Madame Bovary o en Anna Karenina se fija la ensayista en que la rebelión contra la espera femenina comporta la perdición, lo que contrasta, sostiene, con la espera positiva cuando se trata del idealizado príncipe azul. ¿Es machista la espera? “Durante muchos periodos de la Humanidad, ha sido siempre la mujer la que ha debido esperar al hombre a que volviera, por ejemplo, de largos viajes exploratorios o de guerras, y así se ha asociado; Penélope, mujer de Ulises, es el primer personaje literario en el que la espera se hermana con la narración… Y todo eso, a su vez, va ligado a una eterna pregunta del ser humano: ¿habrá, en algún lugar, alguien que me espere?”.
Köhler practica lo que escribe: tras una primera respuesta, aprovecha la pausa de la transcripción que hace su interlocutor para pensar y añadir argumentos, como en su aseveración de que, aunque hayamos adaptado nuestro equipo sensorial al tempo acelerado, los sentimientos conservan su lentitud. “No dejamos de ser humanos: nuestros sentimientos mantienen un cierto anacronismo, generamos defensas contra la angustia de la rapidez, por eso no podemos liberarnos de la lentitud, lo que explica el auge de fenómenos como la meditación, el slow food, el yoga…”, recita. Pero, ¿qué ocurre cuando no hacemos nada? “Pues muchas cosas, llega lo inexplicable o inaudito, por ejemplo: hemos de dejar espacio para que pase lo maravilloso; de lo que se trata hoy es de no tener miedo a no hacer algo productivo”.
Y, tras la pausa, otro argumento: “El ser humano busca, por naturaleza, seguridad, mientras que en la espera todo puede pasar; pero si eliminamos la posibilidad de que puedan suceder cosas, en el fondo perdemos libertad y puede que también memoria”. Otra pausa y prosigue: “Pensar, escribir requiere tiempo y la naturaleza, también: de la gestación, la pubertad o el capullo de un insecto, que son estadios de espera, surgirá una criatura distinta… La fruta también necesita tiempo para madurar y tiene sus estaciones; la memoria humana está asociada a ello y a los olores de esa fruta en su temporada. ¿Qué pasará con la memoria si hay unas frutas todo el año o éstas ya no huelen como olían porque no han madurado en el árbol lo suficiente?”.
Enjuta, sentada muy recta sin tocar la silla, Köhler parece fijarse en todo. Ahora ha terminado un ensayo similar sobre la vergüenza y está en pleno trabajo de otro sobre los rostros: “Cada cara, claro, es distinta, pero hay a veces reflejos de unas en otras”. Temas, en cualquier caso, muy alejados. “No crea: son esenciales en la conformación del ser humano, para conocerse y conocer a los demás”. Al menos, poco abordados: “Sí, en Filosofía hay muchos libros sobre el tiempo, pero pocos sobre la espera”. Quizá el problema de la espera es que suele llevar a hablar con uno mismo. Y eso siempre da miedo.
jueves, 12 de septiembre de 2019
lunes, 2 de septiembre de 2019
Mi responsabilidad por el Otro . Bauman
Escribía Zygmunt Bauman en Mortalidad, inmortalidad y otras estrategias de vida: “Mi responsabilidad por el Otro es mi significación-toda la significación que tengo, que puedo tener y puedo soñar con tener. Mi responsabilidad significa que la suerte del otro depende lo que yo haga. Mi existencia importa , tiene consecuencias , es más que un simple episodio en la monotonía de la reproducción de la especie…Agnes Heller plantea que el yo debería actuar como si el alivio del sufrimiento de cada ser dependiera de su acción. Solo actuando de esta forma mi vida cuenta; su finalización, su dejar de ser, mi muerte deja de ser un sin sentido, un absurdo…”.
El gran error de la naturaleza humana es adaptarse.
