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miércoles, 19 de julio de 2017

En África somos 1.216 millones, y por lo que se nos tiene en cuenta parece clarito que acá no hay nadie. O nadie que importe

Sin datos


Camino a Rundu, en Namibia.
Camino a Rundu, en Namibia. GETTY IMAGES
Estimados investigadores de la Universidad de Stanford (USA): tengo 25 años, siete hijos, vivo en Namibia, África. Días atrás, EL PAÍS publicó una nota (El mapa de los países más ‘vagos’ del mundo) según la cual, a través de una aplicación en teléfonos móviles que cuenta la cantidad de pasos que dan las personas, ustedes (motivados por una “pandemia de inactividad” que produce 5,3 millones de muertes al año) investigaron la actividad física en 111 países y concluyeron que los que más caminan son los chinos. Yo no leo el periódico —por motivos que no vienen al caso—, pero un antropólogo (acá pululan) me mostró el artículo, que incluía un mapamundi. Las zonas azules eran las activas y las rojas las inactivas. Mi continente estaba casi todo pintado de gris. El gris significaba “Sin datos”. Les escribo para agradecerles. Me explico: acá las mujeres somos campeonas de la caminata. Mis vecinas y yo caminamos todos los días siete kilómetros para conseguir agua. Volvemos con vasijas colgadas de un palo cruzado sobre los hombros (algo que, a veces, me da dolor de cuello). A pesar de que en su estudio eso seguramente nos hubiera ubicado entre los países más activos, nos morimos mucho. De hambre, obvio, pero también de diarrea y cólera (el agua no es muy limpia que digamos). Así que quiero agradecerles la sinceridad. Ustedes dicen que esta es una “medición a escala planetaria”. “Planetario” debe querer decir “todo el planeta”, ¿no? En África somos 1.216 millones. Y la mancha gris de su estudio muestra clarito que acá no hay nadie. O nadie que importe (o nadie que tenga móvil, que debe de ser sinónimo). Yo lo sospechaba, pero la confirmación por parte de voces tan prestigiosas hace que este mundo sea mejor, menos hipócrita. Así que gracias. Avisen si pasan por acá para invitarlos con un té. Si tenemos con qué hacerlo y si seguimos vivos.
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