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sábado, 24 de octubre de 2026

Las contradicciones de Charles Dickens

1. El apóstol de la familia que destruyó la suya Dickens creó el arquetipo del hogar victoriano feliz y acogedor en obras como Un cuento de Navidad. Sin embargo, el trato hacia su propia familia fue despiadado: • El repudio de su esposa: Tras 22 años de matrimonio y 10 hijos, Dickens se enamoró de la actriz Ellen Ternan, de 18 años (él tenía 45). Para deshacerse de su esposa, Catherine Hogarth, publicó un anuncio en los periódicos acusándola falsamente de incompetente y enferma mental. • El intento de manicomio: Cartas descubiertas recientemente demuestran que Dickens intentó forzar el internamiento de Catherine en un hospital psiquiátrico para facilitar su nueva relación, un plan que fracasó porque el médico se negó a firmar el ingreso. • Crueldad con sus hijos: Al separarse de Catherine, se quedó con la custodia de sus hijos y les prohibió ver a su madre. En privado, se refería a ellos con desdén y los llegó a calificar como "sus diez grandes decepciones", acusándolos de haberle arruinado la vida económicamente. 2. Defensor de los oprimidos, pero racista imperial En Inglaterra, Dickens denunció la miseria de las clases bajas en Oliver Twist y David Copperfield. No obstante, su empatía terminaba en las fronteras británicas: • Apoyo a la violencia colonial: Cuando estalló la rebelión de los cipayos en la India (1857), Dickens adoptó una postura extremadamente violenta y vengativa. Llegó a escribir que si él fuera el comandante en jefe, exterminaría a toda la raza rebelde. • Justificación de la opresión exterior: Apoyó públicamente al gobernador de Jamaica, Edward Eyre, quien reprimió brutalmente una revuelta de trabajadores negros en 1865. Mientras defendía los derechos humanos de los pobres en Londres, justificaba la brutalidad colonial en el extranjero. 3. El crítico del capitalismo que adoraba el dinero Las novelas de Dickens fustigaban con dureza la codicia empresarial y el utilitarismo económico. En la realidad, su relación con el dinero era casi obsesiva: • Obsesión por la riqueza: Su trauma infantil —cuando su padre fue encarcelado por deudas y él tuvo que trabajar en una fábrica de betún— lo convirtió en un adicto al trabajo obsesionado con acumular capital. • Espectáculos extenuantes: Organizó maratónicas giras de lecturas públicas de sus obras cobrando altas sumas de dinero, descuidando su precaria salud por no querer cancelar ningún evento lucrativo, lo que aceleró el derrame cerebral que le costó la vida. 4. La doble moral y el secreto victoriano A pesar de ser el guardián de las buenas costumbres de la sociedad, mantuvo una doble vida perfectamente calculada: • Relación clandestina: Vivió con Ellen Ternan en una casa de campo manteniéndola oculta del ojo público para no manchar su reputación como "el gran moralista de Inglaterra". Pasaba los fines de semana fingiendo ser el respetable autor público, mientras de lunes a jueves mantenía su aventura amorosa en secreto

