Translate
sábado, 24 de octubre de 2026
Arthur Miller ( intelectual humanista ) oculto a su hijo con Sindrome de Down hasta el final de su vida
Daniel Miller, el cuarto hijo del célebre dramaturgo Arthur Miller y su tercera esposa, la fotógrafa Inge Morath, nació en 1966 con síndrome de Down y fue completamente ocultado por su padre de la vida pública.
A pesar de ser considerado uno de los grandes intelectuales humanistas del siglo XX, la relación de Arthur Miller con su hijo menor contrasta radicalmente con los valores morales de sus obras teatrales.
Cronología de la historia de Daniel Miller
• 1966 - El nacimiento e internamiento: Pocos días después de nacer, y en contra de los deseos de su madre Inge Morath, Arthur Miller insistió en internar al bebé en Southsbury, una institución pública para personas con discapacidad mental en Connecticut. Miller consideraba que la condición de su hijo era "incompatible" con su estilo de vida.
• El silencio absoluto: Durante casi 40 años, Miller nunca mencionó a Daniel en público, omitió su existencia en entrevistas e incluso lo borró de su autobiografía Timebends (Vueltas al tiempo). Mientras Inge Morath lo visitaba con regularidad, el dramaturgo prácticamente nunca fue a verlo.
• 1995 - El reencuentro fortuito: Padre e hijo no volvieron a verse cara a cara sino hasta los años 90, cuando Miller acudió a un acto benéfico y Daniel asistió al evento.
• La influencia familiar y el testamento: Tras el matrimonio de su hermana Rebecca Miller con el actor Daniel Day-Lewis, este último conoció a Daniel y presionó fuertemente a Arthur Miller para que lo reconociera e integrara a los eventos familiares. Hacia el final de sus días, Miller cedió y modificó su testamento, dividiendo su multimillonaria herencia en partes iguales entre sus cuatro hijos.
• 2007 - La revelación al mundo: La historia completa salió a la luz pública dos años después de la muerte del dramaturgo (ocurrida en 2005) gracias a un reportaje de investigación publicado por la revista Vanity Fair.
A pesar del abandono paterno, Daniel Miller logró llevar una vida activa e independiente. Creció en hogares comunitarios, aprendió a valerse por sí mismo, trabajó, formó una pareja estable e incluso llegó a competir en los Juegos Paralímpicos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario