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jueves, 9 de julio de 2015

Los cronopios cartoneros de Buenos Aires



En mi anterior post os preguntaba qué mitos tenéis cuando pensáis en Buenos Aires.Probablemente lo primero que se os viene a la cabeza son nombres como Gardel, Maradona, Evita…y sí, en cualquier esquina de la ciudad del tango puedes encontrarte con los rostros de estos tres “héroes“ bonaerenses.
Y también con uno de mis mitos: Mafalda. Fui en busca de su casa, también del colmado de Manolito, de las calles donde juega con sus amigos, donde sueña con un mundo mejor… pero con los pies en el realista suelo de la inmensa avenida de Mayo, en las calles oscuras que recorren lo que bien podrían ser personajes de Quino. Los cartoneros. La primera vez que los vi, creí que eran cronopios o famas. Bien podrían serlo. Sobre todo desde que tienen el apoyo de artistas que, como ellos, se buscan la vida como pueden.
Llevada por las prisas, la primera noche dormí en el ruidoso centro, alejada de esos barrios tan de moda como San Telmo, Palermo… pero lo que creí un error no fue tal, dado que me ofreció la posibilidad de conocer una ciudad oculta a la luz del día y a la “iluminada artificialmente“ para los turistas: la noche de los cartoneros.
Paseando por cualquier barrio céntrico, encontrábamos a los recolectores urbanos revolviendo en busca de lo que les pudiera dar para comer algo. Surgieron como otros millones, que llenaron las calles de Argentina con sus colchones y pobres enseres, expulsados de la “sociedad del bienestar“ cuando la gran crisis (os suena de algo?); trabajadores nocturnos que se buscaban la vida en las basuras. Muchos se sentían despojos entre despojos. Pero no se dejaron vencer. Los cartoneros confían en sí mismos, en su fuerza y en su ilusión por un futuro mejor, por una vida digna.
Gracias a un encuentro tan casual como el mío, conocieron a dos artistas, también en el paro producto de la crisis. Javier Barilaro y Washington Cucurto. Ilustraban poemas sobre cartulina, pero tuvieron que interrumpir su trabajo cuando la catástrofe económica en Argentina elevó el precio del papel a la estratosfera.

Unos “despojados“ se encontraron con otros y así surgió Eloísa Cartonera, una cooperativa artística y social que da trabajo a los cartoneros que cada noche comienzan su “horario laboral” con un par de guantes, una pechera, un carro con ruedas y un carnet que les dió una ley que los considera trabajadores. El gobierno les paga 200 pesos. Con esto no da para mucho en Buenos Aires. El gobierno prometió no solo aumentar el sueldo, sino mejorar sus condiciones de trabajo con la creación de centros verdes, donde podrían separar sin riesgo los cartones del cristal y demás basuras. Esto está en veremos.
Barilaro y Cucurto fundaron Eloísa Cartonera, una editorial que aúna a artistas y cartoneros, que conocen los libros que publican con su cartón. Los leen y los venden. En La Boca, por ejemplo. El barrio de las mil caras… una muy turística… a las otras no te permite pasar la prudencia. Pero son, probablemente, las más bulliciosas… porque las ideas pueblan cada esquina. No hay nada como tener que sobrevivir para descubrir hasta donde somos capaces de llegar con nuestra creatividad y solidaridad.
La editorial tiene su sede en el taller “No hay cuchillos sin Rosas”. Escritores, dibujantes, cartoneros… tejen allí lo que ha sido considerado despojos por otros y editan libros con tapas de cartón comprado a recolectores en la vía pública, pintados a mano por chicos que dejan de ser cartoneros cuando trabajan en el proyecto. Se publica material inédito, border y de vanguardia, de Argentina, Chile, México, Costa Rica, Uruguay, Brasil, Perú: es premisa editorial difundir a autores latinoamericanos.
Seguro que Mafalda se haría pronto un sitio entre estos bonaerenses, todos ellos artistas, llenos de entusiasmo, de confianza. Con voz para protestar y manos para trabajar y salir adelante. Dueños de su presente. Dueños de su futuro.

Si queréis, podéis poner el link en Eloísa Cartonera:
http://www.eloisacartonera.com.ar/home.html
Carmen Polo

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