Como enfrento su propio final de vida : Kubler- Ross

La figura de Elisabeth Kübler-Ross, pionera de la tanatología y creadora del famoso modelo de las 5 etapas del duelo, estuvo rodeada de intensas contradicciones, polémicas e ironías vitales en su relación con la muerte. Aunque enseñó al mundo a morir con aceptación y dignidad, su propio final y sus giros ideológicos desafiaron sus propias teorías. ⚡ Las principales contradicciones en su vida y obra 1. La ironía de su propia muerte (Ira vs. Aceptación) La contradicción más célebre y humana de la psiquiatra ocurrió al final de su vida: • La teoría: Predicaba que el objetivo final ante la muerte inminente era alcanzar la aceptación, un estado de paz y sosiego. • Su realidad: Tras sufrir una serie de apoplejías a partir de 1995 que la dejaron parcialmente paralizada, Kübler-Ross pasó sus últimos años postrada en una silla de ruedas. Lejos de la aceptación, expresó públicamente una profunda ira, frustración y amargura. En entrevistas llegó a declarar que estaba furiosa con Dios y que deseaba morir, quedando atrapada durante años en las etapas que ella misma describió como previas a la paz final. 2. Del rigor científico al misticismo del "Más Allá" Kübler-Ross comenzó su carrera bajo el método científico estricto de la medicina y la psiquiatría tradicional: • El giro: A mediados de los años 70, tras entrevistar a miles de pacientes, se obsesionó con las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) y los viajes extracorporales. • La contradicción: Afirmó científicamente que "la muerte no existe" y que es solo una transición hacia un plano espiritual. Esto destruyó su credibilidad en la comunidad médica de la época, que la acusó de abandonar la ciencia para abrazar el esoterismo y el misticismo, perdiendo el respaldo de muchas instituciones académicas. 3. El escándalo con mediums y espiritualistas En su búsqueda por comprender qué hay después de la muerte, se asoció con figuras polémicas: • El suceso: Se vinculó estrechamente con un medium llamado Jay Barham en su centro Shanti Nilaya. Barham realizaba sesiones de espiritismo a oscuras donde supuestamente se materializaban "espíritus" para guiar a los moribundos. • El engaño: Se descubrió que Barham utilizaba trucos y abusaba de los participantes. Aunque Kübler-Ross fue engañada debido a su vulnerabilidad y deseo de respuestas, defender estas prácticas socavó el rigor de su trabajo pionero en cuidados paliativos. 4. La malinterpretación de su propio modelo • El mito: El mundo adoptó las 5 etapas (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) como una receta lineal y rígida que todos deben seguir en orden. • La contradicción: Ella misma tuvo que pasar décadas aclarando que el duelo no es una línea recta, sino una montaña rusa donde las fases se mezclan, se repiten o se omiten. Originalmente, el modelo se diseñó para los enfermos terminales que afrontaban su propia muerte, pero la cultura popular lo trasladó de forma casi dogmática al duelo por la pérdida de un ser querido

Rousseau : escribio el tratado de como criar a los hijos de manera amorosa y abandono a los 5 hijos en un orfanato

Jean-Jacques Rousseau: Es el caso más célebre y contradictorio de la historia de la literatura y la filosofía. El autor de Emilio o De la educación (un tratado fundamental sobre cómo criar a los niños de forma libre y amorosa) abandonó a los 5 hijos que tuvo con Thérèse Levasseur en el Hospicio de los Enfants-Trouvés (el orfanato de París) apenas nacieron. Rousseau argumentó que no tenía dinero y que sería un pésimo educador.

miércoles, 21 de octubre de 2026

EL 4 ( shi - muerte ) y el 9 ( ku - sufrimiento ) provocan miedo en la cultura japonesa - En hospitales no hay planta 4

En la cultura japonesa hay un amplio abanico de supersticiones que la hacen, aún si cabe, más especial. Estrenar zapatos de noche es de mala suerte. Orientar la puerta de tu casa al noreste atrae a Oni (demonio japonés). Ver una araña por la mañana es de buena suerte, de noche, todo lo contrario. Sin embargo, una de las creencias que más llama la atención es la relacionada con los número 4 y 9. Esto se debe a que una de las pronunciaciones del 4 es «shi», que también significa muerte; mientras que 9 («ku») significa sufrimiento. La superstición ha llegado a tal extremo, que se ha extendido por todo el país la tetrafobia (miedo al número 4). Muchos edificios son construidos en consecuencia, evitando que tengan cuatro plantas, o saltándoselo al numerarlas. También es aplicable a las relaciones sociales, donde por ejemplo, dar cuatro regalos a alguien podría interpretarse como desearle la muerte. japon01 Dónde más evidente se hace esta práctica, es en los hospitales japoneses. Por razones obvias, no sólo evitan tener una planta número 4; sino que en la sección de maternidad no se dispone de una habitación numerada con el 43, ya que su pronunciación significa «nacido muerto». En conclusión, si bien la mayoría de los japoneses aseguran no vivir con temor a las supersticiones, es cierto que aún se notan muy presentes los trazos de una cultura que es muy reconocida a nivel mundial por su extravagancia.

Sadako Sasaki ❤️ | La niña de Hiroshima y las grullas de la paz

martes, 13 de octubre de 2026

Unamuno y la papiroflexia por Juan Pablo Cruz

Papiroflexia y no Origami, que parece que es otra cosa o, al menos, no es española y tanto D. Miguel de Unamuno como la Papiroflexia son españoles, muy españoles. Me parece necesario explicar aquí que es lo que entiendo por Papiroflexia y por qué digo que es distinta del Origami. En esencia el resultado es el mismo, o muy similar, en el plano físico una figurita de papel (origami según el Origami, pajarita o papirola según la papiroflexia) y en el plano espiritual una satisfacción personal por lo creado. Hasta aquí las similitudes y ahora las diferencias (tal y como nos lo venden) El Origami es una tradición japonesa con todo lo que ello conlleva de dar importancia suprema a los modos y maneras, incluso el estudio de la armonía universal con la hoja de papel (¿?) llegando a tocar lo religioso y subrayando el Zen del papel. Bueno, los japoneses son así, muy exóticos y divertidos con sus ceremonias para tomar el té, mientras que nosotros disfrutamos de un chocolate con churros sin ninguna ceremonia. Con el papel es casi lo mismo, un español puede, sin rasgarse las vestiduras, plegar una papirola en un bar apoyado en la barra, desde luego eso no tiene nada de armonía universal (o a mi me parece así) y desde luego al final está la papelera (¡herejía!) a no ser que el resultado nos complazca especialmente. D. Miguel de Unamuno es, en muchos aspectos, un plegador español paradigmático. Le encanta la papiroflexia, pero sabe que es un entretenimiento, todo lo importante que se quiera, pero un entretenimiento, y D. Miguel sabe tomárselo a broma. Cuando da nombre a su afición hace derivar el nombre de una palabra francesa «cocote» y saca Cocotología, y escribe una especie de «tratado» muy a lo erudito sobre la Cocotología, esto es sin duda una broma, el español mas acérrimo afrancesando lo más español de la infancia, la pajarita. A primera vista solo se entiende por el ánimo lúdico del escritor, que sí, se emociona jugando y plegando tanto con sus hijos como con otros niños y esta íntimamente satisfecho de sus creaciones y en sus cartas se ve el legitimo orgullo que le producen, pero una vez mas el divertimento se escapa y denomina «Cocotta Unamuniensis» a una de sus creaciones en una carta abierta a una revista, en la que además se despacha a gusto con teorías «científicas» sobre las distintas clases de pajaritas. La papiroflexia es consustancial a D. Miguel de Unamuno, forma parte de su personalidad, como se demuestra en los retratos que Zuloaga y Solana hicieron de él, en los que junto a los libros aparece una o varias papirolas, es la niñez, el lado divertido de un catedrático de Griego, de un Rector de Salamanca antimonárquico que es cesado de su puesto por la República por defender el alzamiento y por Franco por criticar el alzamiento y que huye de su destierro en Fuerteventura para evitar que le llegue una amnistía, como se ve, una personalidad de lo más conflictiva. Es divertido comparar esta personalidad inquieta con la del quizás máximo representante del Origami, Akira Yoshizawa que ha dedicado toda su vida al desarrollo de este arte en la placidez de su hogar, con meditación y dictando normas para el plegado… Creo que es bastante clara la diferencia entre Papiroflexia y Origami, a mi, personalmente lo que me gusta es la Papiroflexia, como complemento a una vida cotidiana que hay que vivir pero que deja tiempo para disfrutar de esta afición «infantil».