Ribeyro : ser el eterno forastero
Cartas a Juan Antonio. París, 28 de enero de 1954. Julio Ramón
“El gran error de la naturaleza humana es adaptarse. La verdadera felicidad estaría constituida por un perpetuo estado de iniciación , de sucesivo descubrimiento, de entusiasmo constante. Y aquella sensación solo lo producen las cosas nuevas que nos ofrecen resistencias que aún no hemos asimilado. El matrimonio destruye el amor, la posesión mata el deseo, el conocimiento aniquila el placer, el hábito la novedad, la destreza, la conciencia. Ser el eterno forastero, el eterno aprendiz, el eterno postulante, he allí una fórmula para ser feliz.”
domingo, 1 de septiembre de 2019
Clamor mundial por la condena a latigazos y prisión a la defensora de las mujeres en Irán
La activista iraní Nasrin Sotoudeh está acusada de siete delitos. Entre ellos, se le imputan cargos como "conspiración", "incitación a la corrupción y a la prostitución", "espionaje" o "perturbación del orden público". Sotoudeh fue detenida el 13 de junio de 2018, pero su sentencia no se dio a conocer hasta un año después. Finalmente, fue condenada a 38 años de prisión y a 148 latigazos.
Amnistía Internacional, que ha considerado de "vergonzosa injusticia" la sentencia, ha decidido tomar cartas en el asunto y ha puesto en marcha una campaña de firmas para exigir al Líder Supremo de Irán, Ali Jamenei, su liberación inmediata e incondicional, así como la anulación de la resolución.
La reacción en defensa de Nasrin se ha extendido en los últimos días a nivel mundial, con adhesiones a la campaña venidas, entre otras, de Italia, Holanda, Reino Unido o Canadá. En España, ya son 171.344 las personas que con su firma han apoyado la iniciativa. Organizaciones como la Fundación de la Abogacía Española o el Colegio de Abogados de Madrid también se han sumado a la petición, y desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se ha hecho público un comunicado mostrando preocupación por el caso.
Una petición que a nivel global ya supera las 670.000 firmas, según los datos publicados en Twitter por la propia organización. Así lo afirman en un tuit en el que, además, solicitan cooperación ciudadana para alcanzar el millón de firmas y "mostrar a Irán que no nos quedaremos callados".
670k+ people have signed our petition to release Nasrin Sotoudeh. After 2 unfair trials, Nasrin was sentenced to 38 yrs in prison & 148 lashes, just for her work as a lawyer defending women’s rights in Iran. Help us reach 1 million signatures to show Iran we won’t stay silent.
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Un apoyo al que también se ha sumado la alcaldesa de París Anne Hidalgo, que concedió este lunes el título de "ciudadana de honor" a la activista y celebró a través de un mensaje en la red social Twitter, donde en más de una ocasión ha mostrado su apoyo a Nasrin. Una decisión judicial que plasma la crudeza iraní en materia de libertad por la defensa de los derechos humanos, y que preocupa aún más ante la pasividad del resto de dirigentes políticos que, por el momento, han preferido no pronunciarse.
La sentencia más dura contra una defensora de los DDHH
La de Nasrin es considerada la sentencia más dura que se recuerde en muchos años contra un defensor o defensora de los derechos humanos. Es abogada de profesión, y defendía a todas aquellas mujeres que se oponían a acatar las restrictivas leyes sobre el uso del velo. En Irán, a las mujeres y a las niñas no se les permite salir de sus hogares a menos que cubran su cabello con un pañuelo. Nasrin quería un cambio y fue detenida por ello. Su verdadero delito ha sido luchar pacíficamente por los derechos humanos. Algo que ha defendido a capa y espada toda su vida. Pero las autoridades iraníes interpretaron que su lucha atentaba contra la seguridad nacional.
La de Nasrin es considerada la sentencia más dura que se recuerde en muchos años contra un defensor o defensora de los derechos humanos
Según Amnistía "es un escándalo absoluto que Nasrin Sotoudeh se enfrente a pasar casi cuatro decenios en prisión y a recibir 148 latigazos por su labor pacífica en favor de los derechos humanos, incluida su defensa de mujeres que se han manifestado contra la degradante legislación sobre el uso obligatorio del hiyab (velo). Nasrin Sotoudeh debe ser liberada de forma inmediata e incondicional, y esta obscena sentencia debe ser anulada sin dilación”, ha afirmado Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia de Amnistía Internacional para Oriente Medio y Norte de África.
“Nasrin Sotoudeh ha dedicado su vida a defender los derechos de las mujeres y alzar la voz contra la pena de muerte; es indignante que las autoridades iraníes estén castigándola por su labor en favor de los derechos humanos. Este fallo condenatorio y la pena impuesta vienen a consolidar la reputación de Irán como cruel represor de los derechos humanos", agrega Luther.
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