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viernes, 30 de octubre de 2026

Peliculas que me gustan : Paterson : de Jim Jarmusch ( extraido del blog Cine Divergente)

Paterson narra la historia de un hombre que vive cada día el mismo día y lo siente completamente distinto, de una vida tan apegada a cada instante que se catapulta fuera de ella, de su entorno y de sus limitaciones cotidianas. Porque el Paterson de Jarmusch tampoco comprende el mundo mejor que otros antihéroes de su filmografía. Está igual de perdido que los extranjeros de Extraños en el paraíso (Stranger than Paradise, 1984) o los prisioneros de Down by Law (1986). En su capacidad de desalienarse de la rutina, el personaje descompone la realidad en estímulos recurrentes que existen solamente por sí mismos, como esa caja de cerillas, como el fondo hipnótico de un bol de cereales o de una copa de cerveza en su bar de siempre. Que nadie se lleve a engaño: la atención de Paterson a su rutina genera un desasimiento de esa realidad similar al del William Blake de Dead Man en su trayecto hacia el vaciado místico. Es solo una cuestión de grados, de intensidades, de direcciones y estrategias. Paterson tiene la habilidad de vivir entre dos mundos paralelos, inseparables. Apenas toma decisiones en su día a día, apenas toma parte de los hechos de la vida y mucho menos se opone a ellos. Tampoco es posible una lectura ideologizada de su clase obrera, del contraste entre el trabajo manual y el literario, pues conducir un autobús se nos describe como algo profundamente poético. Paterson vive como un espectador fascinado por las pequeñas cosas, por el dibujo misterioso de una baldosa o la extraña circularidad de unos cereales. Contempla la fluencia del ying y el yang sobre la realidad cotidiana y acepta cuando uno de ellos se impone al otro, cuando cambian las posiciones y aparece el desequilibrio de lo inesperado. Si todo ser tiene su reverso en alguna parte, el rival de Paterson es su perro Marvin, con quien comparte la comida, el hogar, los paseos nocturnos o la atención de su mujer. Enemigos mortales observándose cada noche de un lado al otro del salón. Personajes simétricos en ese entorno perfecto construido por Laura. Sin embargo, basta un error, una simple alteración del orden, para que una de estas fuerzas quiebre la simetría construida entre ambas. Y cuando esta armonía se altera, el poeta se hunde en el desconcierto y la duda. Sin amor la vida no tiene sentido, comenta una noche Everett, el personaje sin pareja ni correspondencia. Sin poesía la vida pierde su lenguaje de expresión, se acalla en el ruido del caos y el sinsentido. Aunque también la quiebra de esa perfección era necesaria para que los vampiros de Sólo los amantes sobreviven volvieran a la vida y rompieran su aislamiento. Ya que, en último caso, Paterson encuentra que la simetría, que el equilibrio del orden poético, exige sustentarse sobre lo asimétrico, exige aceptarlo pues ninguno de los dos tendría sentido sin el otro. Y la catarata sigue fluyendo cada día. No hay ideas sino en las cosas, dijo William Carlos Williams. El poeta solo las reproduce.

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